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¿Qué significaría el regreso del correísmo?

El candidato correísta asegura su paso a la segunda vuelta y parte como favorito para ser el nuevo presidente..

Rafael Correa

La fuerza del correísmo se mantiene como el movimiento número uno dentro del espectro político de la pequeña nación. / Foto: Flickr-GUE / NGL

LatinAmerican Post | Santiago Gómez Hernández

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Muy pocas certezas dejó la primera vuelta de las elecciones presidenciales en el Ecuador. Tal vez, la única palpable es la fuerza del correísmo que se mantiene como el movimiento número uno dentro del espectro político de la pequeña nación. Andrés Arauz, el candidato apoyado por Correa, confirmó su paso a la segunda vuelta y espera contrincante entre Guillermo Lasso (de derecha) y Yaku Pérez , líder indígena de izquierda.

A pesar de que el correísmo deberá convencer a la mayoría de los votantes en segunda vuelta, compitiendo contra un candidato de derecha o uno similar de izquierda, la victoria de un Gobierno progresista es mucho más factible. No solo porque Arduz logró el 32.29% de los votos (hasta el momento), sino que junto con Pérez (19.74%) y el candidato de Izquierda Democrática, Xavier Hervas (16.9%) Ecuador demostró su clara inclinación política hacia la izquierda, con cerca del 70% del apoyo popular.

Esto podría ser vital para el momento de elegir al sucesor de Lenin Moreno en segunda vuelta, si el correísmo se beneficia de esa intención de voto de izquierda compitiendo contra un candidato neoliberal o se le dificultará competir contra Yaku Pérez que podría absorber también los votos anticorreístas.

Sin importar el resultado final, ya se sabe que el correísmo está más vivo que nunca, a pesar de que su líder natural, el expresidente Rafael Correa, se encuentre en un exilio, debido a las investigaciones judiciales que se adelantan en su país, y que él las considera una persecución política.

El correísmo en materia de política interior

Evidentemente, Correa se caracterizó por su política social, dando grandes resultados en materia de disminución de la pobreza extrema, crecimiento del PIB y desigualdad. De acuerdo con el Centro de Investigación en Economía y Política , durante el Gobierno de Correa, la desigualdad disminuyó pasando de 0,55 a 0,47 en el coeficiente de Gini; el PIB creció 1,5% desde 2006 al 2016, en comparación con el 0,6% en 26 años previos; y la tasa de pobreza cayó 38% y pobreza extrema un 47% (pasando de 16,9 al 8,7 por ciento en 11 años).

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Precisamente, estos resultados fueron lo que le permitió a Lenin Moreno ser elegido bajo el amparo y apoyo de Correa. Sin embargo, luego de llegar a al Palacio de Carondelet, el actual presidente se encargó de desmarcarse de su antecesor y surgieron las fisuras, que hasta día de hoy, parece irreparables. Incluso, Moreno, al asumir el cargo, sostuvo que grandes de esos avances sociales de Correa, fueron conseguidos hipotecando al país y que por ello, él debió llegar a ahorrar y sin margen de maniobra.

Pero también hay opacos durante el Gobierno de Correa. Fuerte persecución a la prensa y a la oposición, marcaron los 10 años de Gobierno del carismático líder. El poder que acumuló Correa fue criticado por opositores. El expresidente de la Asamblea constituyente Alberto Acosta, manifestó hace algunos años  que "Correa es un caudillo que no fortaleció la democracia, restringió las libertades y estableció un marco jurídico represivo".

Además, desde el 2013, cuando promulgó la Ley de Comunicación, abrió más de 900 procesos en contra de medios de comunicación a los que catalogaba de actores políticos enfrentados contra su Gobierno, dejando fuertes enemigos en la prensa.

Panorama regional

Ante una eventual victoria de Arduz, el panorama político latinoamericano marcaría una nueva victoria para los movimientos progresistas, incluso, para el socialismo del siglo XXI que fundaron los expresidentes Evo Morales (Bolivia), Rafael Correa (Ecuador), Hugo Chávez (Venezuela), Daniel Ortega (Nicaragua), Cristina Fernández de Kirchner (Argentina) y Lula Da Silva (Brasil), exceptuando el último, todos ellos (o sus aliados) se mantienen en el poder en sus respectivos países. Además, se le suman los Gobiernos de izquierda en México y un posible sucesor en Chile, ante la gran desaprobación que tiene Sebastián Piñera.

Esto deja un mapa político en la región bastante inclinado hacia la izquierda, que beneficiaría la estabilidad política del régimen de Nicolás Maduro, viendo solo en Colombia y Estados Unidos (hoy con una postura un poco más diplomática con Biden a la cabeza) para hacerle contrapeso.

Si Arduz retoma los sueños de Correa, deberá volver a replantear el poder la Unasur, que ha sido fuertemente golpeada por la ola de Gobiernos de derecha que fundaron la Prosur, como organismo paralelo. Además, con una región izquierdista como está en estos momentos, se podrá avanzar en la idea de unificar la moneda en el continente y establecer el añorado Banco del Sur.