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¿Podrían desaparecer los cines post-pandemia?

La irrupción de los servicios de streaming y las dificultades de abrir las salas de cine durante la pandemia podrían provocar cambios nunca vistos en la industria.

Sillas vacías de una sala de cine

El panorama del cine se puede ver afectado después de la pandemia. / Foto: Pexels

LatinAmerican Post | Ariel Cipolla

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Ir al cine es una experiencia alucinante. Cualquier persona que haya tenido la oportunidad de ver sus películas favoritas en la pantalla grande sabrá que nada puede asemejarse a esa sensación. Sin embargo, el panorama podría mostrarse sombrío y la industria estaría cambiando a pasos agigantados.

Lo primero de lo que debemos hablar es de la paralización que está teniendo la industria del cine. Según la Unión Internacional de Cines (UNIC) la taquilla de los cines europeos cayó en 6.200 millones de euros en el 2020, lo cual implica una caída del 70,6% en relación con el 2019, todo a causa de la imposibilidad de abrir las salas por los contagios.

Pero esto no necesariamente significa que la industria cinematográfica esté decayendo. Por el contrario, hay muchas producciones en marcha y el mundo cinematográfico parece más vigente que nunca. Lo que se discute, en realidad, es una tendencia que venía en los últimos años y que el coronavirus ha hecho más que evidente: ¿qué tan importante serán las salas de cine luego de la pandemia?

El cine post-pandemia

Lo que está ocurriendo, como te podrás imaginar, tiene que ver con el mundo del streaming. Para entenderlo en contexto, en el Disney Investor Day se anunciaron las próximas producciones en los próximos años. El 71% de este contenido se estrenará directamente en su nueva plataforma, Disney+, sin pasar por los cines.

Esta misma tendencia ya aparecía, por ejemplo, desde el 2019. La Box Office Mojo de IMDbPro nos revelaba que, de las 10 primeras películas con más recaudación en taquilla, 7 eran títulos que pertenecían a Disney. Es decir, los movimientos que hace Disney, que parece ser la compañía más importante en términos de producción, podría generar cambios en la industria.

En ese mismo año vimos que Netflix había sembrado la duda entre los usuarios y generado un debate entre los cinéfilos. Por ejemplo, la aclamada película Roma, de Alfonso Cuarón, fue pensada para estrenarse directamente en el catálogo de la compañía y no en los cines. Lo mismo sucedió con la mega-producción de Martin Scorsese, The Irishman, pero en este caso, la película solo está disponible en la plataforma. 

Suponiendo que el 2021 todavía esté “perdido” y que todo vuelva a la normalidad en el 2022, habrá que ver cómo se modificará el consumo por parte de los usuarios. La pérdida de la exclusividad de títulos súper taquillleros, como hemos podido apreciar, podría ser un componente fundamental para que las personas no acudan a las salas. ¿Por qué irían si muchas producciones se estrenarían directamente en las plataformas de streaming?

Esto viene de la mano con la proliferación de muchos servicios exclusivos que buscan captar suscriptores con contenido propio, por ejemplo, las mencionadas Disney+, Netflix, Amazon Prime Video o HBO Go. Antes de la pandemia, la industria cinematográfica había logrado unos 42 mil millones de dólares del 2019, suponiendo un récord histórico. En ese mismo año, solamente Netflix facturó 20 mil millones de dólares, prácticamente la mitad.

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Sin embargo, la industria cinematográfica también podría tener una revolución que afectaría a las películas con producciones más independientes. Al momento de pensar en los ingresos que supone una película, también hay que considerar que, en una entrada al cine, los ingresos se reparten entre impuestos, derechos de autor, la distribuidora/productora y el exhibidor.

La exhibidora, que son las salas de cine, se llevan una cuota importante de esas entradas, que varía según los acuerdos efectuados. Lo interesante radica en que, hasta el 2020, las productoras no podían tener sus propias salas para exhibir sus películas. En 1942 esta posibilidad se prohibió con el Decreto Paramount, dentro de la Edad de Oro de Hollywood.

Básicamente, la ley estadounidense intentaba tener “competencia leal”, ya que había grandes estudios que solamente ponían sus películas en sus salas de cine. Por eso, las productoras más pequeñas, que no tenían salas de cine, no podían proyectar sus filmes. No obstante, tal y como revela El Confidencial, una juez de la Corte Federal de Nueva York, Analisa Torres, derogó recientemente el Paramount Consent Decreet, es decir, la ley anti-monopólica que evitaba que las majors arrasen con todo.

Incluso, las compañías de cine ya se empezaron a mover con respecto a la anulación de este decreto. Por ejemplo, Netflix “salvó” el icónico cine Paris Theatre de New York para exhibir sus propias películas, además del Egyptian Theatre de Los Ángeles. Entonces, estamos viendo que las majors quieren acaparar todo el contenido para los usuarios, tanto dentro de sus plataformas como en las propias salas de cine.

De esta manera, las grandes compañías podrían acabar dándole un “golpe de gracia” a la industria cinematográfica, ya que muchas producciones se estrenarían directamente en el streaming y, con el correr del tiempo, las salas de cine podrían ser adquiridas para sus propias producciones, que también se podrían ver desde la comodidad de tu hogar.

En definitiva, serán los propios usuarios los que determinarán que las salas de cine se mantengan. Una salida al cine implica otras sensaciones que ver una película desde el hogar, tanto desde el aspecto técnico como lo que implica ir a otro lugar para ver una película. No obstante, la proliferación de las plataformas de streaming y su incursión dentro de las salas de cine podrían provocar un declive impactante.