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Elecciones Ecuador: ¿Vuelve el Correísmo?

Un nuevo presidente y los miembros de la Asamblea General serán elegidos el próximo 7 de febrero en Ecuador. A la fecha el triunfo de ninguno es claro, pero se tienen dos favoritos.

Yaku Pérez

Yaku Pérez es uno de los principales candidatos a la Presidencia de Ecuador. / Foto: TW-yakuperezg

LatinAmerican Post | Jorge Francisco Vuelvas Lomeli

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Según las encuestas, Ecuador definirá las elecciones generales el 7 de febrero con dos claros candidatos para una segunda vuelta: el correísta Andrés Arauz y el liberal cristiano Guillermo Lasso. Asimismo, a pesar del recrudecimiento de la pandemia del COVID-19, El Consejo Nacional Electoral (CNE) de Ecuador reiteró que según el calendario electoral, las elecciones generales deberán llevarse a cabo según lo estipulado.

La gran mayoría de las encuestas de opinión publicadas este mes seleccionaron al candidato apoyado por el expresidente Rafael Correa, Andrés Arauz, como el ganador de la primera vuelta por el partido de la izquierda ecuatoriana, con una intención de voto promedio de alrededor del 35,4%. En cambio, según diez encuestas dadas a conocer en enero, el aspirante del movimiento CREO, Guillermo Lasso, ganó solo dos encuestas con una media del 26,3% de los votos.

Elecciones en medio de la crisis múltiple

Con la llegada de las elecciones, y en el desastroso panorama económico y sanitario incrementado por la pandemia, Ecuador está en el desasosiego y la resignación social. En este panorama, los conflictos políticos no se han dejado de visualizar.

Aunque hay 16 candidatos, no hay 16 visiones del país en Ecuador. Tampoco hay competencia de ideas y proyectos, sino leyes hechas por el hombre entre la clase política y la indiferencia de una parte de la población (aunque el 94% de los encuestados piensa que el rumbo del país está equivocado, según una encuesta de Perfiles de Opinión publicada finalizando el 2020).

En la realidad Post-COVID19, Ecuador tendrá que sobrevivir a la crisis en los próximos años, la región está en dificultades y enfrenta enormes desafíos de vacunación. También sentará las bases para resolver grandes problemas históricos, consolidar la democracia y eliminar la corrupción pero con ajustes estructurales, transparencia y rendición de cuentas.

Recta final del proceso electoral

El proceso electoral en Ecuador será monitoreado por 2.134 observadores nacionales y 225 observadores internacionales de entidades como la Unión Europea, la Organización de los Estados Americanos (OEA), la Unión de Organizaciones Electorales de las Américas (Uniore) y la Organización Mundial Electoral de las Naciones Unidas. Las campañas electorales, así como todo el sistema propagandístico dieron inicio desde el 31 de diciembre y finalizará a la medianoche del próximo jueves, a partir de ese momento la elección permanecerá en silencio para que los electores reflexionen sobre su voto sin bombas de información o prejuicios de la crisis que vive el país.

Los votantes tendrán hasta 4 minutos para ejercer sus derechos de voto; todos los participantes de la votación deben usar máscaras, lavarse las manos con gel desinfectante y conservar una distancia social de 2 metros. No hay un horario de votación fijo, todos pueden votar durante el horario laboral, salvo que se encuentren enfermos por COVID19 u otra enfermedad.

No se espera mucho abstencionismo, pues la ley electoral ecuatoriana multa a las personas que no acuden a votar por causa justificada. Las personas infectadas deben presentar justificación en el centro o sucursal del Ministerio de Salud Pública.

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Esta será la primera elección del año en nuestra región, la disputa entre el oficialismo izquierdista y los conservadores se podría definir este mismo 7 de febrero, ya que el resto de los candidatos no ha repuntado en las encuestas.

Rafael Correa

El popular líder ecuatoriano, en el excilio desde la victoria de su sucesor y exvicepresidente, Lenín Correa, espera la victoria de su candidato para volver a su país. El expresidente ya ha manifestado en medios, que si Arauz consigue la presidencia, será inevitable que se investigue las acciones de Moreno, a las cuáles Correa tacha de corruptas.

Adicionalmente, esta sería un nuevo respiro para la izquierda latinoamericana, la cuál había perdido importantes aliados en países como Argentina, Ecuador y Bolivia (luego del golpe de Estado). Así, otro que saldría victorioso sería el presidente venezolano, Nicolás Maduro, ya que recuperaría otro importante aliado y aliviaría el "cerco diplomático" que han levantado países como Colombia, Estaod Unidos, Brasil y otros Gobiernos de derecha en la región.