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¿Por qué Australia es un país para imitar en energías renovables?

La nación está desarrollando un plan para tener energías renovables a un ritmo extremadamente veloz. ¿Qué podría aprender América Latina?.

Vista de la ciudad de Perth en Australia

Australia aspira a llegar a un sistema eléctrico 100% renovable. / Foto: Pixabay

LatinAmerican Post | Ariel Cipolla

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Las energías renovables son importantes para combatir al cambio climático. Esto el mundo lo sabe y está empezando a aplicar políticas que se orienten hacia este sector. Por ejemplo, un estudio del grupo Agora Energiewende reveló que Reino Unido logró, por primera vez, la mayor generación de energías renovables, donde la energía eólica, solar, la biomasa y la hidroeléctrica produjeron el 42% de la energía británica.

Sin embargo, hay otros países que tienen agendas mucho más importantes de cara al largo plazo… hasta el punto de llegar a un sistema eléctrico 100% renovable. A eso aspira justamente Australia, que tiene a la lucha contra la contaminación como una de sus prioridades. Veamos qué es lo que tiene de importante esta política medioambiental.

El proyecto de Australia con la energía renovable

Un estudio a cargo de Renewe Economy indicó que el Regulador de Energía de Australia, la Australian Energy Regulator, dio luz verde a una inversión de unos 1.500 millones de dólares australianos para la construcción de una nueva línea que permita transmitir energía 100% renovable entre Australia del Sur y Nueva Gales del Sur.

Esto lo harían a través de las empresas locales ElectraNet y TransGrid, siendo una construcción que tiene como proyección alcanzar el 100% de energías limpias antes del 2030. Es decir, un país que apunta completamente a la lucha contra el cambio climático. Esto haría que Australia se convierta en un país que tenga una totalidad de electricidad sin afectar demasiado al planeta.

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Básicamente, será un desarrollo de unos 5.000 megavatios de plantas eólicas, solares y de almacenamiento en sus locaciones. No solamente lo piensan en términos locales, sino también de exportación. Con el pasar del tiempo, Australia podría convertirse en una nación que exporte energía limpia a otros estados, compensando el cierre de plantas de carbón en lugares como la New South Wales.

En este mismo sentido, la Universidad Nacional Australiana indicó que todo esto estará relacionado con los acuerdos propuestos con París en el 2025. Si se mantienen los ritmos estipulados, lo cierto es que Australia alcanzaría un 50% en el ese año, mientras que apuntarán al total en el año 2030.

Si tenemos en cuenta este año, se reducirían las emisiones del sector eléctrico en un 26%, lo cual implica hacerlo 4 años antes de lo pensado para el Acuerdo de París. Dicho de otra forma, el país oceánico está siendo el líder indiscutido de las energías renovables a nivel local, implementándolas a un ritmo de 250W por año per cápita.

Esto significa que la velocidad es unas 10 veces más alta que el promedio mundial y 4 veces más rápida que en la Unión Europea, Estados Unidos y China. El problema parece ser que Australia no representa demasiado en términos mundiales, ya que sus 40 gigavatios de energías renovables solo fueron un 2% de la energía limpia en el 2019, aunque en el 2020 aumentó en un 6.2 gigavatios la capacidad, creciendo más del 18%.

Uno de los factores que podría tener en cuenta América Latina es que gran parte del éxito que está teniendo Australia se debe a que la captación solar en el país es sencilla de hacer. Es decir, no hay trámites relacionados con las instalaciones. Al tener un marco regulatorio ligero, los precios se mantienen bajos. Por ejemplo, los sistemas solares residenciales valen unos 70 centavos de dólar por vatio en Australia, con una instalación, mientras que en Estados Unidos ese valor aumenta hasta los 2,69 dólares.

Si tenemos en cuenta que, según la ONU, de cara al 2030 el consumo de electricidad en América Latina y el Caribe crecerá un 80%, esto significa que es importante tomar medidas para tener fuentes de energía renovables que permitan que los usuarios tomen consciencia de la situación y puedan implementar distintos sistemas para ayudar al planeta.

Además, según la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), duplicar la cuota de energías renovables a escala mundial para llegar a un 36% en el 2030 implicaría un aumento del empleo por más de 24 millones de personas en el sector. Es decir, se reduce la incertidumbre económica, se ayuda al planeta y se lucha contra el cambio climático.

La clave parece estar, entonces, en que se tomen medidas políticas favorables de cara al largo plazo. Australia es el ejemplo perfecto, que fomenta la transición directa hacia las energías renovables con inversiones millonarias, pero también con facilidades para todas las personas que también quieran aportar su cuota de ayuda al ecosistema.