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Las impresoras 3D y una posible solución a la problemática habitacional latinoamericana

Poco a poco, comenzamos a amigarnos con las impresoras que son capaces de formar miles de objetos. Sin embargo, ¿son capaces de generar grandes estructuras?.

Impresora 3d en funcionamiento

Investigamos cómo la impresora 3D podría significar una nueva revolución industrial. / Foto: Pixabay

LatinAmerican Post | Ariel Cipolla

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Read in english: 3D printers and a possible solution to the Latin American housing problem

Las impresoras 3D forman parte de nuestro presente. Aunque estamos acostumbrados a ver cómo se realizan piezas pequeñas, la realidad es que tienen un potencial enorme. Por ejemplo, recientemente se creó una réplica exacta de las cuevas en las Grutas de Yungang, de forma tal que pudieran ser transportables para exhibirlas en el mundo, algo ideal para el turismo.

Al mismo tiempo, constantemente se están viendo muchos cambios e innovaciones en el terreno de la impresión 3D. Por ejemplo, los ingenieros de la Universidad de La Plata en Argentina están creando un modelo que permita construir casas rápidamente, para brindar soluciones ágiles y económicas a la problemática habitacional.

Sabiendo que esta tecnología tiene un futuro enorme, pero también un presente realmente interesante, decidimos averiguar cuál es la importancia que las impresiones 3D podrían tener de cara al futuro. Básicamente, investigamos cuál es la capacidad que tienen las impresoras 3D para crear obras magníficas y cómo podría significar una nueva revolución industrial.

El futuro de las impresoras 3D

Las impresoras 3D permiten crear cosas increíbles. Tal vez por esto, puedan considerárselas como el “electrodoméstico del futuro”, debido a las posibilidades que implicaría. Por ejemplo, una investigación llevada a cabo por la Universidad de Texas destaca que se puede usar el acero para crear piezas 3D tan resistentes como las tradicionales.

Esto lleva a que las podamos implementar en nuestro día a día, logrando mejorar los procesos y los productos finales. Es decir, puede considerarse como un electrodoméstico que nos permite hacer otros electrodomésticos, siendo una forma de regresar a lo “artesanal”, aunque de una forma tecnológica. Sin embargo, ¿qué ocurriría a gran escala?

Por ejemplo, como habíamos mencionado, incluso los hogares podrían ser construidos a partir de esta tecnología. Recientemente, gracias a una impresora 3D gigante se pudo imprimir una casa a partir de hormigón líquido. Esto deriva en un cambio para la industria, debido a que la máquina solamente tardó 48 horas en fabricar una casa de cerca de 580 metros cuadrados.

Esto podría traer algunos cambios en la industria de la construcción. En términos ecológicos, The National indicó, a través de un estudio, que este tipo de impresión produjo un 60% menos de residuos que si lo hubiesen hecho con técnicas tradicionales. A la vez, se disminuyen los costos por las paredes de hormigón de las estructuras.

Por ejemplo, en Dubai crearon un edificio de dos pisos de 9,5 metros de altura en 640 metros cuadrados, con un valor de 272.264 dólares, mientras que, en caso de haberlo hecho de forma tradicional, hubiese salido 680.660 dólares. Por ende, la masividad de esta nueva forma de trabajar en el área inmobiliaria significaría que cada vez más personas podrían acceder a las viviendas, ya que serían mucho más baratas.

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Del mismo modo, a nivel estatal también se podría sacar provecho para lograr estados más eficientes. Gracias a la tecnología provista por la Universidad Tecnológica de Eidhoven, del sur de Ámsterdam, se pudo generar el primer puente para ciclistas con tecnología 3D. Es decir, el campo de la construcción podría reducir los plazos de creación de una estructura, pero también de inversión.

Incluso, en Latinoamérica podría ser una herramienta perfecta para solucionar algunas problemáticas, como las crisis habitacionales. El Banco Interamericano de Desarrollo, en su informe de La vivienda en América Latina, revela que la región tiene un déficit de viviendas muy grande. Por ejemplo, que los pobres tienen una imposibilidad vitalicia de acceder a una vivienda propia.

Además de los alquileres, hay un 0,6% de la población que duerme afuera de moradas o en refugios temporales, de acuerdo con el Estudio de Indicadores del Banco Mundial. Entonces, el hecho de que las impresoras 3D puedan crear nuevos prototipos de hogares básicos a cargo del Estado o con promociones a cargo de privados significaría un mejor acceso a una vivienda propia.

Por ejemplo, la asociación New Story, el estudio de diseño Fuseproject y el fabricante de impresoras de hormigón ICON 3D decidieron presentar un proyecto en la región, para generar la primera urbanización de casas perfectas para las personas que viven con menos de 200 dólares mensuales. ¿El tiempo en el que tardarían la creación de los elementos estructurales? Unas 24 horas, asegurando una cocina, un baño, asientos y paredes.

Lo que queda claro es que podría darse una nueva revolución industrial, caracterizada por la posibilidad de crear cosas increíbles en poco tiempo. Ahí es donde, justamente, algunos países de nuestra región podrían verse beneficiados. Por ejemplo, los yacimientos de cobre en Bolivia, Perú o Chile podrían ser grandes herramientas para explotar y sacar partido en estas construcciones.

Lo cierto es que se trata de una industria multimillonaria, que creció en un 25% durante este año, alcanzando el valor de mercado hasta los 12.100 millones de dólares, según el informe Global 3D Printing Report de EY. Si América Latina lo aprovecha, podrá ser pionera en esta industria, solucionando problemas habitacionales, pero también aportando recursos para los privados a través de la extracción de los metales necesarios para muchas construcciones.