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¿Qué salió mal en la última trilogía de Star Wars?

El éxito de "The Mandalorian" supuso una vuelta a los orígenes de Star Wars. ¿Qué pasó que las secuelas no pudieron atrapar a los fanáticos?.

Fotograma de la película 'Star Wars: Los últimos Jedi'

La última secuela de esta saga no tuvo el éxito que se esperaba. / Foto: YT-Star Wars

LatinAmerican Post | Ariel Cipolla

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La serie de Disney Plus, The Mandalorian, es un auténtico éxito. Un reporte a cargo de la consultora Parrot Analytics había mencionado que esta serie emitida bajo la nueva plataforma de streaming del ratón se convirtió en el programa más demandado del streaming, destronando a Stranger Things, de Netflix.

No obstante, muchos fanáticos lamentan que la fórmula del éxito de esta serie televisiva no se haya podido replicar en la trilogía de secuelas. El Episodio IX: El ascenso de Skywalker generó críticas divididas entre los espectadores, hasta el punto en el que resultó una decepción en términos de taquilla, ya que se generó a penas 1.070 millones de dólares.

Es decir, el cierre de la saga, con el impacto emocional que implicaba, recaudó menos que el Episodio VIII: Los últimos Jedi y Episodio VII: El despertar de la Fuerza. Todo esto, obviamente, está justificado desde lo que supuso la trilogía de películas para los fanáticos. Sabiendo que, en un futuro, habrá una nueva serie de películas de Star Wars, decidimos ver qué salió mal con la mítica saga de LucasFilm.

Los errores de la última trilogía de Star Wars

Lo primero que hay que decir es que la tarea de continuar una historia ya finalizada no era para nada sencilla. La trilogía original es considerada un clásico del cine, hasta el punto en que The Hollywood Reporter la incluyó en el puesto número 11 de las mejores obras cinematográficas de todos los tiempos.

Esto llevó a que, en su momento, las precuelas, a cargo de George Lucas, también fueran criticadas. Por eso, la idea de continuar con 3 episodios más en forma de secuela era difícil. Sin embargo, las expectativas en el primer filme eran realmente altas. La idea de poder ver en pantalla a los personajes más icónicos, en una edad mucho más avanzada, representaba una auténtica esperanza para los fans.

Lo cierto es que la primera película tuvo una buena recepción. Aunque tenía una estructura muy similar al Episodio IV, la esencia de Star Wars estaba ahí: el llamado a la aventura a una joven inexperta, la aparición de un nuevo villano con enorme poder en la galaxia y la conversión al Lado Oscuro de la Fuerza demostraban.

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Además, esta película, dirigida por J. J. Abrams, elevó la calidad cinematográfica, con planos realmente exquisitos. Sin embargo, la cinta tenía un problema: era un auténtico homenaje y no innovaba demasiado, además de que dejaba planteados muchísimos interrogantes. Por eso, en el Episodio VIII decidieron darle las riendas a otro director: Rian Johnson.

Ahí es donde empezaron a aparecer las incoherencias y los posteriores problemas de esta trilogía. Al cambiar de dirección, el sentido que se le dio a la obra fue muy diferente. Si bien es una excelente película en términos cinematográficos (con un ritmo trepidante y una fotografía de lujo), la idea de darle un aire nuevo a Star Wars pareció demasiado exagerada.

Por ejemplo, se mató a Snoke sin aclarar quién era y cómo había conseguido tanto poder, se aclaró que la protagonista, Rey, no tenía ninguna característica especial o se le dieron poderes nunca vistos a los Jedi, como la posibilidad de moverse en el espacio o teletransportarse.

Incluso, el final era trágico: se acababa con el personaje de Luke, mientras que el villano pasaba a ser Kylo Ren, que parecía estar encaminado hacia una redención. Todo eso, por supuesto, sin contar con el último plano simbólico de esperanza en los niños, que parecía ser el cierre que debió existir en el Episodio IX. El problema es que, justamente, era el VIII… y debía concluirse la historia en el siguiente.

A raíz de la polémica que desató ese cambio dentro de la franquicia, desde Disney decidieron volver a darle la dirección a J. J. Abrams. El problema es que ya era tarde: el universo había cambiado debido a la anterior cinta, por lo que recurrieron a un fan service que intentase explicar lo que no pudieron en las anteriores cintas.

El ritmo se siente rcomprimido, con las explicaciones de quién era Snoke, la conexión de Rey con La Fuerza e incluso el regreso de Palpatine. Es decir, intentaron salvar a la saga con un cierre épico, pero que se sintió forzado por tener tantos elementos que no se encontraban asociados entre sí.

Sabiendo que desde Disney anunciaron que habrá una nueva saga de películas basadas en la época de la Alta República, esta nueva historia que llegará al cine podría aprender de los errores de las secuelas y del éxito de The Mandalorian. Básicamente, planificar con cuidado cada una de las películas para que el universo creado por George Lucas se sienta cohesionado y todas las piezas encajen correctamente.