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El débil control del senado que tendrá Biden

Desde el seno demócrata se celebró el liderazgo en mayoría del Senado. ¿Cuáles son los posibles planes en materia política?.

Vista aérea del Capitolio de Estados Unidos

Si bien en el Senado hay un empate técnico, la realidad es que este voto de desempate es importante de cara al futuro. / Foto: Pixabay

LatinAmerican Post | Ariel Cipolla

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Read in english: The weak control of the senate that Biden will have

Estados Unidos ya tiene nuevo presidente y los demócratas celebran la reconquista del Senado. Al tener mayoría favorable al presidente electo Joe Biden, podríamos estar en presencia de un cambio de juego que ayudaría a la hora de impulsar distintos proyectos, sin la necesidad de una sistemática obstrucción por parte de los republicanos.  

El triunfo de Raphael Warnock y el joven Jon Ossoff dentro de los comicios senatoriales de Georgia supuso un golpe en la herida del derrotado presidente saliente Donald Trump. Esto implicará que los demócratas e independientes de esa cámara tendrán 50 de los 100 votos, además del voto de la vicepresidenta electa Kamala Harris, que decidirá en caso de empate.   

Si bien en el Senado hay un empate técnico, la realidad es que este voto de desempate es importante de cara al futuro. Por eso, se dice que los demócratas ahora controlan ambas cámaras, algo que no sucedía desde los primeros años de la presidencia de Barack Obama. Sin embargo, ¿hasta qué punto puede representar una mayoría?

La mayoría demócrata de Joe Biden 

Para entender el significado de esta situación, debemos remontarnos al pasado. En su momento, Barack Obama se vio enormemente beneficiado por la mayoría en las cámaras. Es lo que sucedió cuando lanzó un enorme paquete de medidas para salvar a la economía estadounidense luego de la crisis del 2008/2009, generando una ley que extendió y mejoró la cobertura médica de millones de ciudadanos.  

Con el contexto actual del coronavirus, no debería sorprender que se anuncien una serie de medidas de corte populistas para solventar la situación económica. Por ejemplo, la nueva administración prometió cheques de 2.000 dólares a cada estadounidense que se haya visto perjudicado por el coronavirus, siendo una iniciativa incluso apoyada por Trump, aunque bloqueada por el jefe de la hasta entonces mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell.  

El problema es que no necesariamente Biden tendrá todo el poder para hacer lo que quiere. Por el contrario, algunos demócratas podrían pensar diferente de las propuestas por parte del propio partido. A diferencia de los republicanos, históricamente conservadores, los demócratas tienen una variedad de posturas mucho más amplia, donde se encuentran visiones progresistas, pero también conservadoras. Biden intentaría mantener una postura neutra entre ambos bandos para evitar el "fuego amigo", pero lo cierto es que esto podría, incluso, generar mayores conflictos.

Del lado más de izquierda de los demócratas tenemos a una de las principales figuras que podría criticar al nuevo presidente: Bernie Sanders. En su momento, se lo pensó como candidato a presidente, pero decidió apoyar a Joe Biden para tener mayores chances electorales y derrotar a Trump. Sin embargo, ahora que el objetivo se cumplió, el senador por el estado de Vermont podría solicitar medidas mucho más intervencionistas y de izquierda que las que piensa generar Biden.

Por ejemplo, en los debates Sanders se mostró con una postura mucho más socialista, enemistándose de las multinacionales y los grandes intervencionistas, buscando aumentar impuestos para solventar áreas como la salud, la educación o el trabajo. Biden, mucho más equilibrado, podría intentar generar un "guiño" a esa izquierda que Sanders representa, aunque no necesariamente alcance para satisfacerlo. 

En ese sentido, Joe Biden esperará poder elevar el salario mínimo de los estadounidenses a 15 dólares por hora a lo largo y ancho del país, aunque esa cantidad podría ser baja para lo que espera el sector de Sanders. También, la posibilidad de mejorar el sistema de salud, para generar una opción pública de atención médica, más barata y respaldada por el gobierno para poder competir con las empresas privadas, además de mejorar la deuda de los estudiantes para el acceso a la universidad.  

La mayoría parlamentaria es realmente baja como para creer que Biden tendrá rienda suelta en la toma de decisiones. Justamente, el virtual empate en el Senado, pese al control de Harris, supondrá la mayoría más reducida en casi 50 años. Por eso, algunas voces disidentes podrían representar “problemas” para los demócratas, como ocurre con Joe Manchin, de Virginia Occidental, estado históricamente republicano y que representaría un problema para la agenda "progresista" de Biden, ya que tiene una visión mucho más conservadora de la política.  

Esta persona podría apoyar las prioridades demócratas en cuanto a economía y política exterior, aunque supondría retrocesos para las leyes en contra de la industria del carbón, el cambio climático o la limitación del uso de armas, movidas políticas mucho más asociadas con el progresismo. Justamente, a ese escuadrón de moderados se le suman las visiones mucho más centristas de los demócratas, como Kyrsten Sinema en Arizona y Jon Tester en Montana, que no comparten los valores de la agenda más de izquierda de Biden, como en los tópicos anteriormente mencionados. 

Dicho de otra forma, la mayoría conseguida por los demócratas supone un avance realmente grande para conseguir la aprobación de distintos proyectos para transformar el país. Sin embargo, al ser una diferencia pequeña, tendrán que intentar convencer a los republicanos de algunas modificaciones.