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Cambio climático podría ser favorable para Rusia

Por increíble que suene, este territorio podría experimentar una oportunidad ante los cambios que provocaría el lamentable deterioro medioambiental.

Témpanos de hielo

La lucha contra el cambio climático involucra a todos los países del planeta. / Foto: Pixabay

LatinAmerican Post | Ariel Cipolla

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La lucha contra el cambio climático involucra a todos los países del planeta. Recientemente, vimos que el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente reveló que, para poder evitar el calentamiento global a 1,5 grados, deberían reducirse las emisiones de gases de tipo invernadero en un 7,6% anual, desde el 2020 hasta el 2030.

Básicamente, que todas las medidas tomadas hasta el momento, si bien son buenas, no son suficientes para alcanzar los objetivos propuestos por la agenda ambiental. Por eso, siempre que hablamos del calentamiento global o de los efectos que provocaría en el planeta lo pensamos desde la lógica perspectiva negativa. Sin embargo, ¿podría beneficiar a algunos territorios?

Justamente, el aumento de las temperaturas que provocaría el calentamiento global implicaría consecuencias graves para el planeta como el aumento del nivel del mar. No obstante, algunas naciones, como ocurre con el caso de Rusia, podrían aprovechar ese impulso para poder mejorar la calidad de los suelos y, en consecuencia, de la economía local.

Rusia y el cambio climático

El 2020 fue bastante novedoso en términos medioambientales. Una de las situaciones más curiosas ocurrió hace unos meses, cuando se registró una inédita ola de calor en Siberia que permitieron alcanzar hasta unos 38 grados de temperatura en algunas zonas del mapa. Esto se vio particularmente en una localidad llamada Verkhoyansk, lo cual implicaba un mal augurio para la Tierra.

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La ciudad es una de las más frías de la Tierra, con temperaturas mínimas de -46,2 grados y máximas de 15,2 grados en verano. Por eso, la ola de calor realmente preocupó a la población y al planeta, ya que es algo que no debería ser normal. A raíz del cambio climático, estas situaciones podrían volverse cada vez más típicas en regiones heladas, pero también permitirían modificar estructuras productivas conocidas.

En particular, vemos que Siberia está generando una transformación que permitirá optimizar su suelo. Esta tierra, históricamente, fue imposible de cultivar, debido a la imposibilidad de encontrar una región templada. Sin embargo, a medida en la que la temperatura sube, la zona se vuelve mucho más amigable con las plantaciones, algo que se ve en el este de Rusia, que está siendo plantado prósperamente con maíz, soja y trigo.

Este proceso llegó para quedarse. De acuerdo con una investigación a cargo de la revista especializada Environmental Research Letters, para el 2080 el permafrost de Rusia en su parte asiática tendrá una reducción de casi el 50%. Es decir, un tercio de esa superficie se hará favorable para la civilización, disminuyendo la hostilidad y permitiendo que, para esa fecha, sea un terreno cultivable.

Esto también derivaría en un cambio lógico: la migración. A medida en que el clima se vuelve cálido, esa zona recibiría una afluencia de gente dispuesta a trabajar los campos para que Rusia pueda capitalizar esos efectos del cambio climático, generando mayor prosperidad. Sabiendo que existe una gran superficie que la nación podría aprovechar para trabajar, sería enormemente beneficiada en términos económicos.

Los climas óptimos son una de las principales condiciones para generar riquezas a través del trabajo de la tierra. Por ejemplo, en Islandia se dio un aumento de la productividad y el desarrollo durante las épocas en las que tuvo temperaturas superiores al promedio. Por eso, lo ideal sería, según un estudio de Proceedings of the National Academy of Science, una temperatura entre 11 y 15 grados.

De todas formas, debemos comprender que esta posibilidad de un cambio próspero en términos de productividad para Rusia no será una buena noticia si el resto del planeta sufre. Es decir, las condiciones medioambientales de cada territorio son lógicas para la parte de la Tierra en la que se ubican, por lo que cualquier cambio drástico, si bien podría ser beneficioso para esa zona, podría repercutir en todo el planeta.