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¿Qué es el trabajo 996 y por qué es tan dañino?

Millones de trabajadores chinos se encuentran practicando largas jornadas de trabajo, a pesar de que no son saludables. Veamos en qué consiste este nuevo sistema laboral.

Grupo de personas en un vagón del metro

Los trabajadores chinos se enfrentan a una jornada laboral de aproximadamente 12 horas al día. / Foto: Unsplash

LatinAmerican Post | Ariel Cipolla

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Read in english: What is 996 work and why is it so harmful?

Las jornadas laborales chinas suelen ser bastante atípicas. Contrario a lo que se cree, China tiene un problema con su productividad. Un informe llevado a cabo por The Conference Board revela que hay una tendencia que se viene dando en los últimos años, que es la caída de la productividad. Por ejemplo, cada empleado generó solo un 19% de porcentaje del PIB de un trabajador estadounidense.

Justamente, el ritmo de trabajo provoca quejas dentro de los trabajadores. Una de las principales se da con el estilo laboral 996, que suele verse en los empleados de las startups tecnológicas. El propio Jack Ma, fundador de Alibaba, considera que es “una bendición”, aunque lo cierto es que es objeto de debate en las redes sociales chinas. Veamos por qué.

El problema de la jornada laboral 996

El término 996 es sencillo de explicar. Se trata de una jornada laboral en la que los trabajadores dividen su día de actividad. Consiste en 12 horas diarias, de 9 de la mañana a 9 de la noche, durante 6 días a la semana. Todo esto deriva en 72 horas de semana, con el objetivo de poder aumentar la productividad de los empleados y generar riqueza en el país.

Se trata de una jornada que también es conocida como ICU, debido a que la Unidad de Cuidados Intensivos suele estar acostumbrado a este tipo de trabajo. A pesar de esto, también existen variantes: la 995, donde las jornadas solamente se extienden a 5 días a la semana, de forma tal que los empleados puedan tener un día más de descanso.

Justamente, el CEO de AliBaba menciona que se trata de una forma laboral perfecta para la juventud. Es decir, si no lo haces cuando tienes energía, no existe otro momento para practicarlo. El problema es que los trabajadores chinos no suelen opinar lo mismo, hasta el punto en el que surgieron distintas protestas contra este tipo de régimen.

Desde la BBC indican que comenzó a darse un “desvelo de venganza” como estrategia para combatir este mecanismo laboral. Luego de los turnos de muchos trabajadores, existía una “pequeña ventana” para poder tener vida personal. Generalmente, este momento era usado para comer, ducharse e irse a dormir… aunque se empezó a sacrificar el sueño para tener más tiempo personal.

Básicamente, consiste en tener todo ese tiempo que falta durante la rutina laboral, utilizado para mirar vídeos en Internet, leer artículos o, simplemente, quedarse despierto hablando con sus amistades. Este fenómeno comenzó a expandirse en las redes sociales, generando un sentimiento de empatía con todos los trabajadores que también estaban cansados de no tener tiempo propio para sus quehaceres.

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El problema es que esta medida también atenta contra la propia salud del cuerpo. La Encuesta Global del Sueño de Phillips, que tuvo más de 13.000 respuestas en 13 países, mostró que el 62% de los adultos no duermen lo suficiente. El promedio es de 6,8 horas en una noche de semana, pero la recomendación es de 8 horas diarias para poder rendir mejor, algo que, en ocasiones, es imposible por las obligaciones laborales.

Es decir, la “cultura del trabajo asiático”, venerada por Occidente, también es una causa que genera improductividad en los trabajadores. La cuestión básica es que, al tener que cumplir ritmos laborales tan exigentes, los empleados llegan poco descansados a sus empleos, ya que se quedan con el teléfono durante la noche para compensar el poco tiempo libre que tienen durante el día.

Al mismo tiempo, los trabajadores de oriente parecen tener una estructura laboral basada en los resultados. Mientras más objetivos se consigan, más se puede ascender en la pirámide del trabajo. Caso contrario, no solamente se mantendrán en el mismo lugar, sino que podrían ver peligrar sus empleos. Es decir, se vuelve un círculo vicioso del cual es difícil salir.

Así, en el afán de mejorar la productividad de los empleados, China está consiguiendo todo lo contrario: empleados que ya no tienen más ganas de trabajar, que llegan a sus empleos mal descansados y que esperan terminar la jornada para tener tiempo libre para ellos. Si bien en China tiene sus manifestaciones en contra, resultaría peligroso que esta cultura se intentase adaptar en Occidente, ya que aumentaría en gran medida la precarización laboral.

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