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Opinión: ¿podría morir el cine tal y como lo conocemos?

El consumo de películas podría cambiar la forma en la que nos relacionamos con el cine.

Persona sosteniendo un control de televisor

La decisión de transmitir estrenos simultáneamente entre el cine y el streaming podría cambiar el futuro de la industria cinematográfica. / Foto: Unsplash

LatinAmerican Post | Ariel Cipolla

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Read in english: Opinion: Could cinema die as we know it?

La pandemia causó estragos en la industria cinematográfica. Desde la BBC informaron que la Warner Bros. anunció que las 17 películas que estrenará en el 2021 en los Estados Unidos se podrán ver de forma simultánea en los cines y en su plataforma de streaming de pago, es decir, HBO Max.

Se trata de una noticia que ya se podía prever, debido a que la productora ya había anunciado que Wonder Woman 1984 sería estrenada al mismo tiempo en HBO Max y en los cines. No obstante, la tendencia aumentó para otros filmes, como Matrix 4, Godzilla vs King Kong, Matrix 4 o El escuadrón suicida 2.

Esta decisión podría cambiar el futuro de la industria cinematográfica. Más precisamente, la manera en la que nos relacionamos con los nuevos estrenos y la forma que tenemos de consumirlas. Veamos, entonces, qué implicaría que los próximos estrenos aparezcan en simultáneo en el cine y las plataformas de streaming.

El conflicto entre streaming y cine

Cuando vamos al cine, lo hacemos para vivir una experiencia diferente. Es algo distinto en el sentido en el que, a diferencia de lo que supondría ver una película desde el hogar, el simple hecho de ir al cine implica un cambio de actitud y percepción.

Es decir, cuando vamos al cine, estamos pagando para tener una experiencia diferente. Con la democratización de Internet y la llegada al mercado de cientos de plataformas de streaming, la realidad es que cualquiera puede ver casi cualquier película desde la comodidad de su casa. Sin embargo, todos sabemos que no es lo mismo.

Por ejemplo, un estudio llevado a cabo por la University College de Londres reveló que el hecho de ver un filme en el cine “aumenta la frecuencia cardíaca tanto como hacer un ejercicio suave de cardio”, ya que el cuerpo reacciona a la inmersión que supone estar en una sala, generando que la mente se concentre por completo en lo único que hay por delante: la pantalla.

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Desde lo técnico, ver una película en el cine implica acceder a recursos que serían casi imposibles de tener en nuestra casa. Empezando por las pantallas enormes, pero también pasando por los sistemas de audio e incluso la silla sobre la que te recuestas. Es decir, toda una estructura pensada para que tengas una experiencia diferente.

Al mismo tiempo, se trata de una salida del hogar, donde, como espectadores, nos alejamos de la cotidianidad. Podría compararse con una salida a un restaurante: si bien puedes pedir un domicilio, el simple hecho de salir del hogar, cambiar de ambiente y tener un servicio personalizado suele resultarnos muy atractivo.

Justamente, ante la noticia de la Warner Bros. existió un cierto descontento que llevó a que medios como Tomatazos piensen que estamos ante “el fin del cine”. Sin embargo, lo más probable es que esto jamás termine ocurriendo, por una sencilla razón: el lanzamiento de los estrenos de películas en simultáneo con el streaming no cambiará la experiencia de ir a una sala.

Si bien mejoró con el paso de los años, la idea de “ir al cine” se basaba en dos factores principales: tener una experiencia premium y ver un estreno. La primera se mantuvo desde siempre, ya que los componentes anteriormente mencionados hacen que sea casi imposible replicar esa misma experiencia desde tu hogar. Sin embargo, la segunda estaba en duda desde hace un tiempo.

Gracias a la aparición de Internet, siempre estuvo la posibilidad de ver los estrenos de forma casi inmediata. Si bien no siempre eran en una “calidad decente”, el hecho de poder acceder de forma gratuita e instantánea a este tipo de contenidos (incluso en los estrenos) no significó el fin del cine. Si todo puede encontrarse en Internet, ¿por qué la industria no se acabó?

Por una sencilla razón: la sensación de ir a una sala no puede compararse, incluso aunque suban las películas en la mayor calidad posible. Si bien es posible que se pierdan algunos espectadores, la gente, cuando quiera seguir yendo a una sala, lo hará, ya que es una experiencia completamente diferente.

Lo que podría cambiar es que, justamente, existan filmes que no sean lo suficientemente atractivos como para pagar una entrada, pero que sí justifiquen verlos desde la comodidad de hogar. No obstante, eso es algo que ocurrió desde siempre: cuando pagamos por una entrada, solemos hacerlo en función de nuestros gustos y no de una lotería.

Es ahí donde, según Xataka, aparecen plataformas como Disney Plus, que, por el coronavirus, fue pionera en lanzar el live-action de Mulan de forma exclusiva en su servicio. O sea, un cambio de paradigma que no necesariamente implica que el cine fuese a morir. Por el contrario: se nos dan más posibilidades para que, como usuarios, tengamos libertad de elegir cómo consumir nuestras películas favoritas.