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El problema estructural de jubilaciones en Latinoamérica

Las bajas jubilaciones en América Latina son un problema que ningún gobierno ha sabido resolver.

Hombre mayor caminando por una calle

Las bajas compensaciones económicas luego de años de aportes, se han convertido en un problema para los jubilados en Latinoamérica. / Foto: Pixabay

Latin Amerinca Post | Ariel Cipolla

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Read in english: The structural problem of pensions in Latam

El grupo de los jubilados siempre ha sido descuidado en América Latina. Sin importar los gobiernos, la población de la tercera edad siempre parece estar en malestar debido a las constantes bajas compensaciones económicas luego de años de aportes.

Por ejemplo, recientemente surgió una nueva polémica por la fórmula propuesta por el gobierno argentino de Alberto Fernández llamada Ley de Movilidad Jubilatoria. Esta podría golpear a los pensionados mucho más que la propuesta por el expresidente Mauricio Macri, ya que la actual no se actualiza trimestralmente en términos inflacionarios, sino que ahora lo hace de forma semestral por salarios y recaudación impositiva, significando menores ingresos para este sector en función de la inestabilidad económica del país.

Cuando el Frente de Todos era oposición criticaba la baja cantidad de dinero que significaba esa fórmula. Sin embargo, al proponer una nueva y actualizarla, el monto percibido implica una cantidad más baja en términos inflacionarios en comparación con la implementada por Cambiemos (partido de Macri). O sea, se hace un ajuste fiscal y previsional, incluso cuando el actual mandatario había prometido en campaña la posibilidad de "volver a darles poder" a sus ingresos.

No se trata de un caso aislado: por ejemplo, en Uruguay vimos que, por primera vez en 15 años, se dio un aumento de las jubilaciones que es por debajo de la inflación. Es decir, históricamente los jubilados parecen “salir perdiendo” en relación con las políticas económicas de los países latinoamericanos.

El problema de los jubilados en América Latina

Existe un sector que siempre está inconforme: los jubilados. A veces parece que el poder gozar de una jubilación en Latinoamérica es una ilusión de muchos, pero una realidad de pocos. A medida que la población envejece, parece no existir una certeza sobre la cobertura universal a la pensión, debido a distintas reglas que empobrecen a la región.

Por ejemplo, los informes del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) en su estudio de los sistemas de pensiones y salud en América Latina mencionan que un gran número de personas sienten que "las pensiones no alcanzan". Un 63,9% de actuales asalariados en Santiago de Chile  creen que ese valor es muy insuficiente y que no les alcanzará en un futuro. Esa tendencia se replica en Buenos Aires, con un 41,8% o con un 46,5% en Lima. 

De ahí a que exista una preocupante situación de los sistemas previsionales en América Latina. El panorama varía de país en país, pero existe una realidad: de ninguna manera se garantizan los derechos económicos de los mayores, ya que estos siempre parecen estar “batallando” para llegar a fin de mes.

Uno de las principales dificultades es que no se puede garantizar la sostenibilidad fiscal, ya que hay problemas de inconsistencia temporal. Es decir, en las campañas todos los gobiernos prometen mejorar los ingresos de este sector, pero jamás se termina materializando en la caja. Incluso, parece que se los considera una “carga” para los sistemas impositivos.

Para la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, más de la mitad de las personas mayores de la región no recibe una pensión de un sistema contributivo. O sea, no solamente existen ingresos bajos para aquellos que sí aportaron, sino que muchas otras personas quedan fuera del sistema, por haber trabajado en negro.

Otro de los países con mayores problemas es Venezuela. El problema aquí es más grave, hasta el punto en que puede considerarse un calvario para los adultos mayores, que tienen que cobrar la jubilación más baja de toda la región: unos 3,3 dólares, según un informe del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales. Esto se da debido a la hiperinflación que destruye rápidamente el poder de compra del bolívar, la moneda nacional.

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En el caso de Chile, recientemente se aprobó una reforma al sistema de pensiones para poder combatir la crisis económica actual. Básicamente, se aprobó un retiro del 10% del saldo de los fondos, teniendo un monto máximo de 5.600 dólares y un mínimo de 1.300 dólares. Sin embargo, el proyecto contemplaba la creación de un Fondo Colectivo y Solidario de Pensiones, con el objetivo de respaldar las AFP (Administradoras de Fondos de Pesiones) a través de aportes estatales y de empleadores, además de la generación de una entidad pública y autónoma para invertir los fondos de los jubilados. Sin embargo, esta parte no acabó siendo aprobada. 

En Brasil también se aprobó una reforma a las jubilaciones promovidas por el gobierno de Jair Bolsonaro. Las medidas principales que se tomaron fueron la de elevar la edad para el retiro a 62 años en el caso de las mujeres, mientras que los hombres se quedan en 65 años. ¿La intención? Eliminar el déficit fiscal del país, aunque eso implica que los trabajadores tengan que seguir en actividad durante más años. 

Esto sugiere que los jubilados siempre fueron un sector atropellado por las políticas fiscales de América Latina. Como se trata de personas que ya no aportan ingresos al país, los gobiernos parecen olvidarse de que siguen siendo un sector fundamental de una nación. Todos los trabajadores retirados que hayan aportado necesitan tener una jubilación justa, sin problemas ni excusas.