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¿Existe saturación de graduados universitarios en mercado laboral?

La democratización de los estudios universitarios podría provocar que más personas compitan por un mismo puesto.

Grupo de graduados

La población joven profesional cada vez aumenta más, mientras que las oportunidades laborales disminuyen. / Foto: Pexels

LatinAmerican Post | Ariel Cipolla

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Read in english: Is there saturation of university graduates in the labor market?

El mundo está en crisis. El coronavirus llegó para cambiar muchas de las estructuras que conocíamos, pero existen algunas tendencias que se estaban dando antes de toda esta situación. Por ejemplo, en Magnet Xataka se plantean si un “exceso de titulados” no está llevando a la crisis social.

A diferencia de lo que ocurría con las décadas pasadas, actualmente es muy habitual ver que los más jóvenes, cuando acaban sus estudios primarios, deciden profesionalizarse. Si tenemos en cuenta que, en muchos países, especialmente los latinoamericanos, se puede acceder a una educación universitaria gratuita y de calidad, está claro que cada vez habrá más graduados.

Es decir, con el correr de los años, estudiar luego de la secundaria dejó de ser un privilegio para unos pocos y ahora es más habitual de lo que parece. Sin embargo, cabe preguntarnos si esta democratización de los estudios implica una saturación de graduados. O sea, gente ampliamente cualificada que genera una excesiva oferta laboral para puestos en los que no existe tal demanda.

La posible saturación de graduados universitarios

En nuestra región, vemos que en los últimos 15 años el número de jóvenes que va a la universidad en América Latina se duplicó. El Banco Mundial destaca que se pasó del 21%  de población  joven profesional en el año 2000 a un 43%, en el 2013, siendo una tendencia que continúa en alza. Por supuesto, esto es una excelente noticia para fomentar la democratización de los estudios, pero trae fenómenos adversos inesperados.

Una de las consecuencias negativas que tiene esta situación es que al haber una mayor cantidad de profesionales dispuestos a ejercer una tarea cualificada, puede ocurrir dos problemas: en primer lugar, un menor salario. Es decir, hablamos de puestos que ya no son “difíciles de conseguir”, por lo que (a través de la oferta y la demanda) si pueden hacerlo muchas personas, ya no tendrá necesariamente que ser áltamente remunerado. 

El segundo de los inconvenientes es que, al haber una mayor oferta (por la competición entre los propios graduados) existe una tendencia a que haya universitarios desempleados. Justamente, los profesionales universitarios desempleados son cada vez más, con una tendencia a la desocupación que creció en un 60% durante los últimos 4 años, según un informe del Instituto Nacional de Estadísticas.

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Otra de las posibilidades es que los jóvenes estén empleados, aunque haciendo labores para las que no se prepararon en las instituciones de educación superior. Más específicamente, 4 de cada 10 profesionales universitarios terminan en un subempleo, o sea, puestos en los que no se requiere de una cualificación académica. Si bien se prepararon durante mucho tiempo para conseguir el empleo “de sus vidas”, el mercado laboral parece no poder atender a la demanda de los nuevos profesionales.

Un gran problema es que puede que estemos viviendo en un cambio de paradigma. Por ejemplo, Tim Cook, CEO de Apple, dice que tener un título universitario “no te garantiza éxito como profesionista”. Esto viene de la mano con los nuevos perfiles que buscan las empresas. En algunos de los nuevos puestos, como los relacionados con la tecnología, el título parece ser un mero accesorio: lo que importan son los conocimientos que se ponen en práctica en el día a día.

El expediente académico e incluso el propio título no parece importante si no se lo relaciona con la capacidad práctica. Justamente, el hecho de acabar con los estudios universitarios no significa que se obtendrá automáticamente un empleo, sino que, por el contrario, es necesario continuar perfeccionándose y adquirir experiencia para demostrar la aptitud ante un puesto de trabajo.

Es decir, tener excelentes notas en la universidad no necesariamente implica una adaptación a lo que busca el mercado. Si bien los estudios universitarios continúan siendo relevantes en la formación para conseguir puestos laborales, hoy parece no ser lo único. Por eso, en 20 Minutos indican que es importante la especialización, algo que se puede hacer a través de un máster e incluso cursos específicos para una formación académica.

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Como las anteriores generaciones tenían más dificultades para ingresar a una educación universitaria, los nuevos jóvenes crecieron con la idea de que un título “garantizaba” una vida mejor. No obstante, ante una mayor facilidad para graduarse, surge también una mayor competencia para obtener un puesto laboral.  

Dicho de otra manera, el mercado parece necesitar a los trabajadores cada vez más especializados. O sea, aquellos que tienen un título universitario como base, pero que se perfeccionan a fuerza de estudios complementarios y de experiencia laboral. Si la sociedad no se prepara ante este cambio de paradigma, probablemente la tendencia seguirá siendo la misma: personas que se prepararon durante años, pero que están desempleadas o en trabajos infracualificados.