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Breve historia de los tableros indicadores en los estadios de fútbol

Te contamos la historia del tablero indicador en el fútbol, sin el cual no sería tan emocionante.

Foto aérea del Camp Nou

Así nació el marcador de puntuación que vemos en los estadios de fútbol. / Foto: Unsplash

LatinAmerican Post | Hugo Martínez

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Una de las peculiaridades de la organización de los campeonatos de fútbol era que casi todos los partidos se jugaban los domingos a la misma hora. Los partidarios de determinado equipo asistían a su estadio con la necesidad de conocer los resultados de las otras canchas. No había radio portátil que lo informara de modo que sólo se disponía de un cartel indicador que movía los resultados al instante.

 

La prehistoria del tablero de fútbol

En los tiempos prehistóricos del deporte ni siquiera había teléfonos para enterarse. En 1915 la cancha de River Plate en Buenos Aires disponía de un cartel indicador donde figuraban los resultados de los partidos jugados a varios kilómetros de distancia. Junto al estadio existía un palomar. Los cronistas llevaban en sus canastos varios ejemplares de palomas mensajeras. Cuando se producía un gol adjuntaban la información en una de sus patas y lanzaban a volar un ejemplar que volaba raudamente hasta su palomar. Se aplicaba el principio de que una paloma mensajera, por más alejada que estuviera, siempre se orientaba para regresar a su palomar. La información aparecía con notable rapidez en el tablero.

Los partidarios de Gimnasia y Esgrima de La Plata, por ejemplo, cuando su equipo jugaba en San Isidro (a 80 kilómetros de distancia), se reunían en una plaza y enviaban a uno de sus partidarios con varias palomas.  Cuando veían regresar una de éstas se enteraban de las incidencias del partido. Gritaban un gol como si lo hubieran estado observando en la cancha. Y se decepcionaban si el rival era quien había convertido.

Cuando el fútbol se hizo profesional se instalaron los carteles “Alumni”. Los equipos aparecían no con sus nombres sino con letras.  El espectador debía adquirir la revista “Alumni” para poder decodificar el tablero. Un partido entre Racing y Tigre, por ejemplo, aparecía así: X 0-F 1.

Los responsables de actualizar el tablero disponían de una línea telefónica para conocer la variación en los resultados.

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La modernización del tablero de fútbol

Las radios a transistores, que aparecieron alrededor de 1960, transformaron en anacrónicos esos tableros indicadores. Lo curioso es que en 1963 la revista aceptó la publicidad a doble página de las radios portátiles Tonomac. El medio aceptaba una inversión publicitaria de su propio verdugo: la revista “Alumni” languideció hasta desaparecer completamente en 1968.

Hoy la televisión ha distorsionado los horarios de los juegos. El espectador no tiene necesidad de consultar otros resultados. Ahora los carteles son más dinámicos y muestran las jugadas más importantes del propio partido que se juega en ese estadio.

El extraordinario fenómeno que debería estudiarse es la conducta del espectador a quien no le alcanza su propia percepción y por lo tanto procura otros estímulos informativos para actualizarse. Ciertamente la imagen televisiva es más precisa en los detalles y acerca al espectador hasta el mismo terreno de juego.

Los nostálgicos recuerdan aquel golpe de vista hacia los carteles indicadores, que avisaban con un llamador auditivo la variación de algún resultado. Era un modo diferente de palpitar la marcha del campeonato. Si el equipo propio iba ganando era una alegría mayor saber que el rival más cercano en la tabla de posiciones empataba o perdía en otra cancha.

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