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Los algoritmos de las redes sociales modifican nuestra realidad

Pasamos mucho tiempo en las redes sociales. Sin embargo, ¿hasta qué punto condicionan nuestro conocimiento e interpretación de los hechos?.

Celular con los símbolos de la aplicación Instagram

Los algoritmos en las redes funcionan como un sesgo a la realidad. / Foto: Pexels

LatinAmerican Post | Ariel Cipolla

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Estamos atrapados a las redes sociales. Especialmente en pandemia, donde las opciones de socializar se vieron reducidas, cada vez surgen nuevas propuestas para atraer a los usuarios. Por ejemplo, la web de El Periódico habló del “secreto del éxito de TikTok”, mencionando que aumentó en un 80% su cantidad de usuarios durante la cuarentena.

Si bien pueden ser una excelente forma de descontracturarnos del mundo exterior y de todas las incertidumbres con respecto al virus, debemos pensar seriamente cómo nos influyen. Es decir, hasta qué punto estamos condicionados con respecto a nuestra comprensión de las cosas. Entendamos un poco más sobre este tema.

Las redes sociales y nuestra percepción de la realidad

La llegada y explosión de las redes sociales permitió que exista un sinfín de contenidos que los usuarios pueden ver y compartir. Si bien se trata de un enorme avance para la sociedad, que permite que tengamos una democracia de información, esto podría esconder una trampa. Es decir, ¿hasta qué punto los algoritmos de las aplicaciones permiten que veamos todo sobre todo?

El prestigioso neurólogo y neurocientífico argentino, Facundo Manes, había comentado en el medio Diario Popular que existe un concepto importante para comprender la forma en la que pensamos y percibimos el mundo: los sesgos cognitivos. Desde su punto de vista, se trata de esquemas mentales que sirven para que el cerebro pueda procesar la información, respondiendo a situaciones donde debemos actuar rápidamente.

Uno de los más conocidos es el sesgo de confirmación. De acuerdo con lo que comenta el medio En Naranja, se trata de una actitud activa en la que buscamos información que confirma nuestras creencias y opiniones. Es decir, pocas veces alentamos la búsqueda de ideologías que se alejen de la nuestra, sino que, más bien, buscaremos todas esas opiniones que parecen reforzar nuestro razonamiento.

Esto es cada vez más evidente en el terreno periodístico, incluso en el área política. El medio El Universal destaca que “vivimos rodeados de noticias falsas, teorías de la conspiración y muy polarizados en términos políticos”. Es decir, el debate no se genera para enriquecer los puntos de vista, sino para demostrar quién tiene razón. El problema es que las discusiones casi nunca terminan siendo fructíferas, sino que cada una de las partes cree haberla ganado.

Esta falsa sensación de autoridad moral se da a través de la idea de que todos piensan como pensamos nosotros. Como constantemente consumimos contenidos que refuerzan nuestras ideologías preexistentes, automáticamente desacreditamos ideas que provengan de sectores externos.

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Se trata de lo que el medio Página 12 concibe como una “ilusión de horizontalidad”, que nos encierra en pequeños sectores de la red con gente afín a nuestras ideas o gustos. Esto puede modificar nuestra percepción de la realidad. Esto se ve constantemente en distintas facetas. Por ejemplo, los fanáticos de un equipo de fútbol seguirán personas de este, creyéndose que “dominan” las redes sociales, aunque es lo mismo que sucede con los cuadros rivales.

Aunque constantemente nos quejamos de la falta de transparencia en las redes sociales, también nos gusta creer que todos piensen como nosotros, por lo que, de cierta medida, somos lo que criticamos. Un ejemplo sucede con el algoritmo de Twitter, el cual, de acuerdo con lo que destaca Rock Content, genera que se recomienden tuits ideales para nosotros, en función de las personas que seguimos y lo que ellos consumen, aunque acaba siendo un simple espejismo.

De esa manera, lo que acaba ocurriendo es que nos encerramos cada vez más y más en nuestras opiniones. Inicialmente, seguiremos una mayor cantidad de personas con ideas similares a las nuestras. A la vez, las propias redes nos sugerirán que sigamos a otras que nos agradarán, debido a que nuestros propios seguidores interactúan con ellos, generando un sesgo de la realidad.

Esto también se pudo apreciar en lo que menciona la web especializada de Estrategias y Negocios, que destaca que tres investigadores de la Universidad de Michigan se preguntaron si las redes sociales pueden crear “burbujas” para los contenidos de los usuarios. Por lo tanto, llegaron a la conclusión de que la elección individual de los usuarios condiciona la información que se muestra.

Sabiendo esto, puede que no dejemos de consumir opiniones que se parezcan a las nuestras, ya que esto es algo que también haríamos en la vida real. Sin embargo, para quitarnos un poco el sesgo y tener una visión más cercana a la realidad, deberíamos consumir noticias e ideas que se contrapongan, de forma tal que podamos contrastarlas y obtener conclusiones mucho más ricas.