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Voluntariado: cuando la gratificación importa más que el dinero

Los ámbitos de la asistencia social y de la conservación de la naturaleza son, quizá, los más habituales para el desarrollo de voluntariados

Mujer caminando en parque natural

La motivación y el aprendizaje incentivan los programas de voluntariado en parques naturales. / Foto: Unsplash

LatinAmerican Post | Jorge Guasp

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Voluntariados en Parques Nacionales: amor por la naturaleza

Durante mis más de 20 años como funcionario de la Administración de Parques Nacionales de Argentina, he trabajado con voluntarios nacionales y extranjeros. Vivir en un Parque Nacional como Los Alerces, con escasa población y naturaleza exuberante, hace que las relaciones humanas con los voluntarios sean estrechas, puesto que, en un asentamiento de una veintena de casas, el contacto diario con ellos es inevitable. La naturaleza, por su parte, vuelve más intensas y memorables las relaciones humanas, gracias a las emociones que despierta el contacto con ella.

Aunque algunas personas desarrollan voluntariados en Parques Nacionales como complemento de su carrera académica, o porque éstos constituyen un requisito para cursar estudios (como sucede en Argentina con la formación de guardaparques), en la mayoría de los casos la motivación principal es el aprendizaje y el contacto con la naturaleza, la búsqueda de gratificación, y también el esparcimiento, pues estas prácticas se desarrollan en sitios que buena parte de la población elige como destino de vacaciones, y que los voluntarios, en cambio, pueden disfrutar sin pagar alojamiento.

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El voluntariado como compensación del déficit de personal

Cuando las áreas naturales no cuentan con personal suficiente, parte del trabajo (relevamientos, encuestas, etc.) suele recaer en los voluntarios. Con frecuencia, los voluntarios se encargan de atender a los visitantes, en especial cuando los guardaparques están ausentes porque tienen días de descanso, o se encuentran recorriendo sitios alejados. Sobra decir que esta tarea suele realizarse durante la temporada de mayor afluencia de visitantes, momento en que el personal fijo no da abasto para desarrollar su trabajo cotidiano y atender la demanda turística al mismo tiempo.

Pero el voluntariado también permite desarrollar proyectos especiales, que de otro modo nunca podrían llevarse a cabo. Recuerdo que, con una voluntaria de Canadá, hicimos el relevamiento de los senderos del Parque Nacional Los Alerces, el mapa correspondiente, y la descripción en inglés y castellano. Y con un voluntario de Estados Unidos desarrollamos material educativo sobre los peces del área natural protegida, ya que la ictiología era su especialidad en el Fish and Wildlife Service (Servicio de Pesca y Vida Silvestre) del Estado de Washington.

Riesgos de admitir voluntarios en Parques Nacionales

Los trabajos en contacto directo con la naturaleza entrañan riesgos, tales como picaduras de ofidios o insectos, lastimaduras provocadas por la vegetación, esguinces al recorrer senderos difíciles de transitar, etc. Estos riesgos se incrementan, asimismo, cuando los voluntarios utilizan ciertas herramientas: machetes, hachas, motosierras, etc. En consecuencia, es conveniente que, además de contratar seguros que cubran eventuales accidentes personales, los voluntarios se abstengan de utilizar herramientas que entrañen peligros para su integridad física, y que su tarea esté muy bien definida de antemano.

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Otro aspecto clave es dejar en claro, en lo posible a través de un acuerdo formal, que el voluntariado no conlleva remuneración alguna ni genera compromisos laborales a futuro. En Parques Nacionales de Argentina, por ejemplo, hemos tenido voluntarios que procuraban obtener un empleo permanente, y que en ocasiones lo consiguieron gracias a la presión gremial y a la ausencia de un acuerdo formal previo, en el que se establecieran las condiciones de desarrollo de actividades, la duración del voluntariado, la responsabilidad de ambas partes, etc.

Motivaciones que exceden la remuneración

Aunque las motivaciones para trabajar son diversas, un aspecto crucial de toda actividad laboral es la remuneración. Al respecto, Fred Kofman, coach y economista argentino, asesor de desarrollo de liderazgo en Google, sostiene en su nuevo libro, La Revolución del Sentido (el poder del liderazgo trascendente), que “en el sistema laboral que concebimos como natural, la mayoría de las personas trabaja por el dinero. Pero ¿qué sucedería si lo económico quedara a un costado y en el centro ubicáramos el sentido?”.

En virtud de que los voluntarios no cobran, y dado que su actividad es breve y tiene un plazo concreto de finalización, el voluntariado es, precisamente, una búsqueda de sentido, a través de un proceso en el cual la contribución al bien común es más importante que el dinero percibido en un empleo.

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