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¿A qué se debe la popularidad de los Simuladores en Netflix?

Los Simuladores es una de las series argentinas más importantes de todos los tiempos. Veamos las causas de su éxito. 

LatinAmerican Post | Ariel Cipolla

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Cuando en Argentina se pregunta sobre los programas de televisión más populares de la historia, el primer nombre que viene a la mente es el de Los Simuladores. Se trata de una historia verdaderamente original, que tuvo dos temporadas, estrenadas entre el 2002 y el 2004.

Por supuesto, los fanáticos no se contentaron solamente con esto. El posible regreso del equipo de Los Simuladores es algo que se está gestando hace bastante tiempo. Por ejemplo, recientemente el medio La Nación mencionó que uno de los actores protagonistas, Diego Peretti, reveló que se tiene que preparar un guion para pensar en una posible película.

Sin embargo, surgen varios inconvenientes para poner en marcha una continuación. Principalmente, los 4 actores protagonistas y su creador, Damián Szifrón, tienen distintos compromisos de agenda. No obstante, eso no impide que la serie, a pesar de haber finalizado hace más de 15 años, tenga cada vez más éxito. Analicemos los motivos.

¿Cuál es el éxito de Los Simuladores depúes de tanto tiempo?

Según lo que menciona la web de Cronista, Los Simuladores es la serie preferida de todos los argentinos de toda la historia. Esto permitió que también se popularizase en América Latina, luego de que fuera adquirida por Netflix. A partir de ese momento, las nuevas generaciones que no la pudieron ver por televisión la descubrieron, logrando fanatizarse con la historia.

Entonces, podemos empezar a catalogarla como una serie de culto. No obstante, para comprender esta denominación debemos ir a la esencia misma de la serie, entendiendo cuáles son los elementos que la distinguen no solamente de todas las producciones locales, sino también de muchas de las que podemos observar en el catálogo de Netflix.

La historia es bastante sencilla: Santos, Ravenna, Medina y Lampone son un grupo especializado en resolverle problemas a las personas. En su momento, la metodología utilizada por estos expertos resultó atractiva para la gente, ya que se dedicaban a solucionar, de formas poco convencionales, algunas de las situaciones de la vida cotidiana.

Esto logró que muchos espectadores se sintieran representados con los malestares que tenían los “clientes” de Los Simuladores. Por ejemplo, el primer episodio de la serie muestra a un hombre que intenta recuperar a su mujer luego de que esta lo dejara. Por lo tanto, logra contactar con ellos quienes, a través de distintas simulaciones -de ahí su nombre-, consiguen que ella vuelva a enamorarse de él.

Esto provoca que, tal y como menciona el medio de Nexofin, que todos hayamos pensado en algún momento la idea de “contratarlos en serio”, pues siempre acertaban con todas sus formas de trabajar. Además, era imposible no empatizar con ellos, ya que se trataba de personajes verdaderamente profundos, con modos de ser muy diferentes.

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Entonces, lo primero que sentimos es que cada uno de ellos representan una parte de nosotros mismos. Santos sería la parte de la inteligencia, Ravenna el optimismo y felicidad, Medina el sentimentalismo y Lampone los traumas. Como todo ello convive dentro de un mismo grupo de trabajo, surgen distintas visiones estratégicas para lograr resultados. Según menciona el medio Filo News, la última vez que "se unieron" fue para combatir el coronavirus, a través de distintos vídeos desde sus casas.

Todo esto, por supuesto, sin tener en cuenta que se trata de una trama verdaderamente disruptiva y que invita a pensarse miles de situaciones para recrear en la actualidad. Es por esto por lo que los distintos “casos” que tienen son de lo más variados: desde encuentros con la NASA hasta episodios de bullying infantil. Lo más curioso es que, además de ser eficientes, tienen valores morales que buscan respetar, motivo por el cual no solo cumplen con su trabajo, sino que también son una especie de “salvadores” que hacen el bien en la sociedad.

Por último, hay una parte fundamental de la historia: los chistes. Gracias a guiones enormemente elaborados, hay momentos de cada uno de los episodios que son emblemáticos, causando muchísimas risas luego de varios años, en este caso a través de Netflix. Combinar todos estos elementos de una manera tan pulida no puede conseguirlo cualquiera, quizás de ahí derive la insistencia de que la historia sume un caso más, al menos en forma de película.