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Especial Premios de la Academia: Ford vs. Ferrari

Ha llegado la noche de la entrega de los Óscar y con esta reseña terminamos nuestro especial: Ford vs. Ferrari.

Estatuilla de los Oscar y fotograma de la película 'Ford vs. Ferrari'.

Estatuilla de los Oscar y fotograma de la película 'Ford vs. Ferrari'. / Foto: youtube.com/netflix

LatinAmerican Post | Juliana Rodríguez

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Hoy se entregarán los Premios de la Academia a lo que la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos considera lo mejor del cine del último año. Para terminar nuestro especial de las películas nominadas en la categoría de Mejor película, traemos esta reseña de Ford vs. Ferrari.

Además de esta categoría, esta cinta está nominada a Mejor sonido, Mejor edición de sonido y Mejor montaje.

 

Una intriga corporativa y una historia de amistad

Ford vs. Ferrari muestra escenas de la amistad entre el productor automovilístico Caroll Shelby y el conductor británico Ken Miles durante la construcción del American Shelby, un carro construido para Henry Ford con el objetivo de ganarle a Ferrari en la carrera La Mars. De telón de fondo de la historia de esta amistad vemos la intriga corporativa de la rivalidad entre Ford y Ferrari y la incursión del primero en los carros de carreras debido al fracaso de una alianza entre la empresa italiana y la estadounidense.

Es interesante esta óptica de las carreras de carros: detrás de la velocidad y la potencia que parecen más emocionales que racionales, hay cálculo corporativo e intereses de los empresarios. Esto va un poco en contravía de lo que suele verse en las películas de carros: el hombre apasionado que no puede no conducir, que debe arriesgar la vida en cada carrera. Acá vemos, sí, a un conductor apasionado, pero no por eso menos manipulable por quienes tienen el poder.

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Por otro lado, el único personaje femenino se aleja del lugar común de la esposa del conductor de carreras preocupada por la salud y la seguridad de su esposo y vemos acá a una mujer seducida por la emoción de las carreras y de la manufactura de la máquina que conducirá su esposo.

El papel de los protagonistas está interpretado por Cristian Bale y Matt Damon, ambos lo hacen muy bien. Hay un retrato de una amistad entre hombres que se aleja de la típica gloriosidad y exsaltación de lo masculino y ambos actores logran trasmitir eso. Hay también unos atisbos de burlas al patriarcado: vemos a Henry Ford llorando de miedo y ofendido porque le dicen gordo. 

Sin embargo, todos estos temas, aunque interesantes, son tocados muy someramente en el largometraje de James Mangold. Incluso el tono cómico, tan interesante en esta oportunidad, se queda corto y casi que es completamente borrado por un final de una cursilería insportable.

Si bien hay en Ford vs. Ferrari algunos atisbos de cuestionamiento y de comicidad, es todo muy sutil y no se sugiere lo suficiente como para dejar de ser simplemente una película entretenida para ver un domingo. Se aleja en ciertos puntos de la típica película de carros que glorifica sin más la masculinidad hegemónica pero no lo suficiente como para ser recordada en unos años. Apenas alcanza a esbozar algunos temas y reflexiones, pero no le alcanza para mucho más. Eso sí, es muy entretenida y emocionante, pero no podría decirse mucho más que eso.