AMÉRICAS

Colombia enfrenta consecuencias por no reconocer su conflicto armado

La principal red internacional de memoria histórica emitió una carta expulsando al Centro de Memoria Histórica de Colombia y criticó a su director.

Guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia.

Guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia .. / Foto: Hispantv

LatinAmerican Post | Juliana Suárez

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La carta emitida por la organización adjudicaba falta de compromiso del Centro de Memoria Histórica de Colombia para renovar su membresía, cosa que debían hacer cuatro meses atrás, en septiembre del 2019. Ésta iba dirigida a Rubén Darío Acevedo, director de dicha organización advirtiendo que las acciones “negacionistas” del conflicto armado por parte del centro y de su director eran una muestra de que no querían seguir en haciendo parte de la red.

La Coalición Internacional de Sitios de Conciencia, que tiene 275 organizaciones miembro de 65 diferentes países, es un conjunto de organizaciones que buscan preservar la memoria en lugares donde la violencia ha estado presente. Recordar es necesario para poder fomentar la reconciliación y construir un futuro pacífico; ese es el fin de esta red global. Por lo mismo, la presencia del Centro de Memoria Histórica, que es un organismo gubernamental que tiene el fin de preservar la memoria del conflicto armado en Colombia, es esencial para la construcción de memoria en una red de tal magnitud.

En septiembre se le había solicitado a su director que aclarara su postura frente al conflicto armado y, por ende, la construcción de memoria. Esta solicitud se hizo debido a que la red consideró que Acevedo había hecho “pronunciamientos excluyentes y parcializados realizados a nombre del Centro Nacional de Memoria Histórica”. Por ello, era necesario saber la postura definitiva de dicha organización. Se le solicitaba en la carta que manifestara su adhesión a los principio de la Coalición y así renovar la membresía.

 

 

Después de meses sin respuesta, la red consideró que eso demostraba la falta de interés de Acevedo y del CNMH ser partícipes de la iniciativa. “Consideramos que cuatro meses son un tiempo prudente para esperar una respuesta de su parte, por lo cual vemos que con no responder nos da a entender que no está dispuesto a suscribir los principios de nuestra comunidad internacional y nos vemos obligados por lo tanto a no renovar la membresía del CNMH en la Coalición Internacional de Sitios de Conciencia”, decía la carta, firmada por Elizabeth Silkes, su directora ejecutiva.

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En la carta, Silkes también le hizo unas sugerencias al director para que el Centro continúe con su misión de preservar la memoria del conflicto armado en Colombia. Le pidió que reconociera el conflicto como lo estipula la Ley de Víctimas del país y que garantice el derecho de las víctimas y sus familias como el eje central de la construcción de paz. También solicitó a Acevedo que “apoye los ejercicios de memoria que se están desarrollando desde la sociedad civil y reconozca los lugares de memoria, archivos y museos generados por las comunidades, como esenciales para la educación de las generaciones jóvenes en los principios democráticos”.

Ante la carta y las miles de críticas que desató en la sociedad civil, Darío Acevedo afirmó en primer lugar en su cuenta de Twitter que todas las críticas hacen parte de “una campaña de saboteo y linchamiento mediático”, y que, al final, muchas personas están buscando sacarlo del cargo. 

 

 

Colombia estaba esperando la explicación del director frente a lo sucedido y, en La W Radio, la dio. Acevedo afirmó que la falta de respuesta se debió a un olvido por la “situación de alta tensión como la que nos ha tocado vivir en el CNMH”. A las dificultades que representó el empalme de una dirección a otra (pues Acevedo lleva menos de un año en el cargo), dijo, se le suma la campaña que ha tenido en su contra.

Ante lo sucedido con la membresía a la Coalición, afirmó que fue una “confusión” y que él no había sido informado hasta ahora que ellos eran parte de la red internacional. Al pregutársele durante la entrevista si él consideraba importante que el CNMH fuera miembro de dicha red, Acevedo respondió que “en principio” no se oponía, pero que aún no la conocía a profundidad. Finalizó diciendo que le parecía que el país estaba haciendo mucha “bulla” (ruido) por una “alarma injustificada”.

¿Está el CNMH en crisis?

La Coalición no es la primera en mostrar preocupación frente a las acciones presentes del CNMH, pues muchos ciudadanos han sido críticos de cómo se está manejando el Centro desde que Iván Duque llegó a la presidencia. Esto porque a pesar de la importancia que representa el Centro, no solo para esa coalición sino para la historia de Colombia, desde el 2018 éste ha venido enfrentando dificultades por sus últimos dos directores. 

El primer nombramiento fue el de Vicente Torrijos y su llegada tomó por sorpresa a los colombianos pues este académico había sido conocido por sus grandes críticas hacia el Acuerdo de Paz, por lo que parecía ilógico que una persona con tantas reservas tratara el tema de la memoria histórica. A la polémica se le sumó el hecho de que en su currículum aparecía que él tenía un doctorado y posdoctorado, estudios que no había alcanzado. Esto le costó la desvinculación a la Universidad del Rosario, en donde trabajaba en la facultad de Ciencia Política, y la posterior renuncia al cargo directivo del CNMH.

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Siendo así, meses después se conoció la nueva noticia: Rubén Darío Acevedo sería el nuevo director. Esto tampoco fue de agrado de un sector de la población Colombiana, que afirmaba que Acevedo era un fiel “negacionista” del conflicto armado. Es decir, que, como muchos, no creía que los enfrentamientos que atravesaron el país fueran parte de un conflicto armado, pues esta consideración implica una responsabilidad del Estado. Con esta perspectiva, la forma de plasmar la memoria y darle voz a las víctimas, que debería ser el principal objetivo del Centro, podrían entorpecerse.

Durante sus meses en la dirección se han denunciado censuras en el Centro y se ha cambiado la forma de funcionar, lo que ha terminado por entorpecer la intención de crear memoria. El programa de opinión de El Espectador, La Pulla, afirmó unos meses atrás que el director “quiere negar la memoria histórica de este país y hacernos creer maravillas como que aquí no hubo conflicto armado, ni víctimas, ni que los falsos positivos fueron un crimen, ni mucho menos que hubo desplazados”. 

No solo ha sido criticado por sus declaraciones y su postura previa a asumir la dirección del CNMH, sino también se le acusa de estar entorpreciendo algunos de los programas que ya estaban corriendo antes de su llegada. Por ejemplo, sobre el Museo Nacional de Memoria Histórica, un órgano del Centro que busca contar la historia y las repercusiones del conflicto, Acevedo afirmó que “el museo no tiene porque aclararle a nadie, porque no es su función, cuál fue la naturaleza del conflicto”.

Actualmente, aunque el CNMH fue expulsado de la Coalición de Sitios de Conciencia, Colombia aún cuenta con la presencia de dos organizaciones: el Centro Paz y Reconciliación, de Bogotá, y el Museo Casa de la Memoria, de Medellín.

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