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¿Qué es el 'etnoporno' y cómo afecta a las mujeres indígenas de México?

Más de 800 mujeres indígenas de Chiapas, entre adultas y menores de edad, han sido víctimas de personas que ven en las características de su etnia un fetiche sexual.

Mujer indígena mexicana en un puesto de mercado.

Mujer indígena mexicana en un puesto de mercado. / Foto: Pixabay - Imagen de referencia

LatinAmerican Post | Christopher Ramírez Hernández

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Read in english: What is 'ethnoporno' and how does it affect indigenous Mexican women?

El mundo de la pornografía es, sin duda alguna, uno de los más inmensos de Internet. De acuerdo con Alexa Top Sites Ranking, portal web de Amazon que permite identificar las páginas más visitadas en la red, las cuatro webs ‘porno’ que más ‘pages views’ tienen son: ‘PornHub’, ‘XVideos’, ‘YouPorn’ y ‘Tube8’.

Sin embargo, más allá de los nombres y fama que puedan tener estas páginas, lo verdaderamente sorprendente es el número de personas que las visitan a diario: 25 millones. Ahora bien, si le damos una mayor dimensión a esta cifra, no estaría de más decir que, en 30 días, más de 350 millones de personas visitan estas páginas.

He ahí la relevancia del Internet para el desarrollo y propagación de escenas pornográficas en la población mundial.

La etnia como fetiche sexual

Con todo esto, para nadie es un secreto que, aunque la pornografía es una industria perfectamente establecida, con actores, directores y productores reconocidos, en el intento de saciar el problema mental de muchos de sus consumidores también se opta por estrategias ajenas a la ley, y en casos como el ‘etnoporno’, al respeto por las tradiciones y cultura de las ‘víctimas’.

El ‘etnoporno’ no es otra cosa que videos o imágenes pornográficas con mujeres y niñas indígenas, especialmente de México, como protagonistas. De acuerdo con el Clarín, esta es una práctica que aporta su grano de arena a la discriminación y abuso sexual que sufren las mujeres pertenecientes a tribus nativas ubicadas en el estado de Chiapas, al sur del país ‘azteca’.

"Por los títulos y la vestimenta de las mujeres, es obvio que se trata de indígenas de los municipios más pobres de Chiapas: Chamula, Zinacantán, Chiapa de Corzo”, explicó la activista feminista mexicana, Martha Figueroa, en declaraciones recogidas por Excelsior, en México.

Ahora bien, según esta publicación, más que girar en la red (en donde de a poco se ha ganado un espacio en los nuevos géneros ‘porno’), los videos en los que se explota sexualmente a estas mujeres rondan como una película pirata más en los principales kioscos de grandes municipios de Chiapas como San Cristóbal de Las Casas.

Entre los títulos que se pueden encontrar, destacan “"Indias calientes", "Indias en el monte" o "Chamula XXX", este último referenciando que las mujeres utilizadas hacen parte de la población de los chamulas, una de las comunidades indígenas más numerosas en la región.

“El hecho de que los discos se vendan en San Cristóbal, donde hay una gran población extranjera y con dinero, te da a pensar que se trata de un mercado sexual donde las más vulnerables son carne de cañón para los más ricos del estado", relató Figueroa, dando a entender que este género, como la mayoría de los que existen en el porno, responden a interés fetichistas de sus consumidores.

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La tecnología como forma de abuso

"El ‘etnoporno’ es muy lamentable. Las mujeres indígenas son las más afectadas por estos delitos y es una cuestión de desigualdad en lo económico, en la cultura, en el acceso a la tecnología", dijo la activista Olimpia Coral, en entrevista con la BBC.

Ante esto, el medio británico detalla que los victimarios en estos casos aprovechan la ignorancia que tienen frente a las nuevas tecnologías las más de 800 mujeres que han sido utilizadas. De esta forma, los distribuidores del 'porno' no solo abusan de ellas, sino que pueden vender su imagen en las plataformas virtuales sin el consentimiento o siquiera conocimiento de ellas.

"Incluso aunque fuera una trabajadora sexual que aceptó ser grabada por uno de sus clientes, eso no quiere decir que haya dado su permiso para que se comercie con su cuerpo infinitamente", sentenció Coral.

En cuanto a la inclusión de las menores de edad, la BBC detalla que muchas llegan por medio de los dispositivos como smartphones que los pederastas les regalan, para posteriormente convencerlas de que sean ellas mismas quienes envíen fotos o videos de sus cuerpos desnudos.

Finalmente, las menores resultan envueltas en una bola de nieve que solo las lleva a destapar cada vez más su intimidad. Así, terminan ofreciéndose (o siendo obligadas) a complacer los fetiches de personas que ven en las características de la etnia indígena un aliciente sexual.

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