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Maduro Vs Duque: nuevas tensiones entre Venezuela y Colombia

Mientras que Colombia se niega a reconocer al gobierno de Nicolás Maduro, la extradición de una excongresista colombiana prófuga de la justicia parece complicarse.

Nicolás Maduro e Iván Duque.

Nicolás Maduro e Iván Duque. / Fotos: Reuters

LatinAmerican Post | Juliana Suárez

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El pasado 27 de enero se comenzó a especular sobre la presunta captura de Aída Merlano, excongresista colombiana que desde octubre pasado estaba prófuga de la justicia tras escaparse de las autoridades carcelarias. Después de horas de incertidumbre, la FAES (Fuerzas de Acciones Especiales de la Policía Nacional) de Venezuela confirmó que la habían capturado y que la colombiana permanecía en poder venezolano. 

El gobierno de Nicolás Maduro, que el presidente de Colombia, Iván Duque, no reconoce como legítimo, afirmó que tenían a la excongresista, que permanecería bajo prisión preventiva, que la Fiscalía de Venezuela le había imputado tres cargos y que ya la justicia venezolana había comenzado a interrogarla.

Según la Fiscalía de ese país, en cabeza de Tarek William Saab, la colombiana será juzgada en Venezuela por los delitos de usurpación de identidad, uso de documento falso y asociación para delinquir, pues fue capturada con distintos documentos falsos con los que había transitado por el país.

 

 

Un escape de película

La fuga de Merlano dio la vuelta al mundo meses atrás por ser un suceso de película. La colombiana, que estaba en la cárcel por delitos electorales relacionados con la compra de votos en las elecciones de 2018, salió de la Cárcel El Buen Pastor, exclusiva de mujeres, a una cita médica en el norte de Bogotá. 

Aprovechando este acto fuera del protocolo de un recluso común, la excongresista huyó, con ayuda de algunos miembros del consultorio, se cambió de ropa y salió por la ventana del tercer piso del edificio médico. Al llegar a la calle, un hombre en motocicleta, vestido con el uniforme de Rappi, la recogió y se dio a la fuga. 

Desde sus desaparición, se especulaba que estaría en Venezuela, aunque no se sabía públicamente de su paradero.

Las relaciones Venezuela-Colombia

La captura de una persona que podría solo representar interés para la justicia colombiana y poco o nada para Venezuela, se terminó por convertir en un problema diplomático más que enfrentan las Naciones vecinas desde meses atrás.

Aída Merlano se convirtió en un carta del gobierno de Nicolás Maduro. Por un lado, son ellos quienes están en custodia de ella y fue la FAES, una fuerza chavista, la que la capturó. El hecho de que el gobierno de Colombia no tenga relaciones diplomáticas con el de Venezuela, significa que no podrán realizar una extradición para juzgar a Merlano en su país natal.

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Frente a esto, la primera reacción del gobierno colombiano fue pedirle a Juan Guaidó, a quien considera el presidente legítimo de Venezuela, la extradición de la excongresista. Pero esta acción no tuvo éxito, pues fue el mismo Guaidó el que afirmó, según La Silla Vacía, que dada la situación institucional que atraviesa Venezuela, la extradición de la colombiana no es un tema a su alcance.

Esta ha sido considerada una caída en falso tanto del gobierno colombiano como del líder opositor Juan Guaidó, quien acababa de terminar una gira internacional para afianzar las relaciones con los países que lo han legitimado como presidente de Venezuela. Sin embargo, el opositor venezolano ha reafirmado su compromiso para ayudar al gobierno colombiano para poder acceder a tener en su poder a Aída Merlano.

 

 

De acuerdo con distintos analistas políticos, la decisión de pedir la extradición al gobierno interino fue apresurada y equívoca. El columnista de La Silla Vacía y consultor en marketing electoral afirmó que “ni siquiera de extradición deberíamos estar hablando, el gobierno colombiano se apresuró y quedó en el peor de los mundos: le entregó la agenda y la narrativa del caso Merlano a Nicolás Maduro”. Esto, ya que ahora es la justicia venezolana la que está en poder de la política y el rompimiento de las relaciones de ambos países le dificulta a Duque acceder a una solución diplomática.

Si bien la soberanía de un país sí puede ser afectada por la decisión de la comunidad internacional al decidir legitimar a uno u otro dirigente, como sucede en el caso de Juan Guaidó que es legitimado por más de 50 países, al fin de cuentas el poder territorial lo sigue teniendo el régimen de Nicolás Maduro. Esto quiere decir que Guaidó no posee poder sobre ninguno de los órganos del Estado. De allí la imposibilidad de que la extradición de Aída Merlano pudiera estar a cargo del gobierno interino.

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Adicional a esto, Aída Merlano se volvió una ficha importante en el juego político de Nicolás Maduro frente a la rivalidad de ambos países. La excongresista es la apadrinada de dos familias poderosas de la costa Caribe de Colombia a las cuales se le presumen otros delitos electorales. Estas familias, ligadas al partido conservador, también han tenido afinidad al partido de gobierno, por lo que se cree que la información que posee la excongresista podría afectar a muchas otras figuras importantes de la política colombiana.

Mientras tanto, Nicolás Maduro ha arremetido contra Iván Duque y le ha dicho ‘bruto’ y ‘obtuso’ por su decisión de pedir la extradición al gobierno interino. Asimismo, Diosdado Cabello manifestó que la excongresista “está hablando animadamente y le mandó saludos a Uribe”, refiriéndose a esos posible nexos que podrían vincular a otros políticos colombianos.

En medio de las fuertes declaraciones de los dirigentes venezolanos, Nicolás Maduro puso a la disposición del gobierno colombiano el reestablecimiento de las relaciones diplomáticas. “Hago un llamado a dejar atrás los extremismos ideológicos y políticos. ¡Basta de tanta insensatez!”, dijo en su cuenta de Twitter.

 

 

A pesar de esto, el presidente de Colombia afirmó que “la dictadura no puede ocultarse en argumentos para sacar provecho” y habló de que desde 2017 las relaciones entre ambos países se habían deteriorado por las malas condiciones que habían denunciado los funcionarios de la embajada de Colombia en Venezuela. En vez de acceder a la invitación de Maduro, Duque está tratando de lograr que la excongresista vuelva a suelo colombiano tras lograr una deportación de la mano de la Interpol.

 

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