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La primera caravana de migrantes de 2020 llega a México

Uno de los retos más grandes que enfrenta el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, tiene que ver con el flujo migratorio que hay en su país y los países vecinos. 

Migrantes fuera de las instalaciones del Instituto Nacional de Migración (INM) en Tapachula, México.

Migrantes fuera de las instalaciones del Instituto Nacional de Migración (INM) en Tapachula, México. / Foto: REUTERS - Jose Torres - Imagen de referencia

LatinAmerican Post | Juliana Suárez

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A la presión que tiene por parte de Estados Unidos para frenar la cantidad de migrantes que llegan a la frontera cada día se le suma la constante llegada de personas provenientes de otros países de Centroamérica en búsqueda de pasar por su país para llegar a su destino final y completar el sueño americano. 

El último gran reto en esta materia lo atraviesa actualmente pero no en su frontera norte, sino en la parte sur, donde más de 5000 personas se han aglomerado para conseguir entrar a México mientras huyen de sus países. Al llegar al puente Rodolfo Robles, que conecta a Guatemala con el estado mexicano de Chiapas, la caravana se encontró con las puertas cerradas y una guardia nacional mexicana impidiendo el paso.

La mayoría son provenientes del país que conecta el puente, Guatemala, pero otros más vienen de Nicaragua, El Salvador y Honduras e instalaron campamentos de emergencia mientras logran acceder a México.

El presidente mexicano, mientras tanto, ha estado empeñado en no permitir el paso. Por un lado, porque la intención de los migrantes es atravesar el país hasta llegar a Estados Unidos, lo que le traería problemas con su homónimo Donald Trump. Por otro lado, porque las decenas que no logren cruzar la frontera, o siquiera llegar hasta ella, quedarían de manera indocumentada en México.

Ante la respuesta de AMLO al impedir el paso en la frontera y enviar la presencia de la Guardia Nacional, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y el Instituto Nacional de Migración (INM), los migrantes entregaron un mensaje a las autoridades que debía ser entregado al presidente en donde pedían que se permitiera el libre tránsito.

Con consignas como "Somos migrantes, no somos criminales. Somos trabajadores internacionales", miles de centroamericanos se fueron reuniendo en los pasados días. La caravana que comenzó con alrededor de 2.000 personas, para los días siguientes ya tenía alrededor de 4.000.

Para intentar resolver la crisis, el presidente dijo en su habitual rueda de prensa mañanera que México dispone de más de 4.000 empleos en la frontera sur. Así, con la intención de que los migrantes no continúen su camino hacia el norte ni intenten llegar a Estados Unidos. “Desde luego, albergues y atención médica, todo. Pero trabajo, en nuestro país. Mi ideal es: empleo pleno, trabajo para todos”, dijo López Obrador.

AMLO, en ocasiones pasadas, también ha tratado de fomentar la creación de empleos en los países vecinos para que las personas no tengan que huir de ellos desde un comienzo y evitar el flujo migratorio, que está estipulado en un acuerdo de 2019 con los Estados Unidos.

Durante las jornadas de presión en la frontera, unos cientos de migrantes intentaron acceder en grandes grupos a México por el río Suchiate. Este río es atravesado por el puente Rodolfo Robles, donde se concentró la caravana. Al impedírseles el paso, muchos procedieron a tirarse al río e intentar entrar por esa vía. En este momento, la Guardia Nacional, que intentó lanzando gases lacrimógenos hacia la multitud, no pudo detener a los migrantes, que lanzaban piedras para poder pasar.

Sin embargo, las autoridades impidieron el paso de cientos de ellos y el gobierno informó que 402 personas habían sido trasladadas al Instituto de Migración Nacional (INM) y enfrentan la posibilidad de ser deportados.

Por lo pronto, la respuesta del INM frente al paso masivo y necesidad de atención de muchos de los migrantes ha sido realizar un regreso asistido a sus países de origen.

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Esta caravana es la primera de 2020, pero no es la primera que ha tenido que enfrentar el actual presidente mexicano. Cuando comenzaba su mandato, en diciembre de 2018, otra caravana llegaba desde Honduras y ese fue el primer gran reto que tuvo su gobierno. Por lo mismo, AMLO ha cambiado su forma de proceder desde aquella caravana hasta hoy en día.

Con la caravana de 2018, el presidente decidió otorgar miles de ‘visas humanitarias’ a migrantes para que permanecieran en México en vez de intentar cruzar hacia Estados Unidos. Pero pese a la cantidad de personas, le tocó instaurar el orden pues el paso había migrantes por todo el país. Muchos incluso habían alcanzado llegar hasta la frontera norte, lo que le causó un fuerte enfrentamiento con el presidente Donald Trump. 

Desde entonces, la visión de López Obrador frente a los migrantes se ha endurecido. El presidente ha pasado a fortalecer la frontera norte con milicias que impidan el paso, lo que ha logrado disminuir en los últimos meses y por lo que el gobierno estadounidense le ha valorado el esfuerzo.

Pero el otro gran reto ha sido no descuidar la frontera sur, de donde vienen todos los migrantes centroamericanos. En ese intento es que el presidente ha creado al menos 20.000 trabajos, según declaraciones de su Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard. Pero al mismo tiempo ha fortalecido las fronteras con presencia militar, lo que ha causado desconcierto en los migrantes.

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