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Las relaciones de México y Bolivia continúan rompiéndose

La última movida del gobierno boliviano frente a las tensiones entre ambos países fue declarar personas no gratas a la embajadora de México en Bolivia y dos funcionarios de España.

Embajada de México en Bolivia.

Embajada de México en Bolivia. / Foto: AP

LatinAmerican Post | Juliana Rodríguez

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Desde la llegada del nuevo gobierno a Bolivia, las relaciones que antes eran estrechas entre los dos países se han complicado por el apoyo que el gobierno mexicano le ha dado a Evo Morales desde que salió de su cargo en la presidencia.

En un último suceso frente a la complicada relación, la presidencia de Bolivia solicitó a la embajadora de México en Bolivia, María Teresa Mercado, a la encargada de negocios de la embajada de España, Cristina Borreguero y al cónsul de España, Álvaro Fernández, que abandonen el país en un plazo máximo de 72 horas.

 

 

"El gobierno constitucional que presido ha decidido declarar personas 'no gratas'" a los tres altos diplomáticos, dijo Jeanine Áñez. Como respuesta, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México anunció que la embajadora ya tiene autorización para devolverse a México para evitar poner en peligro su seguridad y bienestar. 

Sin embargo, la SRE también dijo en un comunicado que la funcionaria había estado cumpliendo con todos los parámetros de la relación bilateral de los países. "El Gobierno de México confirma que el actuar de nuestra embajadora (...) siempre cumplió con los principios de política exterior consagrados en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y en el Derecho Internacional, por lo que considera que esta decisión es de carácter político", decía el comunicado. Con esta respuesta, se ha hecho evidente la tensión política que enfrentan ambos gobiernos y que podrían llegar a perjudicar las relaciones diplomáticas en un largo plazo.

El inicio del quiebre

Las tensiones comenzaron desde que AMLO, presidente de México, recibió como asilado político a Evo Morales cuando salió de la presidencia en lo que él denominó un golpe de Estado. El recibimiento de Morales en suelo mexicano fue considerado por el nuevo gobierno de Bolivia como una amenaza a las relaciones, pues la salida de Morales se dio después de que la derecha calificada de fraudulentas las elecciones que lo posicionaban nuevamente como presidente.

Después de ese momento, las relaciones empezaron a caer y en repetidas ocasiones el gobierno boliviano criticó el accionar del mexicano a la hora de recibir a Morales. En una ocasión afirmó incluso que el exmandatario boliviano había tenido “micrófono abierto” para hacer política desde México.

Evo Morales no fue el único de su gobierno que acudió a México al momento de la renuncia, pues algunos otros miembros del gabinete también lo hicieron. Por su parte, algunos de estos funcionarios recibieron posteriormente órdenes de captura por la Fiscalía General de Bolivia, por lo que la cancillería boliviana ha considerado que el accionar de México obstaculizado los procesos judiciales.

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Por su parte, el gobierno mexicano también había criticado anteriormente el accionar del nuevo gobierno de Jeanine Áñez. Tan solo días antes de esta última decisión, el 23 de diciembre, la cancillería de México había publicado preocupación por la “presencia excesiva” de agentes bolivianos en la embajada del país en La Paz, Bolivia. El gobierno mexicano estaría afirmando que desde el 11 de noviembre, día que México recibió a Evo Morales, agentes de inteligencia estaban vigilando las sedes diplomáticas, lo que sería una amenaza para las relaciones.

La cancillería boliviana, a la cabeza de Karen Longaric, respondió negando cualquier tipo de acusación y afirmó que Bolivia cumple y respeta las inmunidades diplomáticas.

 

 

A pesar de la negación por parte del gobierno de Bolivia, el presidente de México presentó una queja por el suceso ante la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Según BBC, “en la carta que envió a la OEA, la misión mexicana concreta que la presencia de agentes bolivianos se ha incrementado desde el 21 de diciembre con un promedio de "150" funcionarios, algunos de los cuales intentaron revisar el carro de la embajadora”, María Teresa Mercado, a quien ahora ha declarado persona no grata.

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