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Senador da una bofetada de realidad a gobierno y Congreso en Colombia

El Senador Iván Marulanda dio un fuerte discurso contra la 'Ley de Crecimiento Económico' que fue aprobada el pasado 3 de diciembre en primer debate en el Congreso.

Iván Marulanda.

Iván Marulanda. / Foto: twitter.com/ivanmarulanda

LatinAmerican Post | Alberto Castaño

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En medio del convulsionado Congreso de la República en Colombia, en donde unos a otros se tachan de guerrilleros, sicarios, paramilitares y cualquier otra suerte de improperios, se destaca uno con andar pausado, mirada taciturna y de suave trato, uno de los senadores en Colombia más serenos y sobrios es el economista nacido en Pereira, Risaralda, Iván Marulanda Gómez, quien dio una verdadera bofetada de realidad al gobierno que preside Iván Duque y de paso a sus compañeros congresistas de las cámaras alta y baja en la noche del pasado martes 3 de diciembre.

Quien fuera constituyente en 1991, alcalde de su natal Pereira, concejal de Medellín y fundador del partido político Nuevo Liberalismo, proclamó sus palabras ante la plenaria del Congreso suplicando a sus colegas negar la reforma tributaria que presenta el gobierno nacional bajo eufemismos como ‘ley de financiamiento’ y ahora ‘Ley de Crecimiento Económico”.

En lo que ha sido considerado el mejor discurso del año por diferentes analistas y por las ‘todopoderosas’ redes sociales, Marulanda hizo una radiografía del país en pocos minutos, pero con tal vehemencia que gran parte de la ciudadanía se identificó con sus palabras que por momentos fueron regaños y en otros parecieron súplicas a sus compañeros legisladores para que escuchen el grito ciudadano de la protesta en las calles.

“Este estado le quedó chiquito al país porque ha estado en manos y está en manos de unas personas, de unas inteligencias que piensan que el estado tiene que ser pequeño, que es un estorbo, que no es un agente del desarrollo y que los agentes del desarrollo están en el sector privado y lo que han hecho durante todos estos años es desarmar a la población civil de sus herramientas de progreso y entregarle los beneficios de esta nación a un puñado muy pequeño de privilegiados que se han enriquecido al amparo de unas políticas que se dictan aquí en este congreso”, aseguró en el inicio de su intervención quien fuera hace años compañero del asesinado Luis Carlos Galán Sarmiento.

La fórmula que plantea el senador es muy sencilla. Aquellos que se nutren de un estado precario son quienes financian las campañas de las grandes mayorías de congresistas que requieren importantes sumas de dinero para acceder a esos cargos, así como quienes pretenden llegar a la presidencia de la República. De manera que aquellos elegidos prefieren diseñar políticas que mantengan los privilegios de esos muy pocos financiadores en lugar de gobernar y legislar para el pueblo colombiano.

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Señaló cifras del presupuesto de la nación que harían sonrojar a cualquier analista internacional u observador bienintencionado: “ese estado colombiano puede destinar de su presupuesto general el 0,71% para la agricultura y el desarrollo social, es el 0,71% para el 99% del territorio nacional”. Pero no se detuvo allí con las cifras del presupuesto general de la nación.  Se refirió también al rubro de medio ambiente del país con mayor diversidad biológica y de recursos naturales del planeta, y el senador agregó que “para el medio ambiente y desarrollo sostenible el 0,26% del presupuesto general de la nación, ¡esto es un chiste!”.

Y continuó alegando sobre otro de los sectores que más desfavorecidos por la política tributaria y de reparto de recursos. “Para ciencia, tecnología e innovación, ¿cómo puede progresar un país que no investiga, que no renueva sus procedimientos productivos, que no se pone a tono con los avances tecnológicos del mundo?”, se preguntó Marulanda Gómez ante un congreso mudo que lo observaba estupefacto cuando golpeando el atril con sus papeles llenos de anotaciones y vociferó, “pues en ciencia y tecnología invertimos el 0,14% del presupuesto nacional”.

Refiriéndose puntualmente a la reforma tributaria presentada por el gobierno de Duque, enfatizó el risaraldense, “esto es una burla a la nación. Y vienen a decirnos aquí, que con esta reforma tributaria, que está regalando más dinero del estado del que está recaudando, vamos a rescatar este país y vamos a ponerlo a progresar, ¡eso es un chiste, un mal chiste!, para un país angustiado, para un país desesperado en donde los jóvenes están marchando (en las calles), por primera vez, al lado de sus padres”.

Agregó, “en cultura el 0,15, en deporte el 0,25, eso sí, en defensa y policía el 13% y en el servicio de la deuda el 20%, este es el rubro más alto del presupuesto, un país que vive al debe".

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“Aprovechemos que hay todo este respaldo popular para hundir esta reforma tributaria”, invitó a sus compañeros el senador del partido Alianza Verde.

“Es que en este país no se quieren tocar los grandes capitales, que son los que tienen que pagar el costo del desarrollo de esta nación, ellos se están enriqueciendo porque existe esta nación, porque existen estas instituciones, porque existe este mercado, porque existe el recurso humano de los colombianos, ellos han podido hacer sus fortunas porque existe Colombia, ¡pues que paguen!, porque quieren pertenecer a un club al que no le pagan cuota de mantenimiento y eso es una vulgaridad que se ha hecho aquí posible por la tolerancia de este Congreso”, sentenció con un tono enfático en medio de emocionados gritos del orador y silencio mudo de su auditorio.

Fue cerrando su discurso con tono apasionado invitando a sus compañeros legisladores, “vinimos a pedir que se hunda este proyecto que es un chiste malo de un mal gobierno”.

Finalizó lo que ha sido considerado como el mejor discurso del año en Colombia casi suplicante invitando a los congresistas a trabajar por “un estatuto tributario que sea justo como manda la Constitución, progresista, progresivo, equitativo y suficiente para tener un estado vigoroso capaz de pagarle a los colombianos los que los colombianos nos dan en esfuerzo y en esperanza”.

“Tengamos un momento de dignidad, decoro y grandeza, sentémonos a trabajar por Colombia, que acá no hemos hecho sino trabajar por años y décadas por los grandes privilegiados, pero millones y millones de colombianos esperan una respuesta que puede ser hoy. Hundamos este proyecto”.

Sin embargo, pocas horas después, el mismo senador Iván Marulanda trinó en la red social twitter: “A pesar de mi llamado a hundir el Proyecto Tributario del Gobierno, fue aprobado. Las comisiones económicas pupitrearon la #ReformaTributaria sin discusión ni debate. Un insulto a la gente que protesta en las calles”. De nada sirvió su discurso, más que para despertar las manifestaciones de la ciudadanía en redes sociales por una clase política que no escuchó el mensaje.

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