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Las respuestas del gobierno colombiano ante el Paro Nacional

Muchos han criticado la actitud del presidente Iván Duque ante los pedidos en el paro Nacional, pues consideran que el gobierno ha sido ‘sordo’ ante las necesidades del país.

Presidente de Colombia, Iván Duque.

Presidente de Colombia, Iván Duque. / Foto: David Romo - Presidencia

LatinAmerican Post | Juliana Suárez

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Read in english: The Colombian government's responses to the National Strike

Desde el 21 de noviembre, los colombianos no han salido de las calles y se han manifestado en contra del gobierno de turno, pidiéndole que responda a múltiples peticiones que reúnen las necesidades de distintos sectores del país. En los días que han seguido a esa primera movilización ha habido otros dos paros convocados oficialmente por el Comité Nacional del Paro, pero en los demás días, las peronas han continuado marchando y cantando arengas de todo tipo en las calles. 

A pesar de que el gobierno ha pedido en repetidas ocasiones que se cesen las actividades que paralizan las principales ciudades del país y que tienen una afectación directa y fuerte en la economía misma, los marchantes no se cansan todavía y dicen seguir hasta recibir respuestas concretas por parte de Iván Duque y su gabinete. El problema radica en que, según los ciudadanos que salen a las calles, el presidente no ha atendido a sus necesidades y ha tratado de disuadir las tensiones con intentos fallidos.

Colombia tiene una historia de movilizaciones constantes donde la protesta social ha sido el escenario para quejarse del gobierno. Cuando ganó el ‘No’ en el plebiscito en el 2016, miles de ciudadanos acamparon en la plaza central de Bogotá; en uno de los momentos cúspide de las FARC, miles se movilizaron en contra de ellas; los estudiantes han marchado en repetidas ocasiones durante 2018 y 2019 para pedir mayores garantías y presupuesto para la educación pública. 

Sin embargo, desde hace décadas el pueblo colombiano no se manifestaba de la manera en la que lo está haciendo hoy en día y pancartas como: “Nos quitaron tanto que nos quitaron el miedo”, son la premisa de las manifestaciones. El país no veía tal tamaño de manifestaciones desde 1977, durante el período presidencial de Alfonso López Michelsen. En ese paro, el más grande de la historia de Colombia, las centrales obreras pedían mejor calidad laboral, pero, al igual que en las movilizaciones de hoy en día, miles de ciudadanos que no tenían nada que ver con esas peticiones salieron también a las calles.

La magnitud de estas protestas, un hito histórico en la historia reciente del país, son el impulso principal que no ha permitido que las actividades de protesta cesen, a pesar de las calificaciones despectivas sobre éstas que ha tenido el gobierno. Por ejemplo, los polémicos trinos de la ministra del Interior, Nancy Patricia Gutiérrez, con el hashtag #NoPudieron, que fue criticado y catalogado como “incendiario”. Por el contrario, los ciudadanos llevan casi 20 días saliendo a las calles y la música ha sido el eje central.

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Mientras las peticiones originales --13 puntos específicos del Comité Nacional de Paro más otras peticiones de colectivos como el ambientalista-- siguen en firme, también se han fundamentado las protestas en la falta de acción del gobierno y en el intento de represión a través del uso de la Fuerza Pública en marchas pacíficas.

Críticas al gobierno

Desde el día uno de las protestas, el 21N, el presidente Duque fue criticado por no responder de manera concreta ante ninguna de las peticiones. En los primeros días de manifestaciones, la alocución presidencial terminó por enfurecer aún más a sus críticos. En estas ocasiones, el presidente no se refirió a las peticiones del Comité Nacional del Paro, que eran el eje central de la protesta. Por el contrario, se centró en rechazar los actos “vandálicos” y en determinar que las acciones frente a éstos sería contundente. 

A pesar de que reconoció y “felicitó” a los marchantes pacíficos, esto terminó por generar aún más descontento, pues se dijo que éste no estaba entendiendo que esos marchantes lo estaban criticando a él y a su gobierno.

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En los días siguientes al inicio, siguió con el discurso en contra de los “vándalos”, sin reconocer que estos eran una minoría y que las protestas han estado llenas de música, carteles y muestras pacíficas. Por el contrario, tanto el gobierno como los miembros del partido del presidente, Centro Democrático, han aludido a las pérdidas económicas del paro. Muchos, además de cuestionar la veracidad de los montos que se aseguran que se pierden diariamente, aluden a que la corrupción se ha tomado más dinero que el que se puede perder en los paros.

Como reacción a las manifestaciones, el presidente creó la ‘Gran Conversación Nacional’, un mecanismo que reuniría al gobierno con todos los sectores del país; desde sindicatos hasta el Congreso. Las conversaciones iniciaron durante la primera semana del paro e irán hasta marzo del 2020. El hecho fue también altamente criticado por los organizadores del paro, que aseguran que éstas no satisfacen las necesidades ni la urgencia de las peticiones. 

Durante las sesiones de la conversación se ha visto una falta de propósitos claros, pues los invitados acuden sin saber de qué hablar. Como ejemplo de esto, el representante a la Cámara Juan Carlos Lozada, invitado a una de las reuniones conformadas por líderes ambientalistas, afirmó en un video en Instagram que el presidente no parece estar oyendo las peticiones. En cambio, aseguró que las reuniones parecen un debate en el que el gobierno contraargumenta frente a lo que los asistentes comentan.

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Por último, la reacción de represión del gobierno al utilizar los mecanismos de Fuerza Pública como el Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) siguen avivando cada vez más los ánimos en las manifestaciones. Después de que un joven de 18 años murió a costa de un disparo de un agente, los colombianos se unieron en contra de la utilización de la violencia como intento de disipar marchas pacíficas. Aunque el presidente Duque lamentó la muerte del joven, siguió su discurso contra los vándalos y ha celebrado el rendimiento de la Fuerza Pública. Esto fue considerado por los ciudadanos como un acto en contra de la ciudadanía.

 

 

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Respuestas concretas del gobierno

Mientras pasan los días, y tras unas conversaciones Nacionales fallidas, el gobierno ha tomado acciones que van, a juicio de los manifestantes, totalmente en contra de las peticiones del paro.

Uno de los anuncios más polémicos fue cuando el presidente dijo que el gobierno había decidido que habrían 3 días sin IVA (Impuesto al Valor Agregado) al año. Esto fue considerado un “pañito de agua tibia”, pues no soluciona ninguna de las demandas del pueblo colombiano.

Igualmente, el gobierno decretó una ley (la 2111 de 2019) que permite la creación de una Holding Financiera. Ésta agrupará algunas empresas estatales “cuyo objetivo es competir y mejorar la administración de las empresas del Estado, optimizar sus servicios y las condiciones para los usuarios”, asegura Red Más. 

 

 

Aunque, según el minsitro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, con ella se busca una mejor utilización del patrimonio del Estado, la creación de una holding financiera era uno de los puntos de peticiones del Comité, pues ésta conlleva a una privatización de empresas públicas.

Entre las medidas denominadas el ‘paquetazo’ de Duque, una de las más fuertes razones de las manifestaciones, estaban las medidas en reformas económicas, incluída esta holding financiera. Pero otro punto, el más polémico tal vez, era una reforma tributaria. A pesar de que el gobierno en días previos deslegitimó al Comité del Paro asegurando que se basaban en falsedades, el pasado 4 de diciembre se aprobó la Reforma Tributaria en el Congreso en el primer debate.

 

 

De acuerdo con la revista económica Dinero, “el texto aprobado contempla la devolución del IVA al 20% de la población colombiana que se encuentra en condición de pobreza, la reducción gradual en los aportes de salud a los pensionados y los beneficios tributarios para aquellas empresas que contraten jóvenes”. Esto, ha dicho el gobierno, es una oportunidad de beneficiar a las personas con menores recursos del país.

Sin embargo, varios expertos del sector enviaron una carta al Congreso asegurando “que hay una presión injustificada por aprobar rápidamente este proyecto de ley, que además le otorga 9 billones de pesos en beneficios tributarios a las grandes empresas”, según RCN Radio. En la carta también afirman que la reforma deja un hueco en materia fiscal y que es necesario hablar de una reforma que realmente a las necesidades de un crecimiento económico incluyente.

 

 

Esto también aumentó la tensión y la convocatoria es a seguir manifestándose en las calles. Mientras tanto, el pasado jueves 5 de diciembre, el gobierno se reunió finalmente con el Comité del Paro, que en una ocasión pasada había decidido pararse de la mesa y no hablar con el gobierno pues sentía que no se le estaba escuchando. Después de la jornada de diálogo no se llegó a ningún acuerdo.

El Comité Nacional del Paro afirmó que le propuso al gobierno que se cree un comité negociador del gobierno en el que se incluyan representantes que puedan solucionar los 13 puntos, pero aún no han recibido respuesta.

Mientras tanto, según la última encuesta de Invamer, la desaprobación del presidente Duque llega el 70 por ciento.

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