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¿Hubo corrupción en las elecciones bolivianas?

La OEA entregó el informe sobre las elecciones del 20 de octubre, en el que se afirma que la autoridad electoral estaba parcializada.

Ex presidente de Bolivia, Evo Morales.

Ex presidente de Bolivia, Evo Morales. / Foto: Reuters

LatinAmerican Post | Juliana Suárez

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El informe, solicitado ante la OEA meses atrás, investigó durante el 2019 la conducta y el manejo del Tribunal Supremo Electoral (TSE). La investigación se vio aún más necesaria  y presionada después de los confusos resultados de las elecciones del pasado 20 de octubre.

Como resultado de la investigación que duró meses, la Organización de Estados Americanos publicó un informe que contiene más de 200 denuncias hechas por parte de la ciudadanía y “documentos suscritos por funcionarios del órgano electoral”, entre otros archivos que sirvieron para la conclusión de la auditoría. Antes de la publicación de los resultados, la organización había determinado que sí había "irregularidades" en el proceso, pero tendrían que esperar a un informe final.

 

 

20 de octubre

Ese día, Evo Morales era uno de los candidatos a la presidencia y, de ganar, iría por su cuarto mandato, a pesar de que tiempo atrás, el resultado de un referendo le impedía volverse a lanzar. Desde ahí, el descontento ya estaba plagado en la oposición. 

Ese descontento aumentó aún más cuando las votaciones lo arrojaron como ganador. Según el modelo electoral de Bolivia, para ganar en primera vuelta debe tener el 50 por ciento de los votos o el 40 por ciento, solo si tiene una diferencia de 10 por ciento con el candidato siguiente. Un 45 por ciento de Morales versus un 38 por ciento de Carlos Mesa aún no arrojaban un resultado definitivo y por lo pronto, habría segunda vuelta.

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El resultado dio un giro sorprendente después de que el TSE dejó de publicar los últimos escrutinios. Los bolivianos no sabían cómo había terminado de desenvolverse la votación, pero Evo Morales se declaró ganador. 24 horas después, la autoridad electoral confirmó lo que Morales había proclamado en su cuenta de Twitter. 

La falta de claridad dejó a miles de ciudadanos inconformes con los resultados, pidiendo un reconteo y una segunda vuelta. Además, el ambiente logró avivar la inconformidad de los bolivianos frente al referendo que habían votado e impedía que Evo se volviera a lanzar y, argumentando esto, pedían su renuncia.

¿Fraude o no?

Recién ocurrió esta polémica, Luis Almagro, secretario general de la OEA, anunció que la organización realizaría un papel de veeduría para asegurar que el TSE hubiera actuado de acuerdo a lo legal. 

La organización pedía a la autoridad electoral que se clarificara la razón por la que se interrumpió la transmisión cuando aún Morales no era ganador y se había tardado después 24 horas en entregar los resultados completos. 

 

 

Con la publicación del informe, Almagro afirmó que “el pueblo boliviano y su gobierno necesitaban certeza respecto de su proceso electoral y para ello solicitaron el apoyo de la Organización. Ni ellos ni el resto de los Estados Miembros de la OEA merecían otra respuesta que el excepcional y profesional trabajo de la misión de auditoría reflejado en este informe”.

En el mes y medio que transcurrió desde las elecciones, el pueblo boliviano se alzó a las calles a pedir una segunda vuelta y/o la renuncia de Evo Morales, al igual que los seguidores del presidente salieron a las calles a abogar por él. Todo esto, unió incluso críticas ante la OEA, pues los opositores de Morales aseguraban que la auditoría beneficiaría al presidente y necesitaban una decisión contundente y rápida.

Sin embargo, el resultado del informe arrojó que el TSE actuó de manera parcializada y que hubo una “manipulación dolosa” que hace “imposible validar los resultados emitidos originalmente por las autoridades electorales bolivianas”. 

Esta parcialidad, afirma el informe, va en contra de lo que el tribunal debería cumplir, pues éstos están para velar por la legalidad e integral del proceso, pero “permitieron que se desviara el flujo de información hacia servidores externos, destruyendo la confianza en el proceso electoral”. Después de haberse declarado ganador, Morales estuvo arrinconado hasta que decidió que volvería a haber elecciones, y que el TSE cambiaría sus funcionarios para velar por esa legalidad. Sin embargo, era demasiado tarde y horas después de esa determinación, Morales dimitió del cargo asegurando un golpe de Estado.

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La OEA solicitó nuevas elecciones pues “las manipulaciones e irregularidades señaladas no permiten tener certeza sobre el margen de victoria del candidato Evo Morales sobre el candidato Carlos Mesa. Por el contrario, a partir de la abrumadora evidencia encontrada, lo que sí es posible afirmar es que ha habido una serie de operaciones dolosas encaminadas a alterar la voluntad expresada en las urnas”.

Actualmente, Jeanine Áñez, opositora, se autoproclamó presidenta interina del país después de la renuncia de Evo. Áñez ha trabajado de la mano con Luis Almagro para consolidar una democracia basada en unas próximas elecciones.

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