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Estamos matando de hambre a los vampiros en Brasil

Según un estudio, los murciélagos Diphylla ecaudata están cambiando su dieta y ahora están consumiendo sangre humana.

Murciélagos durmiendo.

Murciélagos durmiendo. / Foto: Pixabay - Imagen de referencia

LatinAmerican Post | Alberto Castaño Camacho

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Hollywood nos ha enseñado que los vampiros se matan con estacas de madera incrustadas en el corazón, se repelen con cabezas de ajo atadas a las puertas y ventanas, estas demoníacas criaturas de pesadillas espeluznantes se espantan con crucifijos y por supuesto para librarnos para siempre de su maligna presencia y que ardan en cenizas, se les puede disparar también con balas de plata o rociarlos con agua bendita.

Sin embargo, al parecer los humanos hemos encontrado una manera más eficiente de acabar, al menos con una especie de vampiros, aunque ésta nada tenga que ver con los personajes de novela de impecables plumas como la de “La Morte Amoreuse” (La mujer muerta en el amor) del escritor francés Théophile Gautier o con exquisitas piezas del séptimo arte como la vieja Nosferatu, filme de 1922; ni mucho menos con la saga rosa Crepúsculo.

La muerte de los vampiros a los que este artículo se refiere es al Diphylla ecaudata, una especie de murciélago hematófago o vampiro que habita en los bosques tropicales en el sur de Texas en Estados Unidos, México, Colombia, Venezuela, Perú y Brasil y que se le conoce como el vampiro de patas peludas o de doble escudo.

Allí, precisamente, en Brasil y en 2017, fue donde se desarrolló una investigación por parte de un equipo de científicos conformado por los investigadores Fernanda Ito, Enrico Bernard y Rodrigo A. Torres de la Universidad Federal de Pernambuco, en Recife; que determinó que esta especie de murciélagos hematófagos, están cambiando su dieta y ahora están consumiendo sangre humana.

Estos pequeños mamíferos voladores que son fundamentales para el funcionamiento de los ecosistemas en los lugares del mundo en donde habitan, específicamente los de esta especie, consumen sangre de pájaros de manera tradicional, no de mamíferos, están adaptados para que sea la sangre de las aves, la que sustente su dieta. Se ha determinado que preferencialmente consumen en su hábitat natural, la sangre de aves de gran tamaño como las especies de Guans y Tinamous cuyo contenido es más graso que proteínico, como lo es la sangre de los mamíferos.

Analizando las heces de 70 de estos quirópteros hematófagos o murciélagos vampiros, de todas esas muestras lograron obtener el ADN de 15 de ellas y resaltó dentro de la investigación que en tres de ellas aparecían secuencias de ADN humano.

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“Esto es supremamente extraño, pues este tipo de murciélagos se alimentan exclusivamente de sangre de las aves, principalmente de las de gran tamaño”, afirmó Ginna Paola Gómez Junco*, investigadora de la organización ProCAT Intenacional y experta en los únicos mamíferos voladores que existen en el planeta, los murciélagos.

Años antes, otro grupo de científicos había afirmado que los Diphylla ecaudata se estaban muriendo de hambre a causa de la drástica disminución en el número de las aves como consecuencia, a su vez, de la destrucción del hábitat propio de ellas, esto debido a la expansión de la frontera agrícola y pecuaria, a la invasión del hombre hacia zonas que anteriormente se encontraban en buen estado de conservación.

“Es simplemente una muestra más de cómo la falta de comprensión en el funcionamiento de los ecosistemas causa inmensas pérdidas a la biodiversidad y con ello, potencialmente, se podrían desatar problemas de salud pública, pérdidas económicas e incluso cambios en las tradiciones sociales y culturales de las diferentes comunidades alrededor del mundo”, afirmó Gómez Junco.

La investigadora de ProCAT agregó que “el hombre tumba el bosque, es decir, avanza la deforestación y con el bosque se van muchas especies, al irse ellas, afectan de manera determinante y muchas veces definitiva a muchas otras que estaban asociadas a ese bosque y a esas especies que habitaban en él”.

Pero hizo hincapié en resaltar que “el estudio es muy importante, sin embargo, la muestra es muy pequeña, 70 murciélagos es poco en realidad, además, que sólo tres de ellas hayan tenido resultado positivo para humanos, es tan pequeño el resultado que de ninguna manera se puede hablar de una modificación de la dieta”, enfatizó Gómez Junco.

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Incluso los autores del estudio afirman categóricamente en las conclusiones del artículo científico que es indispensable realizar muchos más estudios, con muestras mucho más grandes y más profundos, para lograr determinar con precisión lo que está sucediendo con esta especie a lo largo de su distribución en América.

En esta zona del norte de Brasil, el hombre ha reemplazado los bosques con pastizales en los que asientan sus fincas y con ellas llega el ganado bovino, porcino y caprino. Sin embargo, sería precipitado afirmar que los murciélagos, para mantener la especie con vida, huyéndole a la extinción, intentan adaptarse modificando su dieta y dejando de tomar su cucharada de sangre de ave diaria, que es la porción que requiere un animal adulto, para cambiarla por sangre de alguno de estos mamíferos, cerdos, vacas, cabras e incluso humanos. Aún faltan estudios que puedan conducir a esta conclusión.

Actualmente se intenta determinar con qué periodicidad estos murciélagos se alimentan con sangre de mamíferos, pues es bien sabido que pueden ser vectores de enfermedades como la Rabia e incluso se ha logrado establecer que pueden ser transmisores del virus Hanta que al igual que la Rabia, es potencialmente mortal.

Una vez más queda demostrado que la modificación de los ecosistemas y los impactos que se causen a ellos, genera consecuencias, en este caso, aún desconocida la dimensión de ellas, pero sin duda alguna, si la transformación de los ecosistemas continúa de una manera tan drástica, no sólo serán pérdidas económicas, podría acarrear efectos sobre la salud pública.

 

*La investigadora también afirma que para el mes de marzo de 2020 se espera que haya una muestra más grande

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