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Megasequía en Chile no es cosa de niños

Las afectaciones han sido dramáticas para tres de los sectores claves para la economía chilena.

Hombre levantando un puñado de tierra.

Hombre levantando un puñado de tierra. / Foto: Unsplash - Imagen de referencia

LatinAmerican Post | Alberto Castaño Camacho

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Read in english: Chile's biggest drought is not a children's thing

La “megasequía” que aqueja al país más largo del mundo va mucho más allá de los cálculos macroeconómicos a los que, sin duda, se dan lugar en el alto gobierno, pues el déficit de precipitaciones alcanza casi una década completa convirtiéndose en la sequía más drástica y prolongada de la historia. Para los chilenos este fenómeno ya se convirtió en una cuestión mucho más allá de lo económico, es una asunto de vida o muerte la que inicialmente se vivió entre las regiones de Coquimbo y La Araucanía pero que ahora ya se extiende hacia las zonas conocidas como el ‘norte chico’ y la ‘región central’.

La Dirección Meteorológica de Chile afirma que existen causas tanto naturales como antrópicas (relacionadas por actividades humanas) para explicar este infernal fenómeno que está modificando desde la calidad de vida de sus habitantes, hasta la vocación de los sectores económicos que se desarrollan en estas regiones.

Los científicos afirman que el 75% de la sequía obedece a causas naturales. Chile atraviesa cíclicamente por períodos de superávit y déficit de precipitaciones, a ellos se les conoce como Fenómenos de El Niño y La Niña, respectivamente.

Este tipo de fenómenos nada tienen que ver con el Cambio Climático, de hecho se tienen registros geológicos en la Isla de Pascua, que datan de hace más de 6.000 años, en los que se pudo comprobar científicamente que estos fenómenos de variabilidad climática existen desde esas épocas anteriores a nuestra era.

Cuando llega La Niña a Suramérica, algunos países se inundan literalmente gracias al superávit de precipitaciones que se presenta en distintos territorios, tal es el caso de Colombia. Sin embargo, en Ecuador, Perú y Chile, las consecuencias son contrarias, La Niña llega con déficit de precipitaciones y desde el 2010, sus consecuencias han sido tan drásticas que las pérdidas son millonarias.

Las afectaciones han sido dramáticas para tres de los sectores claves para la economía chilena. La agricultura, actividad económica principal para las regiones del centro y sur del país, la minería, presente en 13 de las 15 regiones y finalmente la generación de energía eléctrica cuya principal fuente generadora proviene de las grandes hidroeléctricas.

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En la región de Valparaíso, el verde por excelencia ha sido reemplazado por el polvo y los chamizos en el lugar en el que antes se erguían vitales bosques y la situación es tan calamitosa que también se vive desde Atacama hasta la región del Ñuble, en el centro sur del país.

La Dirección Meteorológica de Chile atestigua que en esta región del centro sur, en lo corrido del año han caído tan sólo 81 mm de lluvia, mientras que lo tradicional a la fecha oscila una cifra que sobrepasa los 380 mm. Lo propio sucede en Santiago, la región metropolitana que padece un déficit de más del 70% en sus precipitaciones. Y la mayor de las angustias es que apenas está comenzando la estación del verano austral, lo que indica que todo puede empeorar.

Los animales muertos a causa de la falta de agua sobrepasa los 30.000 y el ministerio de agricultura afirma en un comunicado de prensa que “se encuentran gravemente en riesgo 470.000 cabezas de ganado caprino, 170.000 bovinos y 150.000 ovinos. Y como consecuencia de ello, los precios del forraje para alimentar al ganado se han incrementado exponencialmente, mientras que el precio de los animales ha caído a precios irrisorios.

Este es otro de los eventos, conocido por los científicos del panel intergubernamental de Cambio Climático, IPCC, como “desplazamiento climático”, producto del Cambio Climático. La Organización de las Naciones Unidas dio a conocer un informe en el que se afirma que el 15% de la población de la región conocida como Monte Patria, a poco más de 100 kilómetros de la ciudad de La Serena, capital de Coquimbo, ya se ha desplazado de esa zona por razones climáticas, dejando ver la punta del ‘iceberg’.

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Es el Cambio Climático lo que genera una intensificación en frecuencia e intensidad de fenómenos de variabilidad climática naturales como El Niño y La Niña. Si bien expertos chilenos de la Dirección Meteorológica han afirmado que el 75% de esta sequía obedece a causas naturales, el 25% restante obedece al Cambio Climático generado por la especie humana.

Sin embargo, existe un factor alterante que dispara tantos los fenómenos naturales, como las consecuencias del cambio climático facilitando las condiciones adversas que se viven desde inicios de la década de 2010 en Chile. El mal manejo de los suelos, su degradación y la desertificación generan que el desierto de Atacama, el más árido del mundo, vaya ampliando su frontera hacia el sur.

La sobreexplotación de los recursos agua y suelo, genera un caldo de cultivo perfecto para que la semiaridez, característica de los ecosistemas del centro del país, vayan transformándose cada año en ecosistemas más tendientes propicios para dar la bienvenida al gran desierto de Atacama.

Lo cierto es que esta sequía es la más contundente que se ha sufrido en el extremo sur de América y ya superó con creces al recordad déficit de precipitaciones de 1968.

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