fbpx

Sí es posible hacer que los niños mediten

Aunque no parezca una herramienta muy efectiva para tratar con niños y adolescentes, la meditación resulta ayudar a superar problemas de comportamiento

Niña sentada frente a un lago

Niña sentada frente a un lago / Imagen de referencia / Pexels
LatinAmerican Post | Juliana Suárez

Escucha este artículo

 

Pensar en meditación para personas jóvenes y niños puede parecer contraproducente. ¿Cómo alguien de esa edad va poder concentrarse en despejar la mente? ¿Para qué necesita un niño meditar?

Read in english: Meditation in children, a combination that can work

Por frecuentes, lógicas y fundamentadas que pueden ser estas preguntas, lo cierto es que ya hay estudios demuestran que sí es posible y, más importante aún, sí es necesario. Técnicas como el mindfulness o la meditación trascendental, que están cogiendo importancia en la sociedad occidental hoy en día, resultan también ser efectivas para personas jóvenes. Especialmente para niños con déficit de atención o algunos problemas psicológicos y de comportamiento, meditar puede ser una herramienta útil.

Si bien no se entiende ni se practica de la misma forma que lo haría un adulto, puede resultar a veces incluso más fácil que los menores se concentren en una sola cosa por períodos cortos de tiempo. Los adultos, en cambio, suelen estar pensando muchas cosas a la vez y eso impide la concentración. Por su parte, a los niños más pequeños se les puede enseñar a partir de la concentración en objetos específicos como flores, un animal o un lugar.

El estudio de la meditación como forma de resiliencia, es decir como capacidad de afrontar cambios y sobreponerse a situaciones adversas, se ha hecho más que todo en oriente, al ser la meditación una práctica ancestral oriental. 

El Instituto de Desarrollo de Educación de Corea (Korean Educational Development Institute), por ejemplo, desarrolló en 2013 un estudio llamado Promoting positive adaptation of Korean adolescents exposed to violence: Examining a mediation effect of resiliency, en el que demuestra que practicar la meditación ha tenido un impacto positivo en adolescentes que han estado expuestos a la violencia. Para los 4.600 jóvenes, estas prácticas los ayudaron en la adaptabilidad después de algún episodio violento y traumático a partir de poder desarrollar habilidades de autoprotección en ambientes hostiles, convirtiéndose en una guía para un efecto terapéutico efectivo.

En algunas partes del mundo occidental, se ha empezado a fortalecer estas prácticas en las escuelas para diseminar algunos factores de riesgo que están presentes en el desarrollo de la infancia y adolescencia. La meditación como técnica de relajación ha permitido controlar factores de ansiedad, bullying y malos comportamientos en las aulas.

La Academia Estadounidense de Pediatría (American Academy of Pediatrics), arrojó un estudio que tomó en cuenta niños desde los 6 años hasta los 18 con problemas de hiperactividad, alta presión arterial y problemas de aprendizaje. A partir de la meditación, sentados, con distintas técnicas como mindfulness, meditación trascendental, meditación basada en la reducción de estres y meditación basaba en la terapia congnitiva, los resultados arrojaron que sí era efectivo y se podía utilizar como una intervención psicológica y psicosocial. Sin embargo, afirmaron que aún existían algunas limitaciones necesarias para entender el funcionamiento de éstas.

Quizá le interese leer: ¿Sabes qué es la gimnasia hipopresiva postparto?

Llevado a la parte práctica, tanto Estados Unidos como América Latina ya le están apuntando a fortalecer las técnicas en los colegios. Algunos Estados han creado cuartos de meditación en los colegios, y en ellos desarrollan distintas actividades como “Minutos de silencio” y “Lugares de Castigo”, lo que ha probado una 75% de efectividad, de acuerdo con Fast Company. En Uruguay, por ejemplo, una escuela ahora imparte clases de meditación como forma de prevenir el bullying.

Es importante tener algunas consideraciones, pues no es lo mismo enseñarle a meditar a un niño de 6 años que a un adolescente de 15. 

  • La meditación como formalmente se le conoce a la práctica debe emprezar desde los 10 años, ya que es a esta edad cuando la “corteza prefrontal permite reflexionar hacia adentro, y eso no lo pueden hacerlo más pequeños”.
  • Para los menores de 10, al no poder realizar la acción de manera correcta, no se le puede enseñar como tal la meditación. Pero, como padre, se le puede enseñar a estar unos minutos en silencio, concentrarse en algo puntual. 
  • Para lograr esto, tanto en niños mayores de 10 como en los menores, es preferible que tengan el ejemplo del papá o la mamá.
  • El método más eficaz para meditar cuando no se tiene aún práctica, es busca un lugar tranquilo.
  • No es necesario que su mente esté en blanco para poder meditar, pues esto será muy difícil en los más pequeños. Puedes empezar por tratar la concentración en un objeto específico.
  • Se puede empezar con solo 10 minutos de meditación en silencio, puede ir aumentando a medida que sea posible.

(Según Fast Company )

We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…