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Una joven musulmana que rompe barreras culturales

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Con su trabajo comunitario, Marcela Cárdenas busca ser una propuesta social innovadora dentro del mercado textil

Una joven musulmana que rompe barreras culturales

En el mundo existen infinidad de profesiones, roles y empleos. Sin embargo, son muy pocos los que disfrutan hacer su trabajo. De acuerdo a un estudio realizado por la consultora Gallup llamado State of the Global Workplace; solo el 13% de los empleados a escala mundial se sienten a gusto con lo que hacen. Este es el caso de Lina Marcela Cardenas, una joven de 26 años de edad, profesional en relaciones internacionales y estudios políticos, que por medio de su trabajo y su fe, decidió romper barreras socioculturales, religiosas, ideológicas y políticas.

Read in english: Meet this young Muslim woman who's breaking cultural barriers

Una fe en el islam nace en medio de un contexto occidental

En medio de una búsqueda de respuestas, esta joven emprendedora encontró en el islam una forma de vida que conectaba la religión con la razón: “Me encontré con un Corán súper revolucionario, un Corán con inclusión de género, con derechos hacia las mujeres. Encontré respuestas que rompían con los estigmas que siempre han existido. Para mí eso fue muy importante”, aseguró.

Así, mientras se relacionaba cada vez más con otros jóvenes que asistían de manera voluntaria y consciente a la mezquita de la ciudad de Bogotá, más se identificaba con esta religión. Sin embargo, también tenía presente las grandes polémicas y desacuerdos que existen respecto a algunas prácticas musulmanas, que desde la perspectiva de su entorno occidental no son muy favorables, en especial para las mujeres.

El debate del velo islámico, o hiyab, es un tema que siempre ha generado comentarios positivos y negativos. Pero Marcela, tiene un debate social abierto en el que expone la voluntad propia de usar este atuendo: “El velo es un choque cultural. Es muy diferente usar un escapulario, porque el hiyab es algo que te hace más visible, pero también más vulnerable a tu sociedad. Entonces eso es difícil, yo tengo un debate social abierto. Vámonos a los textos.  El velo no está dentro de los cinco pilares del islam por lo tanto no es obligatorio. Tú puedes ser musulmana con o sin velo”, aseguró.

Cuando Marcela se convirtió al islam quiso usar el velo, pero en su contexto cultural no encontró un lugar donde pudiera conseguir estas prendas, así que adaptaba algunos atuendos que pudieran servir de la misma forma. Finalmente tomó la decisión de emprender un nuevo proyecto que además de cubrir estas necesidades, también daría paso a un trabajo comunitario con el objetivo de crear una nueva realidad social sin estigmas ni exclusividades.

Tawakkul, no solo es una palabra sino un significado

A medida que esta chica bogotana se sumergía cada vez más en el mundo del islam, sus deseos y convicciones se fortalecían. Así que, con base en una necesidad y deseo de usar el velo islámico y al ver que el conseguir este tipo de atuendos, era un mercado muy exclusivo en su entorno cultural; tomó la decisión de emprender un proyecto que para muchos era una locura, pues la demanda de un nicho musulmán en un contexto occidental siempre ha sido mínima.

A pesar que el inicio de esta nueva idea no fue nada sencillo, porque comenzó sin el apoyo alguno, enfrentó lo que cualquier emprendedor teme al inicio de un proyecto independiente: el miedo al fracaso. Pese a algunas dudas y dificultades respecto a la creación de esta idea, encontró en el Corán un texto que la llenó de nuevas esperanzas para continuar con la creación este proyecto que pronto rompería con varias fronteras culturales.

Así nació Tawakkul, una marca que deposita su confianza plena y exclusivamente en Dios: “Estuve pensándolo mucho, tuve un momento duro en mi vida, esas pruebas emocionales que uno tiene. Así que en ese momento conocí una palabra en el Corán, un texto que me llevó a confiar en Dios plenamente, una palabra que condensa un significado, una acción de lo que trae. Esa palabra fue el mejor significado para la marca”, afirmó.

Además de simplemente fabricar ropa para mujeres y hombres musulmanes, Marcela tenía un inmenso deseo de expandir un mensaje de paz y reconciliación para su país. Inspirada en sus anteriores empleos en el Instituto Nacional Demócrata (NDI), donde trabajó en dos programas: uno de pos conflicto, que se dedicaba a tratar temas de derechos humanos e inclusión de víctimas de conflicto y el programa de red de innovación en América Latina, donde se dedicó a recopilar testimonios en favor de la memoria histórica del continente; nació la idea y el deseo de trabajar con personas desmovilizadas de las FARC.

Ahora, el equipo de Tawakkul es conformado por Marcela, su hermano Rubén Mauricio Cardenas, unas colaboradoras voluntarias de diferentes carreras y una pareja de esposos que cansados de vivir en una guerra que les robaba la vida, tomaron la decisión de desmovilizarse y hacer parte de este proyecto que los reincorporaba de nuevo a una sociedad y a una vida digna.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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“Éramos totalmente diversos. Ellos no conocen que es el islam. Pero tenemos una misma idea de cambio y es la paz. Poner un granito de arena y visibilizar que hay opciones diferentes. Romper los prejuicios no solo con ellos sino también con mi comunidad Islámica. Visibilizar ese trabajo comunitario conjunto, aportándole al país del cual nos sentimos orgullosos, así no seamos tan visibles, ni ellos ni nosotros. Pero comprendemos que compartimos la misma cultura y el mismo país, los mismos problemas”, afirmó.

Una marca comprometida con los procesos sociales

Tawakkul, además de respetar una cadena de producción con precios y salarios justos, tiene dentro de sus próximos proyectos contribuir a esos procesos sociales que favorecen a grupos vulnerables: “Lo que quiere Tawakkul, es empezar a enseñar a la gente el valor de la producción textil, que son telas colombianas. Porque para mí el vestir es un lenguaje político. Entonces, queremos empezar a hablar con nuestras prendas, a dar mensajes, pero también que esos mensajes se vean reflejados en aportes sociales”.

 

LatinAmerican Post | Julieta Gutiérrez

Copy edited by Juliana Suárez

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