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Hablamos de Puras Cosas Maravillosas con el actor Roberto Manrique

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A minutos del estreno de Puras Cosas Maravillosas, obra de origen inglés, hablamos con Roberto Manrique sobre su primera actuación en un monólogo

Hablamos de Puras Cosas Maravillosas con el actor Roberto Manrique

A media hora de estrenar su primera interpretación de un monólogo, Roberto Manrique nos recibió tras bambalinas en Casa E, ubicado en el prestigioso sector del Parkway en Bogotá. Afuera del teatro, la gente hacía fila para asegurar su entrada. Adentro, los asistentes esperaban tomando cerveza o café.

Detrás estaba Sebastián Sánchez, el director chileno del monólogo, y Roberto Manrique, su protagonista. Salimos al balcón para hablar con Roberto, que se notaba ansioso por empezar, pues se movía bastante y sus manos iban de lado a otro sin cesar. Nos dijo que acababa de hacer estiramientos, bailes y movimientos, que él no era así normalmente.

Hablamos de Puras Cosas Maravillosas con el actor Roberto Manrique

LatinAmerican Post:  Estabas bailando, te estabas moviendo mucho antes de esta entrevista. ¿Hay mucho movimiento en el monólogo o es simplemente para soltarte?

Roberto Manrique: Solo para soltarme. No hay mucho movimiento, sin duda es de lo más quieto que he hecho, es muy particular. Hay explosiones de movimiento muy puntuales en dos momentos pero en general es bastante quieto. Ha sido muy interesante, pues desde que el director me propuso hacer el montaje, la contención era absoluta, tanto física como emocional, siendo una obra muy particular que camina entre el drama y la comedia, me sorprendió y me encantó el reto. La bailada es sobre todo para entrar al estado de maravillosidad en el que amerita estar.

LP: Entonces, ¿el monólogo lo propuso el director?

RM: No, la historia es así: Tengo una amiga que vio esta obra en México. Es de un inglés, Duncan Mcmillan, se llama Puras Cosas Maravillosas. La obra lleva tres años presentándose ahí. Sebastián, el director, también dirige la versión mexicana. Ella me llama, me propone hacer la obra, le digo que me encanta, que la quiero producir junto a ella, me propone trabajar con el director que ella conoce, Sebastián viene y terminamos asociándonos los tres. Es un bebé de los tres donde Sebastián vino con la propuesta de dirección clara, de hacia dónde la quería llevar, y como te digo, desde el principio me encantó.

LP: ¿La versión mexicana está adaptada para los mexicanos, o para que lo entienda toda Latinoamérica?

RM: Es bastante neutro. Es una decisión que nosotros en este nuevo montaje tuvimos que tomar. Consideramos “colombianizarlo” un poco, hicimos ciertos ajustes, en el camino retrocedimos y dijimos “no, esta es una obra que funciona no teniendo ubicación”. Es parte de la magia que lo específico está en la experiencia humana y no en los referentes culturales. Ahí es donde la gente conecta.

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LP: Me imagino que cambiaron los nombres de los personajes para que sea latino…

RM: ¿Puedes creer que solo hay un nombre en toda la obra? Ni siquiera es el mío o el de los padres del protagonista, sino que es del amor de su vida, Sam. Lo interesante de esta obra es que puede ser interpretado por un hombre o una mujer, y el amor también puede ser hombre o mujer, del mismo modo en sentido contrario -dice y se echa a reir-. Sam es de la versión inglesa pero también sirve en el contexto latinoamericano.

LP: Hay varios post-its regados en el escenario par recordarle a la mamá del protagonista lo maravilloso de la vida. Para ti, Roberto Manrique, ¿qué es lo más maravilloso que está escrito?

RM: Diría las conexiones humanas, sentirte conectado. Puede ser el mejor amigo, la familia, en fin, sentirte conectado con alguien más. Es lo que más sentido nos da en la vida. Que le digan a uno “cuenta conmigo” es quizá lo más hermoso que uno puede escuchar, lo más maravilloso.

LP: Me imagino que Bogotá no será la única ciudad donde presentarán el monólogo.

RM: Correcto. Estamos terminando de identificar cuáles serían los próximos destinos viables. Es una combinación entre dónde está mi público y dónde están libres los derechos. Lo que sí tenemos planeado es irnos de gira por Colombia y empezar temporada en Ecuador en el segundo semestre del año.

LP: Acá en Casa E y por el Parkway pasan mucho microteatro. Me encanta este formato, ¿tú qué piensas al respecto? ¿Has hecho microteatro?

RM: Me encanta verlo, aunque nunca he hecho. Siempre he tenido muchas ganas de hacer microteatro, pero nunca se concretaba nada. En la época en que hice estas múltiples obras de teatro en Ecuador, fue el auge del micro allá, pero al mismo tiempo estaba muy metido en el formato grande. Siento que cada vez más se aleja la posibilidad de hacer micro, es raro de explicar. Me encanta el micro porque estamos en una era de inmediatez monstruosa, todo el mundo está metido en mil cosas y cada vez más hay menos tiempo para consumir, mucho menos presenciar una obra de una, dos horas. El micro dura en promedio quince minutos, por lo que muchas veces llama un público que en su mayoría no tiene tiempo para ver una obra de formato grande entera pero sí le interesa este arte. Bueno, eso es lo que yo pienso. Ojalá se me presente la oportunidad, siento que me lo debo.

Si usted quiere ver la obra y se encuentra en Bogotá, no se preocupe por el tiempo, pues tiene hasta el sábado 4 de mayo para presenciarla. Acá puede reservar su entrada para que no se quede afuera.

 

LatinAmerican Post | Pedro Vergara

Copy edited by Juliana Suárez

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