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¿Sirve la ley de cuotas?

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Los números reflejados en la participación femenina en política, no siempre representan un éxito ni representación para las mujeres 

¿Sirve la ley de cuotas?

Colombia se encuentra por debajo de países como Bolivia, México y Argentina en cuanto a participación política femenina, a pesar de que existen leyes que garantizan la inclusión en la esfera política, como la Ley de Cuotas (ley 581 de 2000), en donde se estipula que el 30% de los cargos de máximo nivel tienen que ser ocupados por mujeres, o la Ley de Partidos (ley 1475 de 2011), que dice que la conformación de listas o movimientos políticos tiene que ser el 30%.

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Sin embargo, y a pesar de que el segundo cargo más importante del país es ocupado por una mujer, Marta Lucía Ramírez, y de que existen leyes que estipulan la participación femenina, en las elecciones de este año solo se llegó al 20% en la participación del Congreso (según SISMA). Ahora, ¿Quiénes son estas mujeres que logran estar en ese pequeño porcentaje?

Para Angélica Bernal,  politóloga y directora del Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales  de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, radica en que las mujeres que llegan a ocupar estos cargos lo hacen por una relación de parentesco con las personas que las precedió. Con esto se podría justificar por qué en ciertos partidos políticos existe la idea de que efectivamente la participación política femenina se cumpla y se incluya a la mujer dentro de este ámbito.

Pero siento que es ahí, donde radica el problema. ¿Realmente estas mujeres que han sido designadas para los cargos, representan algo en la lucha por la participación política? Ya lo decía Maria Emma Wills en su libro Inclusión sin representación: la irrupción política de las mujeres en Colombia (1970-2000), “un cuerpo de mujer no garantiza ni una sensibilidad de género, ni una posición feminista, ni necesariamente el compromiso de representar políticamente la diferencia femenina”. 

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Aquellas mujeres que son designadas prefieren llevar la tradición del partido antes que los intereses de las mujeres. ¿Dónde quedan las mujeres cuyos ideales van más allá de eso? Ahora, se tiene que evitar ese pensamiento del siglo XIX, cuando se decía que las mujeres no estaban interesadas en la política. Ya no sucede eso, hoy en día se está evidenciando un cambio generacional y un interés por los temas de la actualidad.

Y con estos cambios también vienen nuevos obstáculos, donde la violencia política llega para menospreciar y cuestionar las decisiones y opiniones de las mujeres. Según Natalia Moreno, desde el mismo partido político se hace una discriminación de género, puesto que los recursos del partido no están del todo asequibles para las mujeres.

El hecho de que en las listas se quiera aumentar la participación femenina a un 50% (realizando una reforma política fundamental, en palabras de la ministra del Interior, Nancy Gutiérrez) no garantiza que realmente la cuota de mujeres haga un diferencial. Ni la Ley de Cuotas ni la Ley de Partidos son métodos efectivos para la participación de la mujer. Puede ser una ayuda, sí, pero si la mujer que se postula lo hace por sus propios medios y no es designada como si se tratara de un relleno, o de algo que por obligación se tienen que cumplir.

Para lograr una participación política femenina más equitativa se tiene que empezar por la convicción de que las mujeres también podemos participar, que tenemos ideales y causas por las que luchamos, que no somos un títere de un partido, el cual es usado para cumplir con una obligación.

 

LatinAmerican Post | Laura Viviana Guevara Muñoz