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¡Qué locura! Estos son los hechos insólitos que marcaron el Boca-River

Los ocurrido el domingo pasado expuso la falta de valores de una parte de la sociedad motivada en actuar de la mano de la ilegalidad

¡Qué locura! Estos son los hechos insólitos que marcaron el Boca-River

Todo el continente americano y el mundo pudo observar el pasado fin de semana, un espectáculo de los más bochornosos que el deporte nunca antes haya visto. En la ciudad de Buenos Aires, capital de Argentina, se tenía previsto una fiesta del fútbol con la final de la Copa Libertadores entre Boca y River, acérrimos rivales de la disciplina. Lamentablemente, esto terminó siendo la exposición de la falta de valores de una parte de la sociedad, que vive motivada con el hecho de caminar constantemente de la mano de la ilegalidad.

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Quizá algunos, cuando lean estas líneas, pensarán que todo el problema se basa en el hecho puntual de los vidrios rotos del bus tras los actos de violencia de los fanáticos del River, cuando trasladaba a los jugadores de Boca al estadio Monumental de Núñez. Pero la verdad es que la realidad es muy distinta. A continuación una pequeña lista de detalles insólitos percibidos, que finalmente demuestran que parte de la sociedad argentina, como por supuesto también de toda América Latina, disfruta con ir en contra de los valores y las conductas adecuadas.

1. Bengalas de terror

El primer hecho que anonadó al mundo en el marco de la "súper final", fue el de una imagen que se viralizó en redes sociales. En esta se mostraba a una mujer encintando bengalas en el abdomen de su hija para poder ingresar en el estadio Monumental, hecho que llevó a la mujer a la cárcel. En un principio esto parecía lo más sensato por parte de las autoridades. Sin embargo, tal como señala el Diario Ole, la condena de esta madre por su terrible acto fue de no más de 48 horas de trabajo comunitario.

2. Pugna entre médicos

Otro hecho particular en el marco del clásico de la final de la copa Libertadores fue el que enfrentaron las ópticas de dos cuerpos médicos, en este caso los de la Conmebol y el Boca. Aunque es natural pensar que sobre una patología los especialistas en la materia deberían tener puntos de encuentro, en el caso de esta final distaron mucho de coincidir.

Mientras los de la Conmebol decían que los futbolistas estaban bien y debían salir a la cancha, los del Boca discrepaban argumentando lesiones físicas y psicológicas. Según BolaVip, para Jorge Batista, médico del Boca, lo que sucede en este caso, es que aunque los "médicos de la Conmebol fueron al vestuario y constataron todo, después, por intereses seguramente económicos, mintieron y expusieron que los muchachos podían salir a jugar".

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3. La burla de los horarios

Es evidente que el fútbol es un negocio y que se debe ganar dinero. No obstante, lo del cambio de horarios fue bochornoso desde todo punto de vista. Tal como señala Marca, el partido tuvo hasta seis cambios de horario, comenzando a las 5:00 de la tarde del día sábado (hora local), pasó a las 6:00, 6:30: 7:30, 7:45 y finalmente para el domingo. 

Aquí lo más insólito es que ni el domingo se jugó. Evidente improvisación. Asimismo, si bien de momento la Conmebol dictó la pauta e informó que la final se disputará el 9 de diciembre y fuera de territorio argentino, no sorprendería, como ya pasó, que la decisión vuelva a ser cambiada.

4. Tévez y su guinda al pastel

Si bien todos estos momentos de locura están señalados cronológicamente, un hecho que se dio como "precuela", pero que no es menos importante que los demás y que además nos brinda la posibilidad de entender esta realidad, es el que tiene que ver con un hincha de Boca y Carlos Tévez en el entrenamiento del día antes del juego. Imágenes dieron la vuelta al mundo al admirar el fervor de la barra del elenco boquense, que reunió 49 mil fanáticos en su estadio y que se comportaron de manera admirable y profesaron su amor desde las gradas.

Todos menos uno, un inadaptado que tal como refiere América TV consiguió traspasar el cordón de seguridad y saltó al césped para acercarse a Tévez, quien después de saludarlo y defenderlo de la ley, le regaló su sudadera. ¿Qué quiere decir esto? Que el jugador de Boca, premiando al personaje de conducta inapropiada, no sólo demuestra su comportamiento errado, sino que también deja en evidencia que forma parte activa de esa sociedad fallida.

Una moraleja

Al final, mientras hoy en día muchos comunicadores y fanáticos se limitan a pensar que el tema se trata de un bus con vidrios rotos y la culpa de todo la problemática radica en que el River es culpable por no garantizar la seguridad, el tema va mucho más allá. Es imperativo entender que la violencia está asentada en las venas del hincha argentino y latinoamericano.

En lugar de atacar a una institución reclamando más seguridad para un partido, deberíamos reclamar más valores, pues es deporte. Y a la fanaticada, tarde que temprano, hay que llevarla comprender que no se trata ni de la vida ni la muerte, que es alegría, color, esparcimiento, y más allá de una cancha y unos colores, las buenas conductas deben ser las que manden.

LatinAmerican Post | Freddy González

 

* La opinión del redactor no representa la del medio

 

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