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Arabia Saudita: el asesinato de Khashoggi perjudica la economía

La cumbre de inversión de la que depende el desarrollo de Arabia Saudita fue opacada por el asesinato del periodista, grandes inversionistas decidieron no tomar parte

Arabia Saudita: el asesinato de Khashoggi perjudica la economía

La cumbre de iniciativa de inversión futura (FII, por sus siglas en inglés), que realizó Arabia Saudita recientemente, buscaba poner sobre la mesa temas de discusión como la robótica, las ciudades inteligentes y la infraestructura como motivación para la inversión extranjera. No obstante, los ecos del caso Khashoggi hizo que la cumbre no llegara a sus primeros objetivos, pues no tuvo la participación de muchos mandatarios e inversionistas europeos y americanos, lo que convirtió la cumbre más en un evento regional que en cualquier otra cosa.

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El caso del periodista asesinado en el consulado saudí en Turquía no pasó desapercibido en la cumbre. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, se refirió a los hechos en el día de su inauguración, mientras que el príncipe heredero saudí Mohammed Bin Salmán lo calificó como un acto terrible que entristeció a todos los ciudadanos saudíes en un discurso en el acto inaugural. Y eso fue todo, la cumbre continuó con sus asistentes regionales y delegados de mediano rango de diferentes empresas occidentales.

A pesar de estos factores, el gobierno saudí fue capaz de concretar más de 25 acuerdos que se valoran en cerca de 50 billones de dólares, según informa Bloomberg. Estos acuerdos van desde los petroquímicos hasta la extracción y uso de metales en la región, cosa que no cae muy bien en relación con el proyecto del príncipe Salmán “Visión 2030”, el cual busca diversificar la economía del país y desligarla de su dependencia extrema al petróleo.

Ante la controversia la cumbre perdió participantes

Por supuesto, esto es una consecuencia de la presión política internacional que ha sentido Arabia Saudí en relación al caso Khashoggi. Desde que el caso tomó revuelo mediático, figuras muy importantes del panorama económico internacional retiraron su participación, como es el caso del director ejecutivo de Uber, Dara Khosrowshahi; el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim; y algunos periodistas, entre ellos la directora de The Economist, Zanny Minton Beddoes, según informaba El País en su momento.

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Sin embargo, la ausencia más devastadora en la cumbre pudo ser la de Joe Kaeser, CEO de Siemens. Este líder, que a diferencia de muchos otros, no solo declinó la invitación a la cumbre, sino que decidió públicamente explicar por qué no iba, sentó un precedente al decir que son las compañías las que están encargadas de seguir adelante y tomar la bandera del cambio, como comentó en CNN Business.

A pesar de estas intenciones, su ausencia costó para el país de oriente medio un retraso en la negociación de una planta de energía que ronda los 20 billones de dólares, según Bloomberg, y que hace parte integral del proyecto “Visión 2030”.

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La cumbre, por lo tanto, falló al alcanzar sus objetivos primordiales de presentar una Arabia Saudí que se esfuerza por alejarse del petróleo, pues sabe que no podrá ser siempre el mayor productor mundial de este elemento fundamental para las economías mundiales. Sin embargo, el país continúa siendo un foco de interés económico para Occidente, a pesar de las difíciles situaciones sociopolíticas en las que se ve envuelto.

 

LatinAmerican Post | Jorge Ovalle
Copy edited by Marcela Peñaloza

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