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Cuando la moda empodera las ideas

Incluso quienes creen que están por fuera de la moda están inmersos en ella. Creo que ésta puede ser, entonces, una manifestación política. Acá te cuento por qué

Cuando la moda empodera las ideas

Todos estamos inmersos en la moda. Incluso si anduviéramos desnudos por la calle, estaríamos obedeciendo a una tendencia. Algunos son más conscientes de ello y la usan como una forma de manifestarse y de expresarse. Para otros, el vestir es una simple obligación. Lo cierto es que la manera en la que vestimos puede decir mucho de cada uno, aun cuando no estemos interesados en demostrar nada. La moda es, además, una de las industrias que más influencia la vida de las personas. Así, en la moda podemos ver muchas de las dinámicas que nos definen como sociedad. Según Jean Baudrillard (filósofo francés), por ejemplo, en la moda está muy clara la lucha de clases, pues las clases altas imponen una tendencia que simulan las clases bajas y cuando estas ya se han apropiado de ella, pasa de moda. 

Read in english: When fashion empowers ideas

Ahora, si la moda está tan inserta en nuestra identidad y en la expresión de nuestra individualidad, pero también de nosotros como sociedad, puede funcionar también para cuestionar esas dinámicas que ella misma reproduce. En este sentido, el vestido y los adornos que usamos pueden de alguna manera ejercer resistencia o significar algo dentro del sistema en el que nos movemos. 

La moda y el género

Aunque ahora algunas prendas en hombres y mujeres nos son absolutamente normales en unos y otros, lo cierto es que hace algún tiempo su invención fue un acto político. Podría parecer raro que a algunos se les prohibiera el uso de una prenda de vestir según su género. Pero este es el caso de los pantalones. Aunque parezca difícil de creer, la mujeres usamos pantalones desde hace menos de un siglo.

Las primeras mujeres en usar pantalones fueron las mujeres de clase trabajadora en Europa de finales del siglo XIX, los tomaban prestados de sus maridos para ir a trabajar, pues eran más cómodos. Sin darse cuenta, estas mujeres tenían un gesto que significó un paso más adelante hacia la igualdad de género, pues se apropiaron de una prenda que era exclusiva de los hombres. Luego, los pantalones femeninos se popularizarían hasta los años 60. Y aún hoy en países como Sudán son ilegales para las mujeres y usarlos es un acto político y una forma de protesta arriesgada.

 

 

Aunque la moda parece ser una de las instituciones más interesadas en trazar líneas entre géneros, es también una de las que más ha ayudado a borrarlas. El drag, por ejemplo, surgió en el teatro popular del siglo XIX como parodia de las convenciones sociales. Transvestite era, entonces, un acto político. Usar las prendas de vestir pensadas pata el otro género empezó a ser una celebración de la diversidad y una manifestación sobre lo absurdo de la etiqueta y el glamour. Ahora, las drag queens protagonizan muchas producciones culturales modernas en las que exageran y parodian las maneras de la alta sociedad.

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La moda y el medio ambiente

La moda parece ser una de las industrias que más invita a consumir. El fast fashion -que se compone de prendas de mala calidad y de tendencias que se mueven a la velocidad de la luz- hace que renovemos nuestro armario con una frecuencia impresionante. Por esto mismo, creo que la moda tiene el potencial de luchar contra lo que ella misma reproduce y combatirlo desde dentro. Este fue el caso de la moda hippie durante la década de 1960.

Este movimiento protestaba contra las prácticas capitalistas de consumo acelerado. Así, la moda hippie consistió en reutilizar o incluso fabricar las propias prendas. Es por esto que los parches, los flecos y las camisetas teñidas eran las prendas que eran tendencia, pues esta era una forma de protestar contra el consumismo y ser amigable con el ambiente sin descuidar el estilo. 

Esta moda ha mutado a lo que hoy en día es moda vintage, que consiste en reutilizar las prendas que estuvieron de moda hace unas décadas. True Love and Poems, tienda de marcas locales que promueve la moda sostenible, afirma en las etiquetas de su ropa que "extender la vida de uso de una prenda reduce la huella de carbono". Las marcas de moda vintage y de slow fashion, entonces, están haciendo una declaración política, pues se oponen al consumo acelerado, al trabajo forzado y a la indiferencia de cara al medio ambiente. Nosotros como consumidores podemos hacer lo mismo.

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La moda y la raza

Las reivindicaciones de raza no suelen hacerse a través de la moda. La música, la literatura y el arte se han encargado siempre de este tipo de protesta. Sin embargo, hemos visto en los últimos días dos gestos fashionistas importantes que han criticado y mostrado apoyo a la comunidad negra.

Uno de ellos fue de parte de Jenifer Lewis en la alfombra roja de los premios Emmy. La actriz de la serie Black-ish lució un atuendo marca Nike de pies a cabeza para demostrar apoyo a la marca, que ha contratado al jugador de fútbol americano Colin Kaepernick, quien se arrodilla en cada juego durante el himno para protestar contra el racismo del presidente Trump, para su última campaña.

La también actriz de Black-ish, Tracee Ellis Ross, decidió lucir solo atuendos de diseñadores de raza negra para ser la anfitriona de los American Music Awards. Estas dos actrices se valen de plataformas de privilegio -los premios a los que son invitadas- para visibilizar ciertas problemáticas.

Es por todo esto que creo que la moda no es neutral, que significa y representa algo. Si bien ha sido la plataforma de discriminación en varios momentos de la historia, ha sido también la plataforma de la resistencia. La forma en la que nos vestimos, en la que adornamos nuestro cuerpo y en la que consumimos moda dicen algo sobre nosotros mismos, pero pueden decir algo más. Mucho más.

 

LatinAmerican Post | Juliana Rodríguez Pabón

 

* La opinión del redactor no representa la del medio

 

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