fbpx

Igualdad de género: lecciones que debemos aprender de Islandia

Islandia se convirtió en el primer país del mundo en prohibir que se les pague más a los hombres que a las mujeres. ¿Se pueden aplicar sus políticas en Latinoamérica?

Igualdad de género: lecciones que debemos aprender de Islandia

Durante los últimos años Islandia ha ocupado el primer lugar en el Índice de Igualdad de Género del Foro Económico Mundial. Las medidas para cerrar esa brecha en el campo laboral incluyen una ley que entró en vigor para prohibir que los hombres ganen más que las mujeres en empleos de la misma categoría. Por lo tanto, todas las empresas públicas y privadas que cuenten con más de 25 trabajadores deben presentar un certificado que asegure la igualdad salarial de todos los empleados. 

El camino que ha recorrido Islandia para posicionarse como el país donde hay más igualdad de género incluye un cambio de mentalidad de los islandeses, que creen que la participación igualitaria entre hombres y mujeres traen grandes ventajas para avanzar social y económicamente.

Thórarinn Ævarsson, el director ejecutivo de la rama islandesa de IKEA, hace cinco años aplica esta ley que no incluye únicamente la igualdad de salario entre géneros, sino que también aborda otros problemas laborales relacionados con la desigualdad como la participación en cargos de la misma categoría.

Birnea Magnea, la encargada de ventas dice: "Me han dado todo tipo de oportunidades aquí. No hay diferencia alguna entre ser hombre o mujer. Tenemos el mismo sueldo y recibimos el mismo trato.” Según Thórarinn Ævarsson, el éxito se encuentra precisamente en la igualdad de oportunidades, ya que si hay igualdad, los empleados son más felices, y por tanto, las empresas son más rentables.

También le puede interesar: Pink Tax: El impuesto oculto que las mujeres deben pagar

¿Cómo está la igualdad de género en Latinoamérica?

La desigualdad de género en el campo laboral es un problema presente a nivel mundial. En Latinoamérica según un estudio hecho por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), entre 1990 y 2014 la diferencia salarial entre hombres y mujeres disminuyó un 12,1%, pero aunque ha habido avances para mejorar las condiciones laborales en este aspecto, la brecha persiste. En Centroamérica y México la brecha es del 10%, mientras en Sudamérica alcanza el 23,4%. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) afirma que en general, la diferencia entre el salario de hombres y mujeres en Latinoamérica es de un 15% frente al 23% del promedio mundial.

"Latinoamérica aún no está en ese punto"

Según José Manuel Salazar, director para Latinoamérica y El Caribe de la OIT, Latinoamérica va en el mismo camino que Islandia para alcanzar la igualdad de género. Sin embargo, aún no se pueden implementar en los países latinoamericanos leyes como la que se ha impuesto en el país nórdico: "Latinoamérica aún no está en ese punto porque es una medida muy fuerte y avanzada, pero la necesidad de acabar con la brecha salarial de género es un tema que está entrando en la agenda de los países latinoamericanos". Además, dijo que si bien es necesario el compromiso político y la implementación de leyes, la desigualdad de género en el campo laboral también es una batalla que se debe ganar desde el lugar de trabajo, en cada empresa y organización.

Seguir los pasos de Islandia

Una ley de igualdad salarial como la que se ha implementado recientemente en Islandia ayudaría a que las mujeres aspiren a una mejor estabilidad económica y a que tengan un mejor desarrollo profesional. Y aunque la brecha de género en el trabajo no termina ahí, sería un gran paso para que las compañías empiecen a conocer las ventajas de la igualdad laboral en términos de rentabilidad y bienestar de los empleados. Por ahora, países como Chile, Colombia y Panamá han hecho avances importantes en el tema. Sobretodo el último, que a principio de este año se convirtió en el primer país de Latinoamérica en unirse a la Coalición Internacional sobre la Igualdad de Remuneración (EPIC, por sus siglas en inglés).

 

LatinAmerican Post | María Fernanda Barinas Ortiz

Copy edited by Laura Viviana Guevara Muñoz