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Eminem lucha contra la nueva generación del rap con su nuevo álbum

Hace una semana Eminem lanzó su nuevo álbum titulado Kamikaze. ¿Es realmente nuevo lo que está haciendo? ¿En qué dirección va el rapero? Aquí una crítica

Eminem lucha contra la nueva generación del rap con su nuevo álbum

Kamikaze, el nuevo álbum de Eminem que salió de sorpresa el pasado viernes en la madrugada y es mejor que su anterior trabajo: Revival (2017). Sin embargo, más allá de esa mejora relativa, el álbum ha despertado más dudas sobre el lugar actual del rapero en el panorama del hip-hop en Estados Unidos, que ha respondido a las preguntas que Revival había suscitado.

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Kamikaze, bien lo dice el nombre, apunta contra grandes blancos como los raperos contemporáneos, que en opinión de Eminem manchan la honra del género, y contra los críticos de su obra y legado. El problema es que él mismo termina siendo víctima de sus intentos por callar a los que dudaron. Kamikaze, en efecto.

El oriundo de Detroit no necesita presentación. Es uno de los raperos comercialmente más exitosos de la historia y a comienzos del siglo XXI se instauró en la conciencia cultural estadounidense como el niño rebelde que todos aman odiar. En álbumes como The Eminem Show o The Marshall Mathers LP, hablaba de cómo iba a matar a su ex esposa o violar a algunas celebridades de la época.

Ese impacto era gran parte de su gasolina, además de su desteridad técnica para rapear y rimar a altas velocidades. No obstante, desde que publicó Encore (2005) su credibilidad ha venido tambaleándose. Esto se debe a que sus mayores éxitos desde entonces han tenido más que ver con el pop que con el rap, estrictamente hablando, colaborando con Rihanna en canciones como "Love The Way You Lie" y "The Monster".

¿Un legado en duda?

El lanzamiento de Kamikaze encontró a Eminem en un lugar curioso. Si bien sus picos musicales siguen siendo hitos históricos del rap, sus fallos en sus álbumes recientes llevaron a que se cuestionara su habilidad de seguir siendo relevante en un contexto tan distinto al que lo vio brillar.

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Las bromas sexuales y homofóbicas ya no daban risa, sino que lo mostraban como desactualizado y, peor aún, viejo. Tampoco ayudaba su tono de voz, lleno de energía pero de rabia. Empezó a encapsular los estereotipos de figuras que ya no triunfan como antes y culpan a la nueva generación sin cuestionarse a ellos mismos.

En Kamikaze, Eminem busca derrotar a los nuevos raperos en su propio juego. Para eso modernizó su sonido y bebió de la copa del trap. Como ya ha demostrado antes, ningún flow le queda grande y logra rapear con agilidad y rapidez, como se vio en "The Ringer", sobre instrumentales retadoras. A la vez, se burla de los artistas de moda que rapean sobre estilos similares, como sucedió en "Lucky You".

Sin embargo, a diferencia de J. Cole que intentó algo similar en KOD (2018) para advertir de los problemas de las drogas a los nuevos raperos, Eminem no logra conectarse con nadie, ni transmitir ningún mensaje: solo queda amargado y frustrado.

Este aislamiento de Eminem solo se ve potenciado por insultos homofóbicos gratuitos y poco estratégicos cuyo blanco, en este caso, es uno de los artistas más respetados del momento por su creatividad y estética: Tyler, The Creator. Lo que funcionaba en 2003 no funciona 15 años más tarde.

https://www.youtube.com/watch?v=MfTbHITdhEI

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Un futuro nublado

No es claro cómo se envejece con gracia en el rap, al ser un género relativamente nuevo y que vive en su mayoría de la juventud y sus preferencias. JAY-Z, con su álbum 4:44, parece haber encontrado y dictado el camino: dejar de lado la arrogancia veinteañera y abrazar la fragilidad de la mediana edad.

Parece que a Eminem no le llegó el memo. Gran parte de Kamikaze está dedicada a responderle a los críticos y decirles que están equivocados por no apreciar su trabajo, su estatus y su trayectoria. Si bien es posible que haya habido injusticia en el trato que ha recibido una leyenda del hip-hop, haría bien en replantear su forma de aproximarse al arte, así como buscar sonoridades menos oxidadas y anticuadas, como el coro de "Venom".

Rapear rápido y con fuerza han sido sus sellos, pero eso no parece ser insuficiente hoy. Todo indica que debe buscar un balance que mantenga su agresividad sin depender de la homofobia, misoginia y de las calorías vacías de rimar a gran velocidad para sobrevivir. Kamikaze es mejor que Revival y muestra algo de conciencia frente a su lugar en la música hoy, pero sería exagerado afirmar que es un paso en la dirección correcta.

Kamikaze ya está en Spotify y otras plataformas de streaming

 

LatinAmerican Post | Santiago Cembrano

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