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¡Tenga cuidado! Comprar un carro nuevo podría ser una inversión terrible

Es común creer que la compra de un carro es una inversión a futuro, pero todo cambia si se analiza desde un punto de vista exclusivamente monetario

¡Tenga cuidado! Comprar un carro nuevo podría ser una inversión terrible

De acuerdo con la avaluadora de automóviles Kelley Blue Book, un carro nuevo cuesta en promedio US$36.270. Este costo promedio va desde los baratos automóviles segmento B (costo promedio de US$16.353) hasta los más carros caros de lujo familiares (costo promedio de US98.368). Teniendo en cuenta estos precios, siempre que alguien esté cerca de comprar un carro nuevo tiene que pensar con cuidado si semejante gasto vale la pena.

Read in english: Be careful! Buying a new car could be a terrible investment

Por esta razón, debemos preguntarnos si una compra así puede ser vista como una inversión. La especialista de finanzas personales Miriam Caldwell, para The Balance, aclara que un carro no es realmente una inversión, pues su valor disminuye con el tiempo. Caldwell afirma que el valor de la mayoría de los carros disminuye aproximadamente US$1.500 dólares después de su primer año de uso y entre US$6.000 y US$10.000 después del quIGNORE INTO año de propiedad.

Así, por ejemplo, si una persona compra un Mazda 3 2.0 Prime nuevo, valorado por Carroya en US$19.900, al cabo de cinco años el carro podría estar valorado en la mitad de su precio original. Esto es contrario a la noción de inversión, la cual consiste en gastar cierta cantidad de dinero esperando que al cabo de un tiempo se reciba más que lo que se invirtió inicialmente.

Otra razón por la cual la compra de un carro no es una inversión son los gastos de mantenimiento y seguro. Caldwell compara este caso con el de la compra de una casa: mientras que hacer arreglos en una propiedad aumenta su valor en el mercado, la misma situación no afecta el valor de un carro, el cual seguirá bajando con el tiempo.

Los costos de un carro frente a los del transporte público

Una manera en la que se podría intentar considerar la compra de un carro como una inversión es comparando su precio con el gasto en transporte público que se tendría en caso de no comprar el carro. Primero, vale la pena notar que los precios del transporte público difieren bastante entre las diferentes ciudades de Latinoamérica: un boleto para el metro de Ciudad de México tiene un costo de MXN$5 (US¢26), un billete único para metro de São Paulo cuesta R$4,49 (US$1.16), un billete único para el metro de Buenos Aires cuesta ARS$4.50 (US¢16), un pasaje del metro de Lima tiene un costo de S/1.50 (US$1.37) y un pasaje de Transmilenio en Bogotá cuesta COL$2.300 (US¢81).

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Si se promedian los precios de los tiquetes del transporte público de estas cinco ciudades latinoamericanas se obtiene un promedio de US¢75 por pasaje. Si una persona paga dos pasajes diarios a ese precio, incluyendo fines de semana, habría pagado en transporte público lo que en promedio cuesta un carro nuevo (US$36.270) después de 24.180 días, es decir, un poco más de 66 años.

Hay que recordar que haría falta contar lo correspondiente a gastos de seguros, gasolina y mantenimiento. En cualquier caso, en términos puramente monetarios, la compra de un carro no podría ser considerada una inversión si se le compara con el transporte público.

¿Se puede convertir un carro en una inversión a través del carpooling?

Otra forma de convertir la compra de un carro nuevo en una inversión es a través del uso de carro compartido o carpooling. Esta práctica consiste en compartir el carro con personas, a veces desconocidas, que tiene un destino común con el conductor. De esta forma, los gastos de la gasolina y (a veces) de estacionamiento se reducen, al ser divididos entre las personas que están compartiendo el viaje.

Un artículo publicado en Telemundo considera tres situaciones en que se nota el ahorro que el carpooling podría significar:

  1. Si una persona comparte su carro con un compañero de trabajo dos días a la semana y dividen los costos del combustible, habría un ahorro de aproximadamente US$249 al año, suponiendo que el trayecto sea de unos 32 kilómetros (30 minutos).
  2. Si el trayecto es de unos 72 kilómetros (una hora) y el dueño del carro lo comparte con un colega durante cuatro días de la semana, el ahorro en combustible sería de aproximadamente US$1.610 anuales.
  3. Si el trayecto es de cerca de 104 kilómetros (una hora y 30 minutos), y se comparte el carro con dos personas cinco días a la semana, el ahorro en gasolina aumentaría a aproximadamente US$2.246 anuales.

No obstante, aunque ciertamente la opción de compartir el carro podría corresponder ahorros significativos, estos solo son relativos a algunos de los gastos posteriores al precio inicial del carro. Esto quiere decir que aun si se realiza carpooling, la compra de un carro nuevo no podría ser considerada una inversión. Tal como concluyó un artículo de Forbes publicado en 2011: viéndolo desde un punto de vista de un inversor, comprar un carro nuevo es una inversión terrible.

 

LatinAmerican Post | Juan Diego Bogotá
Copy edited by Marcela Peñaloza