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¿Cuánto le puede costar a América Latina una elevada tasa de homicidios?

Se estima que la tasa de homicidios de Brasil le ha costado 120 mil millones de dólares anuales en productividad perdida

¿Cuánto le puede costar a América Latina una elevada tasa de homicidios?

La tasa de homicidios en Brasil llegó recientemente a un récord, 30,3 víctimas por cada 100.000 habitantes, lo que se traduce a 62.517 asesinatos durante el año, como reporta un informe de la Fundación Instituto de Encuesta Económica Aplicada (IPEA). El costo social es obvio, pues esta cifra demuestra una epidemia de violencia urbana que continúa saliéndose de control; lo que no logra mostrar es el costo económico que puede significar para Brasil, que se calcula que ronda los 120 mil millones de dólares anuales.

Read in english: How much can a high homicide rate cost Latin America?

Para América Latina, la región con la mayor tasa de homicidios del mundo, el caso de Brasil – que ha sido cuantificado y traducido a unidades monetarias – debe ser observado con cuidado, pues demuestra otra dimensión de un problema que aún no encuentra solución.

Según cifras del think tank brasilero Instituto Igarapé, la tasa de homicidios en América Latina está 21,5 homicidios por cada 100.000 personas, muy por encima del promedio global de 7. Se calcula que 1 de cada 4 de los homicidios cometidos en el 2016 ocurrió en América Latina, particularmente en alguno de estos cuatro países: Brasil, México, Venezuela y Colombia. Además, 17 de los 20 países con la tasa más alta de homicidios se encuentran en América Latina.

Teniendo en cuenta que a Brasil, según la investigación del Instituto Igarapé, sostener y combatir esta tasa de homicidios le cuesta 119 mil millones de dólares anuales, 4% de su PIB anual, el costo que debe asumir Latinoamérica como región debe ser astronómico.

El costo de manejar una crisis de seguridad pública

Robert Muggah, director de la investigación en el Instituto Igarapé asegura que además de la productividad perdida que conlleva una alta tasa de homicidios, la mayor fuente de gastos es la inversión en seguridad pública.

“Brasil enfrenta una crisis de seguridad pública seria, pero la inversión que se ha hecho para controlar el crimen ha sido inefectiva e ineficiente” afirma Muggah.

La investigación del Instituto Igarapé muestra que el gasto público que se ha destinado a la seguridad casi que se triplicó durante el periodo investigado, sin efecto alguno en la tasa de homicidios que continuó creciendo a un ritmo casi constante.

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Como estrategia para reducir costos y aumentar la eficiencia de los organismos de seguridad del estado Brasilero, el presidente Michel Temer introdujo el Sistema Único de Seguridad Pública, que pretende integrar las varias agencias de seguridad del Estado brasilero bajo una sola entidad.

El Sistema Único de Seguridad Pública de Temer recibirá su financiamiento a través de las loterías estatales. Sin embargo, en otra demostración de los costos que puede significar una lucha contra el crimen, las asociaciones deportivas del país, responsables del entrenamiento de atletas y deportistas de todo tipo, verán una disminución en su financiamiento, que ahora irá hacia la seguridad.

La Comisión Brasilera de Clubes, que asocia los clubes deportivos a través de Brasil, se mostró indignada con la propuesta, tachándola de contraproducente.

“La reducción en la inversión destinada a educación deportiva, que de por sí es poca, en algunos años va a causar un incremento aún mayor en las ya alarmantes tasas de violencia en Brasil. A través del mundo, el deporte siempre ha sido una herramienta poderosa para prevenir el crimen.” Declararon en un comunicado de prensa.

Una problemática común en la región

A pesar de que las estadísticas sobre homicidios existen en todos los países de la región, calcular el costo que estos significan es una tarea difícil, por esta razón, no todos los países han podido visualizar esta otra cara del daño que la violencia les genera.

Los resultados de la investigación llevada a cabo en Brasil deben servir de llamado de atención al resto de los países de la región para que estos dimensionen que la violencia, más allá de un problema social, es un problema económico que condiciona avances en la lucha contra la pobreza y la desigualdad.

En México, por ejemplo, según el Índice de Paz México 2017, el incremento en la tasa de homicidios que ocurrió a lo largo del 2016 le costó al país el 18% de su PIB en ese año, lo que equivale a 1.355 dólares por persona.

El Salvador, que ostenta la más alta tasa de homicidios de Centroamérica y una de las más altas del mundo, perdió 9.5% de su PIB desde 1999 hasta la fecha a causa de la lucha contra el crimen, según el Fondo Monetario Internacional.

Una investigación del Banco Mundial titulada ‘Los costos del crimen y la violencia’, de las más completas al respecto, calcula que, para toda la región de América Latina y el Caribe, el costo social de los homicidios es de 10.545 millones de dólares anuales en promedio, cifra que no contempla el costo de los esfuerzos para combatir la violencia.

Latin American Post | Pedro Bernal

Copy edited by Laura Rocha Rueda