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¿Bioterrorismo?: Las abejas no son petristas y tampoco son uribistas

Las abejas desde hace décadas luchan por sobrevivir en un territorio antes gobernado por los bosques secos tropicales que existían en La Loma

¿Bioterrorismo?: Las abejas no son petristas y tampoco son uribistas

 

En una zona carbonífera al norte de Colombia, donde se desarrollaba un acto político liderado por el expresidente y senador, Álvaro Uribe Vélez en apoyo a la candidatura presidencial de Iván Duque, se presentó un ataque de Apis Melliferas o abejas africanizadas. El ataque dejó como saldo más de 70 personas afectadas que fueron conducidas al Centro Materno Infantil del caserío de La Loma en el municipio de El Paso Cesar.

 

Se dice que “quien las hace, se las imagina”. Durante sus dos gobiernos, Uribe demostró claramente que “todo vale”, pues interceptó ilegalmente las comunicaciones de magistrados de las Altas Cortes en Colombia, de periodistas y de opositores. Asimismo, comandó las Fuerzas Militares cuando, para reportar resultados positivos en la lucha antiterrorista, tomaban jóvenes de escasos recursos para asesinarlos y hacerlos pasar por guerrilleros. Hubo 3.084 ejecuciones extrajudiciales.

 

Uribe es ese mismo que desprecia el sentir, la voluntad y el arraigo de las comunidades afro, indígenas o campesinas propiciando su desplazamiento forzado para darle paso a las multinacionales extractivas. El hoy senador es el que sufrió el ataque de los más importantes polinizadores del planeta, sus aguijones disolvieron el acto público que pretendía realizar el corregimiento de La Loma, municipio de El Paso en el departamento del Cesar.

 

Las abejas sólo respondieron con sus aguijones a la destrucción, al aniquilamiento que representa el pensamiento egoísta y extractivista

 

En una época de polarización tan incómoda, tan vergonzosa, tan ignorante, algunos de sus adeptos, afirmaron que el ataque de las abejas había sido propiciado por seguidores de Gustavo Petro, el candidato de la izquierda a la presidencia de la República y antítesis de Uribe. El senador Fernando Araujo del partido de Uribe, se atrevió a decir en redes sociales: (@fnaraujor) “En La Loma Cesar, lanzan abejas contra ciudadanos en reunión con el presidente Uribe. Bioterrorismo. Pacifistas de boca pero con odio. Hay personas afectadas”, a lo que no tardaron las redes sociales en responder. Así lo hizo el periodista director de Mañanas Blu, Néstor Morales: (@NestorJMorales) “la @PoliciaColombia confirma que el helicóptero en el que se transportaba el expresidente al aterrizar en La Loma, tumbó un panal de abejas que luego lo atacaron. Patético @alvarouribevel prestarse para montar #OtroFalsoPositivo”.

 

Lo único cierto en el asunto es que las abejas, como cualquier animal en el planeta, incluso la especie humana, ante un estímulo que pueda representar una amenaza, reacciona en su defensa y la de su población. Las abejas no son petristas, tampoco son uribistas, las abejas sostienen desde hace décadas una intensa lucha por sobrevivir en un territorio antes gobernado por los bosques secos tropicales que existían en La Loma y que ahora se han convertido en extensos territorios inertes, polvorientos, áridos y con montañas de materiales estériles producto de la actividad minera.

 

Colombia decidirá si votan por un megalómano sordo o por un títere que escucha demasiado

 

Dos ríos condenados a muerte por los vertimientos de seis empresas carboníferas, el Tocuy y el Sororia. Asimismo, hay otro más, el río Calenturitas desviado cuando el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Territorial, como se llamaba en la época del gobierno Uribe, otorgó licencia para modificar su curso con tan poca destreza técnica que acabó con la dinámica hídrica ecosistémica de esta fuente de vida para la región.

 

El centro del Cesar, una región que representa la ignominia del gobierno de Álvaro Uribe Vélez en materia ambiental, un esquema de pensamiento que demuestra que “todo vale” cuando de obtener beneficios económicos se refiere, en mi concepto, el mismo esquema de pensamiento de los narcotraficantes, “todo vale”, asesinar, amedrentar, intimidar y envenenar para obtener inmensas sumas de dinero.

 

La protección de los recursos naturales, en todos los casos, debe primar por encima de las intenciones, de las pretensiones y de los intereses mezquinos económicos de multinacionales. Empresas como Odebrecht y tantas otras que reportan utilidades para el sector público y, por supuesto, para manos privadas, en muchas ocasiones permiten la destrucción de las dinámicas sociales de las comunidades y ambientales en los ecosistemas.

 

Las abejas sólo quieren vivir en un ecosistema funcional, buscan la restauración de su territorio

 

Las abejas sólo respondieron con sus aguijones a la destrucción, al aniquilamiento que representa el pensamiento egoísta y extractivista. No sólo respondieron al helicóptero del expresidente Uribe, respondieron así por la falta de bosques, por la pésima calidad del agua y por la devastación ambiental que el modelo de Uribe representa.

 

Las abejas no son petristas tampoco, las abejas sólo quieren vivir en un ecosistema funcional, buscan la restauración de su territorio, algo que Gustavo Petro también es incapaz de propiciar, pues ya lo demostró en Bogotá.

 

Petro fue un magnífico senador, destapando casos de corrupción, desenmascarando verdaderos terroristas en el establecimiento público, poniendo contra las cuerdas a mafiosos de la política. Sin embargo, también demostró su impresionante incapacidad para gerenciar, administrar y gobernar. Petro es petulante, prepotente, arrogante e impedido para conformar equipos de trabajo, lo que lo convierte en un reyezuelo sordo que sólo escucha a su penoso ego de megalómano.

 

En resumidas cuentas, al candidato de Uribe sólo le quedan dos caminos para gobernar: o gobierna como un títere o gobierna como un traidor, eso es lo que Colombia decidirá en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. O votan por un megalómano sordo o por un títere que escucha demasiado.

 

Latin American Post | Alberto Castaño

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