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Colombia: dos modelos de país y un futuro en juego

Luego de las elecciones legislativas del pasado 11 de marzo, quedó claro que en las elecciones presidenciales no sólo se elegirá presidente, sino que se determinará el futuro del país

Colombia: dos modelos de país y un futuro en juego

El nuevo espectro político de Colombia muestra un Congreso dominado por las fuerzas políticas que se opusieron y sabotearon la implementación del Acuerdo de paz con las FARC, que históricamente han hecho política junto a estructuas mafiosas y corruptas, y cuyos votos sirvieron para aprobar leyes contrarias al interés y bienestar de los ciudadanos.

La conformación del nuevo Congreso es una muestra del gran poder que sigue teniendo la clase política tradicional de Colombia, la misma que no ha tenido ningún problema en aliarse con personas cuestionadas para obtener y conservar ese poder, la que históricamente ha sido incapaz de llevar a cabo las reformas que urgen para construir una verdadera paz estable y duradera, y que por el contrario, ha contribuido a la profundización de la desigualdad, la violencia y las problemáticas sociales.

Las elecciones legislativas y su incidencia en las presidenciales:

El mismo día que los colombianos eligieron el nuevo Congreso, también se votaron dos consultas en las que se escogieron los candidatos presidenciales que completan la baraja de aspirantes que disputarán las elecciones del próximo 27 de mayo.

Los candidatos elegidos representan dos sectores completamente opuestos, que reflejan lo que está en juego en el país: las reformas para la construción de una era de paz; o la repetición del mismo ciclo de corrupción, violencia, desigualdad y crisis social.

Ellos son: el ex senador y ex alcalde Bogotá, Gustavo Petro y el senador, hombre de confianza y heredero del cuestionado ex presidente Álvaro Uribe, Iván Duque. Ambos tuvieron un auténtico pulso en la contienda del 11 de marzo, que se refleja en la votación alcanzada por cada uno:

  • Gustavo Petro: 2’849.331 votos
  • Iván Duque: 4’038.101 votos

Mientras Petro obtuvo su votación con una campaña política limitada en recursos, una guerra mediática, un atentado y un presunto fraude en contra, además, sin estructuras políticas; Iván Duque logró su votación gracias a la sombra de Uribe y los votos que le pusieron otras fuerzas derechistas, como Cambio Radical, mas no por su mérito o idoneidad para ser candidato presidencial.

Esto significa que de no ser por esa primera y silenciosa unión en su contra, fácilmente Petro hubiera ganado el pulso  y su votación hubiera sido mayor a la obtenida por Duque.

Ahora bien, considerando que tanto el Centro Democrático (partido de Álvaro Uribe) como Cambio Radical (partido de Germán Vargas Lleras, candidato presidencial), obtuvieron las mayorías en el congreso, se deduce que el objetivo de estos partidos no sólo es conservar el poder a toda costa, sino evitar que cualquier intención de cambio pueda hacerse realidad. De ahí que hayan escogido a Petro como el rival a vencer y que todos sus esfuerzos se concentren en derrotarlo.

En ese contexto, para entender la medición de fuerzas que se proyecta en las elecciones presidenciales, a la votación individual de Petro hay que sumarle la votación obtenida por Lista de la Decencia, que en el senado obtuvo 4 curules y 523.286 votos; mientras que en cámara, obtuvo 2 curules y 262.282 votos.

Es decir que Petro y sus congresistas alcanzaron un total de: 3’634.899 votos, una cifra bastante superior a la que se proyectaba, y con la cual Petro llega con claras y reales opciones para competir por la presidencia de Colombia.

Vale la pena mencionar que Petro propone una serie de reformas, cambios estructurales y acciones orientadas a la construcción de paz. Duque basa su candidatura en revivir las políticas y la doctrina de Álvaro Uribe, amenazando la implementación del Acuerdo de paz y la continuidad de los diálogos con la guerrilla del ELN. Algo similar sucede con Cambio Radical, que en la práctica propone y plantea lo mismo que el Centro Democrático.

Con unas fuerzas políticas decididas a hacer lo que sea necesario para impedir la transición a una era de paz, la implementación de reformas estructurales y la renovación; que cuentan con claras mayorías en el parlamento, es urgente que aquello que otros candidatos llaman “polarización”, se convierta en una profunda reflexión de la realidad que hoy tiene el país y los dos modelos entre los que se decidirá su futuro.

Aunque es poco probable que suceda antes de la primera vuelta, Petro sigue insistiendo en la imperante necesidad de conformar una gran alianza, donde él y otras fuerzas políticas como el Polo Democrático, la Alianza Verde y algunos sectores del Partido Liberal, hagan una sola fuerza que pueda arrebartale el poder a esas otras fuerzas políticas, evitando que el modelo de país que ellos proponen siga rigiendo los destinos de los colombianos.

 

Latin American Post | Samuel Augusto Gallego Suárez

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