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Nicaragua declara la guerra a las redes sociales

Según la vicepresidenta y primera dama, Rosa Murillo, estas plataformas “influyen negativamente” en la población

Nicaragua declara la guerra a las redes sociales

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Los nicaragüenses están inquietos, en su programa diario de televisión, la vicepresidenta Rosa Murillo, quien también es esposa del presidente Daniel Ortega, dijo lo siguiente: “estoy conversando con el presidente de la Asamblea Nacional para revisar el uso de las redes sociales en este país, pues están influyendo negativamente en mis compatriotas y afectan a la capacidad de convivencia de las familias en Nicaragua”. Esta es la forma –llena de eufemismos- que tiene la mujer del Comandante de imponer una censura a las críticas que le llueven, tanto a ella como a su marido, a través de las redes sociales.

En este país centroamericano, cualquier manifestación crítica con el Gobierno es disuelta con violencia, los opositores son silenciados y los periodistas hostigados y perseguidos. Por eso la idea de Murillo ha sido tomada con mucha seriedad por la población, que ha mostrado su indignación precisamente en los canales que ella quiere censurar: Facebook, Twitter y YouTube. La Vicepresidenta alega que esta decisión “protegería la concordia que hemos trabajado en profundidad para construir nuestro país”.

Daniel Ortega, quien ya acumula 11 años en el poder, no ha tenido problema en silenciar radios –normalmente comunitarias- y gestionadas por mujeres que critican la inacción del Gobierno ante la ola de feminicidios, cada vez más violentos, que asola a este pequeño país. Un ejemplo es Radio Voz de Mujer, emisora que fue cancelada y sus equipos requisados.

Por supuesto, esta persecución a la libertad de expresión no afecta a los medios controlados por la familia Ortega, cinco de ellos son canales de televisión que emiten en abierto y cuya programación se centra en telenovelas y producciones de baja calidad que denigran a la mujer y las capas más pobres de la población. Especial polémica causó el concurso “La madre panza” en la que se premiaba a una adolescente por ser la madre más joven de Nicaragua. Un hecho vergonzoso en un país en el que si una menor de 16 años queda embarazada se considera violación y el caso debe ser investigado.

Periodistas e intelectuales han estallado en las redes sociales tachando al Gobierno de “demagógico”, por decir que quiere proteger a la familia y a los menores de estas plataformas pero luego los medios afines al poder degradan de forma sistemática a los grupos de población más vulnerables.

Grupos políticos de la oposición como el Frente Amplio por la Democracia (FAD) han rechazado frontalmente esta propuesta de Murillo y Ortega recordando que el Gobierno “denigra y hostiga a los adversarios políticos a través de equipos gubernamentales que trabajan en la sombra”, haciendo clara referencia al “ejército” de community managers que según la oposición se encarga de inundar las redes de noticias falsas y ataques contra quienes critican al Gobierno.

¿Conseguirá el matrimonio Ortega Murillo controlar el único espacio donde los nicaragüenses todavía pueden expresarse con libertad? Sí deciden seguir adelante es seguro que se encontrarán con una férrea oposición, tanto en el terreno político como en las calles.

 

Latin American Post | José María González Alonso