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Así vota el venezolano

A  la hora de elegir se despiertan algunos razonamientos básicos que activan al pueblo a votar por un lado o el otro

Así vota el venezolano

En Venezuela, a la hora de elegir representantes, se despiertan algunos razonamientos básicos que activan al pueblo a votar por un lado o por el otro. La lealtad, el castigo, la ilusión, emoción y la responsabilidad han sido cuatro elementos existentes en la atmosfera electoral durante la era democrática venezolana que han determinado el comportamiento eleccionario, incluso prevaleciendo algunos de forma combinada y otros que dominan claramente. En la historia de nuestro pueblo ha habido elecciones en donde el electorado ha tenido que asumir ese sentido de responsabilidad para impulsar transformaciones políticas, haciéndose dueño de ese cambio. 

Esa responsabilidad se pudo observar en 1946, primera elección directa y universal de nuestra historia contemporánea. También se notó en 1952 cuando Pérez Jiménez tuvo que hacerse dueño de manera fraudulenta e imponer su poder dictatorial a pesar de ser Jóvito Villalba el ganador elegido por el pueblo. A partir de 1958 se fueron conformando regiones leales, mayormente en el interior del país, Acción Democrática gozaba de la lealtad de la región llanera y oriental mientras que la región andina hacia lo mismo para Copei, Caracas siempre fue una ciudad muy inconstante ante esta polarización partidista. Este elemento de lealtad fue desplazado por el voto castigo que se evidenció al final del primer gobierno de Rafael Caldera y de CAP I.

Ahora bien, CAP II trajo la ilusión a los venezolanos de un regreso de los conocidos petrodólares de su primer gobierno. Esto deja claro que las ilusiones que pueden despertar en las masas se convierten en un fuerte mecanismo para lograr una victoria electoral. 

En 1998, se puede observar una mezcla de voto castigo con emoción e ilusión. Chávez ostentó una votación dura y mayoritaria en donde los votantes querían ser parte del cambio, llenos de ilusiones de que ellos podrían hacerse cargo del cambio que el país requería. El voto por Maduro por supuesto que fue leal, una lealtad que lastra la militancia del PSUV y que se mostró ante una posible victoria de la oposición perdiendo el sentido de responsabilidad. 

Siguiendo la secuencia debería emplearse un voto cargado de responsabilidad social y castigo en las próximas elecciones, ya que es mucho el descontento por la inflación, el desabastecimiento y la inseguridad. Pero, con la ilusión, la emoción y la responsabilidad fuera del escenario electoral propiciado por el manejo institucional, como un órgano más, del ejecutivo, quedan dos escenarios posibles y que al parecer son los que van a reinar, lealtad; esa militancia del PSUV (partido de gobierno) y la abstención; un nuevo fenómeno que hay que sumarle al comportamiento electoral venezolano, que se originó en las elecciones parlamentarias del 2005 y que parecía ser efímero, por parte de quienes oponen a este régimen. 

A pesar de que la abstención es un método de protesta respetable, siempre y cuando haya planes subsiguientes para afrontar dicha decisión tan riesgosa, sin ninguno, solo nos queda preguntarnos ¿qué pasará el 21 de mayo? lo que sabremos después del 21 de mayo es que la responsabilidad social habrá desaparecido del escenario electoral y que tendremos dos bandos enfrentados negociando bajo la mesa, mientras el pueblo venezolano sufre los desaciertos, económicos de quienes gobiernan y políticos de quienes los adversan.        

  

Latin American Post | Bersan Vizcaya

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