Remesas: La esperanza de muchos venezolanos en la frontera

Remesas cobradas por venezolanos benefician balanza de pagos de Colombia 

Remesas: La esperanza de muchos venezolanos en la frontera

Según una encuesta publicada en diciembre pasado por la firma DatinCorp, más de la mitad de los venezolanos (59%) tienen un familiar directo en el exterior y un gran número de ellos depende económicamente del dinero que les envían desde otros países. 

La grave situación económica ha hecho que unos cinco millones de venezolanos hayan emigrado en los últimos cuatro años a diversos países del mundo en busca de oportunidades laborales y se espera que en los próximos años la cifra siga aumentando.

El férreo control cambiario y la prohibición que existe en el país para recibir encomiendas y envíos de dinero desde el exterior ha convertido a Cúcuta en un centro estratégico para los envíos de remesas de los venezolanos en el exterior, especialmente aquellos que viven cerca de la frontera colombo-venezolana.

Aunque, según informan las fuentes, la mayoría de estos envíos no superan los $200 dólares y tienen una media de 100 dólares, cifra que en la mayoría de los países no representa una gran suma de dinero, para los venezolanos, al convertirlos en bolívares en el mercado paralelo les representan unos 29 salarios integrales, una cifra que difícilmente algún venezolano puede obtener trabajando en su país, ni siquiera los más preparados académicamente.

Según las cifras de los agentes de cambio, se estima que en el 2017 entraron al Norte de Santander y especialmente a Cúcuta de $1.200 a $1.500 millones de dólares, producto de las remesas que reciben los venezolanos de sus familiares en el extranjero.

Eso llevó a que, a principios de 2018, el presidente Nicolás Maduro decidiera reactivar el Dicom y que pidiera a los familiares enviar sus remesas a través de este sistema, para tratar de captar una parte de esas divisas para su economía.

Sin embargo, como el Dicom no reconoce el tipo de cambio real del mercado, sino que se maneja aún como una divisa controlada, no resulta atractivo ni beneficioso para los ciudadanos.

De esta manera son pocos los osados que envían remesas por esta vía para ser cambiadas a una tasa de $25 mil bolívares por dólar o $30 mil bolívares por euro, mientras en el mercado paralelo estas divisas se pagan por diez veces ese valor.

Esto ha hecho que la fila de venezolanos en los operadores cambiarios en Cúcuta que reciben las remesas sea interminable. Adicionalmente, muchos de los venezolanos que cruzan la frontera para recibir las vitales remesas que les envían sus familiares, las gastan en Colombia comprando alimentos y medicamentos escasos en Venezuela, por lo que estas remesas están beneficiando la balanza de pagos de Colombia, en vez de beneficiar la economía de Venezuela.

Finalmente, aunque la mayoría de las remesas están destinadas a suplir las necesidades alimentarias y de salud de las familias en suelo venezolano, también hay un pequeño porcentaje que se destina a la compra de bienes inmuebles y automóviles, que constituyen el sistema de ahorro de los migrantes con planes de retornar a su país en el futuro.

 

Latin American Post | Daniel Ramírez Pérez

Copy edited by Susana Cicchetto

 

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