Estados Unidos, el fracking los convierte en el coloso petrolero

Mientras los Estados Unidos, que hasta hace pocos años era el principal importador mundial de petróleo, se mantiene en la punta petrolera gracias a esta nueva técnica, los daños ambientales son incalculables

Estados Unidos, el fracking los convierte en el coloso petrolero

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, declaró a finales de diciembre de 2017, que revocaría una norma que establecía regulaciones para la técnica de extracción de hidrocarburos conocida como fracturación hidráulica (fracking) con el propósito de situar al país del norte como primer productor mundial de petróleo.

La técnica del “fracking” consiste en perforar un pozo a una profundidad de más de 2000 metros, para lograr uno o varios ductos de elevada permeabilidad inyectando agua a alta presión, arena y una combinación de agentes químicos, para que la roca se fraccione o se rompa y se abra una fractura controlada en la sección donde se encuentra el petróleo y el gas.

A mediados de 2015, los países miembros de la OPEP considerando el objetivo del gobierno de los Estados Unidos de no disminuir la producción de petróleo por “fracking”, incrementaron la producción de crudo con la finalidad de saturar el mercado de hidrocarburos y lograr la disminución del precio del barril de crudo hasta un valor en que, a las empresas con técnicas en la extracción por fracturación hidráulica, les fuese inviable la producción petrolera. Con los ajustes necesarios, y gracias a que a finales del 2016 los países de la OPEP disminuyeron la producción, la industria petrolera norteamericana soportó las variaciones de los precios y con el hallazgo de nuevos pozos, su producción se incrementó a más de 10 millones de barriles al día, informó la Administración de Información de Energía (AIE), convirtiendo al país en el nuevo monarca petrolero gracias al fracking.

¿Qué consecuencias trae para América latina?

Para Venezuela, severamente afectada por la caída vertiginosa de su producción petrolera y de la disminución de los precios del barril de petróleo, y que además desde hace varios años se ve sumergido en una crisis económica y política sin precedentes en el hemisferio, la perdida de espacios en el mercado estadounidense, y siendo el país norteamericano el principal proveedor de divisas para realizar las transacciones económicas, infiere que la inflación pueda incrementar a más del 30.000% según cifras de Fondo Monetario Internacional y que aumente el desabastecimiento y la escasez.

Tanto para paises latinoamericanos miembros de la OPEP, como Ecuador, cómo para los que no, como México, sus ingresos por venta de petróleo se verán disminuidos por lo que sus economías deberán realizar ajustes a fin de no caer en índices negativos.

¿Y a nivel mundial?

Mercados como el asiático, pueden ser inundados con petróleo norteamericano. El monopolio ya no lo regentará Arabia Saudita ni Rusia, ahora existe un nuevo competidor, cuyos precios, a pesar de la técnica, son altamente competitivos.

Grupos de defensa del medio ambiente han manifestado que los desechos de los químicos empleados en la extracción de petróleo por fractura hidráulica son altamente tóxicos, debido a que el líquido acuoso que resulta después de la extracción tiene una composición que incluye hidrocarburos, grasas y materia biológica. Esto causa que el agua obtenida posterior a la fractura de sustrato rocoso no pueda reutilizarse, ni se pueda redirigir a fuentes de agua dulce o salada lo que implica que se debe tratar y esto implica un costo adicional para las empresas. El tratamiento para neutralizar estos residuos puede encarecer la producción de petróleo mas todo parece indicar que esta técnica seguirá generando más barriles de petróleo a una economía ya de por sí poderosa.

 

Latin American Post | Armando Garnica

Copy edited by Carlos Eduardo Gómez Avella

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