¿MERCOSUR y la Unión Europea logrará acuerdo?

Las negociaciones entre ambos bloques para alcanzar un acuerdo de libre comercio llevan más de 20 años

¿MERCOSUR y la Unión Europea logrará acuerdo?

Los funcionarios pasan, pero las negociaciones parecen no terminar. En 1995, MERCOSUR y la UE comenzaron a negociar un acuerdo que pretendían finalizar para 1999. Más de 20 años después, las negociaciones continúan y, por más ánimos renovados que haya, la lista de desacuerdos sigue presente. Los nuevos gobiernos en América Latina impulsan las conversaciones, pero no parecen demostrar una sintonía política pues priman los intereses nacionales. Adcionalmente, la suspensión de la membresía de Venezuela también ha cambiado el panorama. En Europa también se vive un contexto cambiante y, en particular, el Brexit supone retos importantes para la región. A pesar de todos estos obstáculos, las próximas semanas serán claves para el devenir de las negociaciones entre MERCOSUR y la UE para ver si se logra un acuerdo o se suspenden nuevamente las conversaciones.

Cambios políticos

Las negociaciones pasan de estar lideradas por Alemania y Brasil, a nuevos actores como Francia y Argentina. El poder, legitimado por el resto de los miembros, siempre parece estar en manos de los países más fuertes de cada bloque. En esta coyuntura, las últimas negociaciones se dieron entre Mauricio Macri y Emmanuel Macron, quienes dejaron en claro la necesidad de un acuerdo, pero entre quienes existen ciertas diferencias.

Hoy en día existe un un contexto totalmente diferente al de los años ’90, actualmente los bloques están mucho más maduros. En estos momentos, un acuerdo podría significar un impulso para ambos grupos y darles una salida al estancamiento económico que están viviendo (sobre todo en los países suramericanos).

¿Qué está en juego?

Se busca lograr un acuerdo de libre comercio entre ambos bloques con la premisa de incrementar el comercio, especialmente en tecnología, transporte y ciencia. Sin embargo, pareciera que nada ha cambiado en los más de 20 años y que la agenda negativa sigue siendo la misma: agricultura y agroindustria (especialmente los biocombustibles) y el sector automotriz.

El 30 de enero, los delegados europeos presentaron una propuesta técnica a MERCOSUR que fue tomada como solución potencial de las trabas que se han dado hasta el momento en materia de agricultura. La oferta original europea consistía en 70.000 toneladas de ternera, mientras que el MERCOSUR solicitaba como mínimo 200.000 tn para ingresar al mercado europeo. Según los negociadores europeos, la nueva oferta sería de 99.000 tn, lo que debería ser compensado con una mejor oferta para el ingreso de lácteos y autos europeos en los países del MERCOSUR. Quedan por negociar temas sensibles como los derechos de propiedad intelectual, las normas de origen o el acceso a los servicios marítimos.

No obstante, dentro de la propia Europa no está clara esta oferta ya que hay sectores que se oponen. Uno de ellos es la Copa-Cogeca, la mayor organización de granjeros europeos, que califica como inaceptable y poco ambicioso el aumento de la cuota. Según la organización, más del 75% de la carne de ternera que importa la UE es de América del Sur y afirman que Irlanda, que exporta más del 50% de su producción al Reino Unido, podría verse gravemente afectado tras el Brexit. Países como Francia, Polonia, Hungría e Irlanda se oponen a este acuerdo.

En cuanto al tema de las autopartes, MERCOSUR ofrecía un período de desgravación de 15 años, con 7 de gracia, sumado a que el 40% de las autopartes que provengan de la UE sean originarios de otros países como de Sudeste Asiático. Las autopartistas de la región del sur, pretenden que se proteja a la producción y no se genere una importación masiva que terminaría por destruir la industria. Sin embargo, una de las opciones para compensar el aumento de la cuota de carne sería disminuir los tiempos para importar autopartes a 12 o 10 años.

Las reglas de origen son uno de las exigencias del MERCOSUR, ya que pretenden imposibilitar que ciertos insumos o productos importados sean nacionalizados por los europeos y luego los revendan como propios. Desde la UE se argumenta que debería flexibilizarse la idea, ya que las cadenas de valor son globales y requieren de una triangulación. Por su parte, uno de los temas en que los europeos se muestran menos flexibles es el de derechos de propiedad intelectual. La UE busca obtener un uso exclusivo de las patentes y pruebas para desarrollar productos especialmente en el área farmacéutica, por ejemplo, ampliando la duración de las patentes sobre medicamentos a más de 20 años. El MERSOSUR se niega a cambiar la legislación, porque lleva a mayores precios y limitación de medicamentos, y restringe el uso de las patentes a cualquier productor.

 

Latin American Post | Henry Alonso Galindo
Copy edited by Santiago Gómez Hernández

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