Argentina: ¿Podrá Macri vencer a la inflación?

En el 2017, la inflación en Argentina cerró en 25% debido a una serie de ajustes en distintos sectores como transporte y servicios públicos 

Argentina: ¿Podrá Macri vencer a la inflación?

Existe un debate entre los especialistas sobre las prácticas más efectivas y menos costosas para abordar cualquier problema macroeconómico. No obstante, cuando un país tiene un problema económico de tipo inflacionario y de caída del PIB a la vez, es decir, estanflación, parece que hay consenso entre los expertos. Estos coinciden en que la primera tarea es atacar la caída del PIB, encauzar la inflación y moderar sus patologías periféricas. Posteriormente, luego de lograr el crecimiento del PIB, se debe abocar de lleno al fenómeno inflacionario, que sin duda alguna afecta a toda la población.

En la Argentina de Mauricio Macri, y con distintos grados de avances, el tratamiento para encauzar la inflación se encara desde el plano fiscal y monetario. En búsqueda de la estrategia más efectiva, las políticas oficiales procuran optimizar las correcciones salariales y la calidad del empleo para mejorar la productividad del trabajo e incorporar armonía futura a los precios relativos.

Para el año 2017, la inflación en Argentina cerró en 25%, producto de una serie de ajustes que se han venido realizando durante los últimos dos años, en donde destacan los sectores de transporte y servicios públicos.

El Banco Central de la República de Argentina (BCRA) junto con el Ejecutivo Nacional trazaron una meta para el trienio 2018-2019-2020 de 8-12%, 10% y 5% de inflación, respectivamente. Sin embargo, a finales de diciembre del año pasado el BCRA tuvo que recalibrar la meta de inflación para este año a 15%. El reajuste se debe a motivos macroeconómicos, especialmente a ajustes de precios que aún faltan por realizarse en varios sectores de la economía, donde destacan: transporte y salarios. Lo anterior incidirá en el sector de alimentos de forma directa.

Adicionalmente, se presentó otro fenómeno aparentemente imprevisto. Las tasas de interés tuvieron que ser reajustadas y el valor de cambio de la moneda oficial ha venido subiendo paulatinamente, ubicándose a la fecha alrededor de los 20 pesos/dólar. Evidentemente, esta depreciación del peso argentino va a incidir en los precios de los bienes importados, en especial en aquellos de lujo y que no se producen en el país, que aunado a los otros factores mencionados dificultan el cumplimiento de la meta para este año.

Mientras tanto, el Ministro de Hacienda de Argentina, Nicolás Dujovne, ratificó en días pasados que confía en que alcanzarán la meta de 15% para este año: "la inflación va bajando", aunque admitió que "el ritmo no es el que queríamos hace dos años". Dujovne afirmó que "Argentina se está ordenando y va a crecer por segundo año consecutivo". El ministro también argumentó que "hay una revolución silenciosa de la macroeconomía y se empieza a armar un círculo virtuoso, con metas fiscales que nos llevan al equilibrio, inflación que está bajando y una economía que se integra al mundo".

Por todo lo anterior, parece que el presidente Macri tiene todo un reto por delante: ganar credibilidad en un contexto macroeconómico no tan favorable. Especialmente, si se tiene en cuenta que la inflación parece que le está ganando la carrera desde el año pasado: la misma se estimó en 2017 entre 12-17% y cerró en 25%, para este año se estima en 15% pero el FMI y otros especialistas proyectan poco más de 18%.

 

Latin American Post | Nelson Acosta
Copy edited by Marcela Peñaloza

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