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¿Cuánto costaron los desastres naturales en el 2017?

 El año pasado pasará a la historia como el año que logró vencer al 2005 en billones de dólares de pérdidas económicas que hubieran podido evitarse

 

¿Cuánto costaron los desastres naturales en el 2017?

 

Con una cifra que supera los 306 mil millones de dólares estadounidenses, el 2017 se ubica por encima del 2005 cuando se registraron 215 mil millones en pérdidas económicas por algo a lo que “equivocadamente se ha llamado desastre natural”, según el experto en gestión ambiental y prevención del riesgo, Gustavo Wilches Chaux.

 

Se sabe que partir de premisas falsas sólo conduce a conclusiones equivocadas, por lo que Wilches Chaux enfatiza que es equivocado hablar de Desastres Naturales, “cuando confundimos el fenómeno natural con el desastre, nos impide ver en realidad cuáles son las causas del desastre y por lo mismo, evita actuar adecuadamente, además evita identificar cuáles son los claros responsables de que se produzca un desastre, porque muchas veces la causa de un desastre no es ni la ignorancia ni las causas naturales, son las decisiones mal tomadas”.

 

La revista científica Nature Climate Change publicó recientemente la compilación de 27 modelos predictivos a través de una investigación realizada por la Universidad de Ciencia y Tecnología del Sur de Shenzhen y liderada por Chang-Eui Park , PhD, en la que se expone claramente la emergencia por el avance de la desertificación en el mundo si las temperaturas aumentan de 1,5 a 2 grados centígrados con respecto a la era preindustrial. El planeta podría secarse entre un 24 y un 32%, poniendo en riesgo la vida de millones de especies que componen la biodiversidad en todo el mundo. La seguridad alimentaria de cientos de millones de personas estaría en grave riesgo, sin mencionar el suministro de agua potable y el incremento en la posibilidad de ocurrencia de incendios forestales.

 

Regiones semiáridas de Centro y Suramérica sería algunas de las más afectadas sumadas observándose un avance de la desertificación progresivo que pone en riesgo la economía de estas regiones así como la vida de sus pobladores.

 

“Colombia ha sido mencionado como uno de los tres países más vulnerables al cambio climático, me parece absurdo, porque tenemos una cantidad enorme de ventajas comparativas, distintas fuentes de agua, los páramos que si están protegidos, pueden tener una capacidad mayor de adaptación que si nos dedicamos a destruirlos”, enfatiza el experto en gestión ambiental y prevención del riesgo.

 

Los eventos naturales, que ligamos como desastres naturales, golpearon de gravedad no sólo la vida de los estadounidenses, de los habitantes del Caribe y parte de Centroamérica, sino que también golpearon sus finanzas de una manera considerable.

 

Según un estudio de la CEPAL, “por cada dólar invertido en la prevención del riesgo, se dejan de gastar aproximadamente siete en la atención del desastre”, esto da una clara muestra de la posibilidad que tiene el planeta de evitar que un evento natural se convierta en desastre. “En el año 1985 una erupción volcánica en Colombia, un evento natural, cobró la vida de 25 mil personas, y se convirtió en desastre porque la avalancha de lodo y piedras se encontró en su camino a la ciudad de Armero, de no existir esa ciudad en ese lugar, no habría sido un desastre, sólo habría sido un evento natural”, afirma Wilches y agrega que “por eso una de las variables sobre la cual se debe trabajar desde la gestión ambiental es la planeación del territorio”.

 

Respecto a la inversión en la prevención del riesgo de desastres, “la humanidad ha ido avanzando, cada vez somos mejores en rescatar los náufragos, pero cada vez generamos más condiciones para que haya naufragios”, considera el experto en la prevención y atención de desastres.

 

Los equipos de emergencia y atención de desastres se han ido especializando, la experiencia y experticia se ha ido incrementando en la medida en que cada día suceden más eventos naturales, que gracias a unas condiciones como la ausencia de la ordenación del territorio, el deterioro de los ecosistemas y los cambios generados en la atmósfera terrestre, entre otros, se convierten en desastres.

 

Mayores recursos son destinados a incrementar los presupuestos de los equipos de atención de emergencias, rescatistas, bomberos, cruz roja e incluso las fuerzas militares y de policía de distintos países en Latinoamérica tienen sus propias divisiones para la atención de los desastres. Sin embargo, al parecer la cantidad de víctimas se incrementa paralelamente con el incremento del presupuesto, lo cual lleva a pensar que este tipo de situaciones no se solucionan con dinero o al menos no invirtiéndolo de esa forma.

 

La niebla del 52

 

Uno de los episodios de la historia más reconocidos a nivel mundial fue el invierno londinense de 1952 cuando el primer ministro Winston Churchill comunicó al pueblo británico palabras de aliento “Solo Dios puede levantar la niebla, pero yo el primer ministro, estoy a favor de reducir el sufrimiento es por eso que me comprometo a poner a disposición inmediata más dinero para el personal de los hospitales, más dinero para equipo y una investigación pública, completa e independiente para saber la causa de la contaminación, para que esta calamidad nunca más nos vuelva a suceder”.

 

La niebla a la que se refiere Churchill fue una gran nube de humo producto de la combustión de carbón de mala calidad en las chimeneas de casas y oficinas que enfrentaban el invierno más frío de la historia hasta ese momento. La niebla del 52 dejó un saldo de 12 mil vidas y más de 100 mil con afecciones respiratorias y no fue un desastre natural o un “acto de Dios”, como lo calificó Churchill en ese entonces, fue un acto del hombre, al igual que el cambio climático.

 

El Cambio Climático y las causas de los eventos naturales

 

Anteriormente se especulaba sobre la responsabilidad del Cambio Climático en el incremento en intensidad y fortaleza de los eventos naturales como los huracanes, pero la duda quedó resuelta gracias a una investigación de la Universidad Estatal de Pensilvania en el país cuyo presidente niega la existencia del Cambio Climático. Mediante la ecuación Clausius-Clapeyron, se demuestra que por cada medio grado centígrado que aumente la temperatura de la atmósfera, se incrementa su humedad en un 3% aproximadamente. Si alguien todavía se pregunta si el Cambio Climático agudiza la fuerza, intensidad y periodicidad de los huracanes, la respuesta está en la temperatura del Golfo de México que actualmente es más de medio grado por encima del promedio histórico y fue el escenario de varios eventos huracanados como el que sacudió la ciudad de Houston el año 2017. "El cambio climático significa que cuando tenemos un evento como Harvey, las cantidades de lluvia probablemente sean más altas de lo que hubieran sido de otra manera", fueron las declaraciones al respecto de la portavoz de la ONU en Ginebra.

 

La prevención del riesgo “no son aditamentos que se le ponen al desarrollo”, afirma Wilches Chaux, “tristemente he visto cómo algunas herramientas de gestión del riesgo para la adaptación climática se entienden como el “airbag” que se infla en el carro al momento de tener un accidente y al mismo tiempo el presupuesto normal lo destinamos al licor para el chofer”.

 

Tal vez, según los conceptos enunciados por la ONU, la CEPAL y por expertos como Gustavo Wilches Chaux, de haber invertido 43 mil millones de dólares en restauración de ecosistemas, evitar la deforestación, combatir la desertificación y cambiar hábitos de consumo en las comunidades, se habría podido evitar el gasto de 306 mil millones de dólares en las pérdidas ocasionadas por unos desastres que no son naturales sino propiciados por la raza humana.

 

Latin American Post | Alberto Castaño Camacho

Copy edited by Laura Rocha Rueda 

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