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El temor de una Colombia comunista: ¿El Castrochavismo?

El miedo de la mayoría de colombianos es un gobierno de izquierda, pero, irónicamente, siguen gobernando los mismos que han desfalcado el país

El temor de una Colombia comunista: ¿El Castrochavismo?

Colombia al parecer ya rebosó la copa. A lo largo de su historia esta nación ha tenido que lidiar con la guerra, el narcotráfico, el desempleo y peor aún, con la corrupción. Los actores armados de izquierda saben que tienen tres salidas: la primera es negociar con el gobierno y ponerle fin al conflicto, la segunda es morir en su lucha insurgente contra el Estado, la tercera es que sean capturados y llevados a prisión donde posiblemente se morirán de viejos.

La Farc comprendió eso antes de que fuese demasiado tarde y tuvo la oportunidad de salir bien librada de una guerra que no les dejó otra opción. El Eln está en diálogos con el gobierno y es probable que también adquiera beneficios similares a los farianos. Sin embargo, quedan muchos vacíos en el papel como el tema de las víctimas, las reparaciones, la verdad, la justicia, etc. De modo que el proceso de paz ejecutado por Juan Manuel Santos se ha convertido en un arma de doble filo, de la cual otros sectores buscan sacar partido.

Para nadie es un secreto que Colombia vive una terrible etapa de polarización donde la mitad está para un lado (a favor de Santos) y la otra mitad para el otro (a favor de Uribe). Esto se convierte en un desafío que deja diversas interpretaciones en la opinión pública, pues de parte y parte hay líderes muy influyentes que no dejan que se desarrolle un efectivo acuerdo nacional. Las preguntas principales son ¿qué es el Castrochavismo? ¿de dónde surgió? ¿por qué causa tanto temor? Se dice que el Castrochavismo fue un término inventado por el ex presidente Álvaro Uribe Vélez y el cuál ha sido un instrumento de marketing político como estrategia para defender su postura en contra del acuerdo firmado con las Farc, pues este hace unos reparos y alega que lo que se logró con el proceso de paz fue el inicio de una era comunista para el país, citando como ejemplo los problemas económicos-sociales que han vivido Cuba y Venezuela debido a este sistema político. Por lo tanto, sectores de la clase media y la clase alta colombiana rechazan el plan de trabajo que hizo el presidente durante sus ochos años de mandato y lo culpan de las futuras consecuencias que estas puedan derivar para la nación.

Hay que entender que los dirigentes de las Farc tienen muy poca credibilidad política y según los politólogos será muy difícil que logren difundir con éxito sus ideas, ya que su pasado criminal siempre será su punto débil ante los medios de comunicación. Aseguran que es muy difícil que alguien como Timochenko llegue al poder. Ahora bien, Colombia tiene demasiados problemas y su única causa no ha sido la guerra, al contrario, la corrupción ha sido la principal fuente de desigualdad e inequidad que azota a los colombianos. Paradójicamente el virus de la corrupción se ha generado en los mismos gobiernos que hemos tenido desde el día de la independencia y no han sido precisamente de izquierda. Esto no quiere decir que las ideas socialistas sean el camino o la solución a todos los problemas que hay en el país, sino que debe servir para hacer una reflexión acerca de los líderes que se están escogiendo en las fechas electorales.

Colombia se encuentra en un momento crítico. La economía el año pasado tuvo un bajo crecimiento, el desempleo se ha disparado y sigue habiendo inconformismos con el sistema de salud y pensión, que han resultado ser ineficientes. Este análisis lo hace el mismo pueblo que a través del tiempo se ha dejado manipular, pero que a su vez ha ido entendiendo que se necesita un cambio y ese cambio no requiere una pelea entre izquierda y derecha, requiere encontrar a un verdadero líder que sepa llenar esas necesidades y que todos los colombianos por fin tengan oportunidades.

Lo primero que se debe hacer es educar al pueblo para que sepa cuestionar, elegir y exigir sus derechos.

 

Latin American Post | Brandon Martínez

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