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¿Cuándo saldrá América latina de la pobreza?: Nuevas perspectivas

Medir la miseria en la región significa establecer mecanismos eficientes y actuales

¿Cuándo saldrá América latina de la pobreza?: Nuevas perspectivas

Hablar del tema de la pobreza es meternos en un tema espinoso y al mismo tiempo extrovertido. Por sí solo, el tema resulta muy suspicaz. Una de las formas más recurrentes para acercarse al tema de la pobreza y, en nuestro caso en la región de América Latina, es a través de la economía. Preferentemente, tomando como herramienta de análisis la propia macroeconomía.

 

Considero oportuno poner en contexto algunos conceptos, para lo que será el presente artículo reflexivo sobre el tema de la pobreza en América Latina y la posibilidad de acercarnos a una respuesta a la misma. Requerimos, en primer lugar, una herramienta de medición. En este caso en particular es necesario señalar algunos cambios que se han gestado en el ámbito conceptual.

 

Anteriormente, la pobreza se medía y los índices eran resultado de un coeficiente que determinaba la capacidad o insuficiencia en la relación de la dinámica social con la económica. Es decir, se determinaba el rango de pobreza tomando en cuenta los niveles de crecimiento de la tasa económica en relación con la tasa de crecimiento poblacional. Al ser la primera baja y la segunda alta, se establecía la existencia de un excedente de pobreza.

 

En otras palabras, era más grande el mercado laboral que debería estar económicamente activo y contrario a esa necesidad inmanente, la realidad era que no tenían acceso al trabajo, mucho menos a la posibilidad de generar algún ingreso. Con ese criterio de medición de la pobreza, el escenario resultaba y resulta desolador. Las políticas económicas públicas de los gobiernos de los países de América Latina se centraban en ampliar el mercado laboral.

 

Hoy, sin embargo, tanto los criterios para medir la pobreza como las intenciones gubernamentales son diferentes. Actualmente, se cambió la forma de medir la pobreza como se hacía desde la década de los años sesenta. Sobre todo, porque científicos sociales y económicos, se han percatado que la dinámica social hoy es totalmente diferente a décadas pasadas.

 

Hoy en día, los gobiernos, actores políticos, sociales y económicos, se ven involucrados en comprender los nuevos desafíos que están imponiendo las variables demográficas. Baste con poner un ejemplo concreto para ilustrar lo dicho: la vejez. La situación está en un creciente aumento, la población que cada vez es más vieja y no puede protegerse económicamente con una pensión.

 

Otro factor clave, que ha cambiado los criterios de medición, es que actualmente existe un mejor y mayor acceso a la información. En principio, el acceso es un elemento fundamental para que las personas por iniciativa propia encuentren mecanismos para salir de la pobreza. Pensemos en este caso en intenciones de tinte micro empresarial. Con ello se multiplican las áreas de oportunidad.

 

Otro reto al que se enfrentan los analistas que buscan medir el impacto de la pobreza y, en el mejor de los casos, proponer mecanismos para erradicarla, es que es necesario realizar mediciones en torno a las capacidades vigentes de vulnerabilidad social y social demográfica. Lo que significa que es necesario ser más proactivo en el análisis y propuestas.

 

En la actualidad, para acercarnos a una respuesta plausible sobre la interrogante propuesta en este artículo, los gobiernos de América Latina están optando diseñar políticas económicas para combatir la pobreza. Las políticas se centran en priotizar los avances económicos sin abandonar los avances de carácter social. La CEPAL apunta hacia este camino.

 

LatinAmerican Post | Abner Rodríguez

 

Copy edited by Marcela Peñaloza

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