Portugal suda por el fuego

Mientras el gobierno aprueba un paquete de ayudas para los damnificados, la sociedad exige cambios

Read in English: Portugal keeps on sweating

El Gobierno portugués aprobó un paquete de 130 millones de euros para ayudar a las víctimas y a la reconstrucción de las zonas afectadas por los incendios que se propagaron, desde el mes de junio, en el país. Sin embargo, esta solución se da como consecuencia de las continuas protestas por parte de la población que exige soluciones a largo plazo.

Dentro de ese paquete de ayudas aprobado por el Ejecutivo portugués, se destinará una menor parte (30 millones) para la reconstrucción de viviendas y el resto para ayudar a las empresas, a fomentar el empleo en las zonas quemadas, a promover planes de inversión y a indemnizar a las familias de las víctimas mortales.

El Gobierno del primer ministro António Costa se vio acorralado y tomó la decisión de ayudar con ese monto luego que, en Lisboa, se congregaran miles de personas en solidaridad con las víctimas urgiendo respuestas eficaces por parte de la administración. Desde antes las protestas se habían enfocado en presionar al gobierno a crear planes de contingencia más efectivos y una red de apoyo que buscará evitar este tipo de catástrofes.

"Está fallando todo, está fallando la prevención, el combate y los sucesivos gobiernos que han pasado por nuestro país; creo que todos fallamos", manifestaba una de las congregadas en la protesta al ser entrevistada por los medios de comunicación locales.

En Coimbra, en la región central del país, se podía leer en las pancartas mensajes que pedían el "fin al negocio del fuego", mientras que en Oporto se presionaba por una defensa más sólida hacia los bosques; de igual forma, los agradecimientos hacia todos los bomberos y cuerpos de rescate que ayudaron en las labores de extinción del fuego.

Vale la pena rescatar que en las protestas los mensajes estaban escritos, puesto que los aglomerados guardaban silencio, en una primera instancia, en honor y respeto a las víctimas, luego como acto de indignación por la falta de soluciones pertinentes a los hechos ocurridos.

En la protesta de la ciudad de Bragança, cerca de la frontera norte con España, los protestantes prefirieron repartir semillas de árboles para impulsar la reforestación pronta de las zonas afectadas; para estos participantes es momento de eliminar los eucaliptos de la región y sembrar árboles que no afecten el agua subterránea.

En todas las manifestaciones que fueron convocadas por medio de las redes sociales bajo el lema "Portugal contra los incendios", el silencio reinó para hacer el llamado más notorio y directo hacia las autoridades.

Fueron un total de 108 muertos en un plazo de cuatro meses, algo que para los convocantes a las marchas demuestra la necesidad de una respuesta urgente que debe sacar a los responsables del gobierno. El presidente portugués, Marcelo Rebelo de Sousa, manifestó que ante la situación presentada “se tiene que hacer cambios antes que llegue la ola de verano del próximo año, tanto a nivel político como a nivel práctico”.

 

Latin American Post | Carlos Eduardo Gómez Avella

Copy edited by Susana Cicchetto

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